Anatomía sexual femenina

Anatomía sexual femenina
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Como se expone en la lectura sobre anatomía sexual masculina, cuando pensamos en nuestra anatomía sexual, realmente, hay que pensar en todo el cuerpo. Ya que como seres sexuales que somos, todo nuestro cuerpo es un cuerpo sexuado. También en ocasiones confundimos nuestros genitales como órganos sexuales. Vamos a limitarnos a exponer las características nuestros genitales y órganos reproductivos, pero no olvidemos todo nuestro cuerpo: la piel, los ojos, las manos, y por supuesto, el cerebro es sexuado. Nuestra diferenciación sexual es que somos hombres y mujeres con caracteres sexuales –órganos genitales son los primarios, y el resto de caracteres anatómicos los secundarios- que nos diferencias como tales.

ÓRGANOS EXTERNOS
El conjunto de los órganos externos femeninos es comúnmente llamado vulva, pero son muchos los nombres vulgares que todos conocemos para referirnos a esa zona anatómica: coño, potorro, chocho, almeja, pepe y muchas más.
En la mayoría de las mujeres existe una imagen muy poco realista de cómo son sus genitales. Una gran mayoría de las chicas creen culturalmente y de modo erróneo que son horribles y huelen fatal, ¿cómo saberlo si la pareja o el ginecólogo saben mejor que ellas mismas cómo son o cómo huelen? Si muchas de ellas ni tan siquiera se han parado a examinarlos con un espejo como sería aconsejable que lo hiciesen.
Al igual que cada uno sabemos de memoria cómo son los ojos, la nariz, los labios, el pecho, el vientre, las nalgas, los pies… lo más lógico sería que también se tuviera claro qué aspecto tienen los genitales. No sería mala idea que a partir de los doce años, nunca más tarde de la menarquía (primera regla), todas las jovencitas fueran instadas por sus madres a descubrir sus órganos espejo en mano y a explicarles qué es cada parte y qué función cumplen en la sexualidad y en la reproducción.

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MONTE DE VENUS:
El monte púbico o monte de Venus, en honor a la diosa romana del amor, es como una masa de tejido adiposo, cubierta de piel y con más o menos vello que está situada entre el hueso púbico y actúa de colchón en ciertas postural coitales. Al tener terminaciones nerviosas y tener debajo el clítoris es muy probable que las caricias y la presión en esa zona resulten placenteras.

LABIOS MAYORES:
Son dos pliegues gruesos de la piel que arrancan del monte público, estos labios también llamados labios externos, llegan casi hasta el ano y ocultan la mayor parte de los genitales, si bien en muchas ocasiones los labios menores sobresalen. Aunque estos labios tienen una función básicamente protectora, también suelen responder al tacto y a la presión y se hinchan cuando hay excitación sexual.

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LABIOS MENORES:
Son dos pliegues de tejido situados entre los labios mayores. Son más delgados que los labios mayores y, a diferencia de los labios éstos, no tienen vello. Se unen por la parte superior formando el capuchón del clítoris y acaban a cada lado de la apertura vaginal. Los labios menores encierran numerosas terminaciones nerviosas, son muy sensibles y cuando hay excitación cambian de color y aumentan su tamaño, alcanzando en ocasiones hasta dos o tres veces su volumen normal. Su estimulación puede llevar a numerosas chicas al orgasmo.

CLÍTORIS:
Es el órgano sexual femenino por excelencia, ya que es la parte más sensible de sus órganos sexuales femeninos, está ubicado por encima del meato urinario, y cubierto por una piel muy delgada. Es muy sensible al tacto y puede ser estimulado frotándose. Durante la excitación sexual el clítoris se erecta. Lo que llamamos clítoris es sólo su parte externa visible, de hecho durante la excitación, no sólo entra en erección el glande del clítoris (que suele doblar su tamaño), también lo hacen sus “raíces” y bulbos clitorianos. Y cuanto mayor es la excitación, más aumentan, y por tanto, más se contraen y más se sienten en el tercio inferior de la vagina, donde se encuentra el punto G.?
VAGINA:
Es el conducto elástico provisto de una mucosa que tiene tres funciones: Alojar el pene durante la cópula, permitir la salida de la menstruación y la salida del feto durante el parto. En condiciones normales (en estado de reposo) las paredes vaginales se tocan, la pared anterior está en contacto con la pared posterior. Por eso se dice que la vagina es un “orificio virtual”, porque es capaz de cobrar “vida” en el momento del coito o del parto. Esto es debido a su enorme elasticidad, se lubrica para acoger y adaptarse en la penetración y permitir una fricción placentera de la entrada y salida del pene, se hincha, se agranda, y su elasticidad queda demostrada con la capacidad de dar salida al feto en el parto.
La vagina tiene muchas terminaciones nerviosas, sobre todo cerca de la salida y en la cara anterior. La parte interna y el fondo son prácticamente insensibles; además, aumenta mucho de diámetro en el momento de la excitación sexual, de allí que un pene de gran tamaño no tenga mucho efecto sobre la estimulación de la parte interna y el fondo de la vagina. Por el contrario, cuando el pene es muy largo, puede pegar con el fondo de la vagina y el cuello del útero, lo cual ocasiona un movimiento de las estructuras internas de la pelvis que puede ser molesto.

