Acabo de empezar una relación, y no sé si mi pareja siente lo mismo… ¿se lo debo preguntar?

Acabo de empezar una relación, y no sé si mi pareja siente lo mismo… ¿se lo debo preguntar?
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Cuando estamos en una relación y no tenemos seguridad en nosotros mismos, es posible que hasta la persona que menos nos guste, nos acabe atrapando y seduciendo por completo. Pensamos que esa chica tan bajita, o ese tío tan destartalado jamás podrá entrarnos por los ojos. Y vaya que si entra. A cuchillo.

El caso es que al tener dependencias afectivas y abrirte, mínimamente, al comienzo de una relación, supone empezar a buscar en esa persona todo aquello que te falta. Y aún teniendo la relación bajo control, o si (aún peor), se ha puesto en marcha con cierta obsesión, el bagaje de ambos caminos es el mismo:

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QUE EL CONTACTO CONTINUADO CON LA NUEVA PERSONA CORRA UN VELO QUE NOS OCULTE NUESTRAS CARENCIAS.

Llega un momento en el que empezamos a estar a gusto, pero nada relajados… y demasiado pendientes de los movimientos de la otra persona. Y, entonces, llegan a la cabeza de uno preguntas como ‘¿sentirá lo mismo?’, ‘¿me sería fiel si sale mañana de noche con su hermana?’, ‘¿qué piensa ella de nuestro futuro?’

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Al final, todo se convierte en una mira puesta en el futuro, PARA ASEGURAR ALGO INTANGIBLE Y DIFÍCIL DE MANEJAR COMO ES EL MAÑANA. Qué imposible es tener bajo control lo que sucederá dentro de un mes… y cuánto nos empeñamos en lo mismo de siempre: lamentarnos por el pasado y temer el futuro. Y en esta tesitura se encuentran esas relaciones que empiezan ya totalmente descalabradas. Esas relaciones donde uno pregunta al otro ‘¿qué pasa con lo nuestro?’, escondiendo una pregunta digamos de más implicación, suena más o menos así:

‘Bueno… ¿me quieres igual que yo a ti? Porque yo me estoy pillando hasta las trancas y lo que no me va ahora es una loca de la noche que pase de mí porque yo necesito cariño a cascoporro’.

Decapitar la relación con una declaración velada al decir este ‘qué piensas tú de lo nuestro’ es hacer ver a una persona que DEPENDEMOS de ella nada más arrancar las cosas, que nuestra vida, nuestra individualidad no vale una puta mierda, y que antes no teníamos ningún tipo de vida y MENOS MAL que ha aparecido en combate ella o él, porque si no seríamos piltrafillas que no valen ni para tomar por culo.

Todo eso demuestras a una persona cuando le preguntas acerca de si ‘siente lo mismo’.

Todas las frases del tipo ‘me gustaría saber a dónde vamos’, o ‘es que no sé si somos pareja o si tú sientes lo mismo’ y demás, no es que deban decirse en un momento concreto. ES QUE NO DEBEN DECIRSE. Hay que dejar pasar el tiempo, vivir, ser sincero con uno mismo, tener, SIEMPRE, una vida llenísima de cosas, aprender, salir, estudiar, currar, conocer gente… y al no tener al ligue de turno como un monolito al que adorar, como si sólo eso existiera en la vida, al no tener algo así, entonces las cosas empezarán a funcionar, la otra persona verá valor y una vida no independiente sino autodependiente, y el atractivo y la unión comenzarán a ser, cada día, más fuertes.

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