EL HIMEN:
Es la membrana delgada rosada que está a la entrada de la vagina, y que estrecha el conducto vaginal, pero tiene uno o varios pequeños orificios que dejan pasar el flujo menstrual así como posibilitan el uso de tampones higiénicos; esta membrada se puede romper tanto en la primera relación sexual, como en la número treinta. No tiene necesariamente que romperse el primer día ya que por su elasticidad y estar perforado puede que en lugar de romperse en el coito, se estire y desplace. Asimismo, puede ser que una mujer que no haya mantenido relaciones sexuales carezca de himen como resultado de prácticas deportivas como montar a caballo o haber hecho ballet.

EL PUNTO G:
Descubierto a principios de la década de los cincuenta por el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg (1881-1957), de su apellido viene que se llame punto G. Es cierto que todavía se discute sobre qué es exactamente el punto G, incluso hay quien dice que no es común a todas las mujeres, pero la mayoría de los sexólogos defiendes su existencia. Lo que sucede es que no es fácil de localizar y, en caso de encontrarse, no satisface a todas las chicas por igual. En realidad no se trata de un punto, sino de una zona eréctil, de unos 25-30 milímetros de diámetro, que aumenta de tamaño durante la excitación y que está situada bajo el hueso púbico, en la pared anterior de la vagina, a unos 3-5 centímetros de su apertura. Un truco: imaginar un reloj en el interior de la vagina y que marca las doce en dirección al ombligo, el punto G estará situado entre las 11 y la 1. La presión de esta zona es lo que estimula la esponja uretral que tiene numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que al ser estimulados causan placer como se explica en el siguiente punto sobre el orificio uretral.

ORIFICIO URETRAL Y URETRA:
La uretra (o conducto que une la vejiga con el exterior) no se considera una zona erógena, sin embargo, alrededor de ella existe un tejido dotado de numerosos vasos sanguíneos que, durante la excitación, se congestionan y pueden causar placer al ser presionados externamente a través del meato urinario y sus alrededores (hay quien lo denomina el punto U, de uretra) o internamente a través de la vagina (en concreto del punto G). Asimismo, esta esponja uretral contiene glándulas que producen fluidos similares a los de la próstata masculina y que son los causantes de que algunas chicas puedan llegar a eyacular –por la uretra- al ser estimuladas en esta zona.

PERINÉ Y ANO:
El mero hecho de considerarse casi una zona prohibida convierte el periné (o perineo), la zona que va de la vagina al ano, y también éste último en algo sumamente excitante para numerosas personas. Esta zona también se congestiona durante la excitación sexual y cuando la chica llega al clímax, no sólo se contraen el tercio exterior de la vagina y el útero, sino que también lo hace el esfínter anal.
Superados los tabúes, para muchas chicas (y chicos) el periné y el ano constituyen un área de gran sensibilidad, independientemente de que sean hetero u homosexuales. Por lo tanto, son susceptibles de formar parte de las prácticas eróticas si así lo desean. Las caricias y la presión en esa zona pueden ser muy placenteras y muchas parejas disfrutan también de la práctica de la penetración anal.

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ÓRGANOS INTERNOS
?Estos órganos sexuales internos de la mujer que describiremos ahora son los tienen implicación diercta en la función reproductiva.

ÚTERO:
Es un órgano hueco, muy muscular, del tamaño y la forma de una pera invertida, normalmente de unos 7,5 centímetros de largo y 5 centímetros de ancho, está situado detrás de la vejiga. Las paredes del útero contienen uno de los músculos más fuertes del cuerpo, pues son capaces de contraerse con tanta fuerza durante el parto que abren el cérvix y hacen que el bebé baje por el canal del parto.
Dentro de la cavidad del útero está el endometrio, que es un tejido que comienza a crecer luego de la menstruación y que al cabo de 21 días está preparado para recibir al embrión. Es la “cuna” que prepara el útero todos los meses para los 280 días de vida intrauterina. Si no ocurre el embarazo, el útero expulsa el endometrio en forma de regla y comienza una nueva preparación para el ciclo siguiente.

OVARIOS:
Los dos ovarios, o gónadas femeninas, tienen un tamaño similar al de las almendras y se encuentran a ambos lados del útero, a unos 10 o 12 centímetros por debajo de la cintura. Se sostienen en su sitio mediante tejido conectivo y tienen dos funciones primordiales. Una es segregar estrógenos, progesterona y testosterona, u hormonas sexuales que desempeñan un papel esencial en el deseo sexual de la mujer. La otra función de los ovarios es producir y expulsar óvulos.

TROMPAS DE FALOPIO:
Son dos estructuras anatómicas huecas de unos 12 centímetros de largo, que deben su nombre al célebre anatomista italiano Gabrielle Falloppio (1523-1562). Salen a ambos lados del ángulo superior del útero y se extienden hacia los ovarios. Tienen un orificio uterino, que lo comunica con la cavidad del útero y otro orificio abdominal, cerca de ovario, por donde penetra el óvulo en el momento de la ovulación.
En el momento de la ovulación, que suele producirse en lados alternos cada mes, el óvulo es liberado desde un ovario pero flota libremente en el pequeño espacio situado entre el ovario y la trompa de Falopio hasta que las fimbrias lo arrastran hacia la trompa. Entonces, el óvulo permanece varios días en la trompa de Falopio en su camino hacia el útero. Las contracciones tipo onda de los músculos de la trompa y los movimientos de los cilios propulsan el óvulo hacia delante. Esto suele producirse entre los días 14 y 17 del ciclo menstrual. Cuando el óvulo se une con el esperma, suele hacerlo en la parte superior de la trompa de Falopio. A partir de ahí, el óvulo fertilizado sigue hasta el útero, donde se implantará en el endometrio y, si todo va bien, formará un feto. El óvulo sin fertilizar acaba desintegrándose y se expulsa junto con el flujo menstrual.

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