El arte de la guerra en el amor

El arte de la guerra en el amor
Puntúa este post

El arte de la guerra, tratado con 25 siglos de antigüedad del estratega militar Sun Tzu, se ha traducido a decenas de lenguas y reeditado en cientos de ocasiones, en multitud de formas y exposiciones.

En el amor también ha tenido una notable repercusión, aunque todas sus enseñanzas se enfocaron, lamentablemente, a la creación de “estrategias”, como si las personas con las que una persona desea relacionarse fueran “enemigos” a los cuales batir.

Producto disponible en Amazon.es

En empareja2, sin embargo, adoptamos dicha cultura oriental para enfatizar los rasgos más pro-individuo, poseedores de vital importancia para toda empresa que se lleve a cabo.

En primer lugar, es necesario reseñar que Sun Tzu escribió un libro sobre la paz, no sobre la guerra. Insistió, a lo largo de su obra, en que el objetivo es ganar sin luchar, y que un buen militar es capaz de vencer al enemigo sin entrar en batalla. Esto puede trasladarse tanto a una ruptura emocional como a una seducción: en el primer caso jamás hay que dar muestras de rencor; siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo… sin venganzas, despechos ni desaires. En el segundo caso, todos habremos podido comprobar como una falta de interés o, mejor dicho, la falta de necesidad de relacionarse provoca la atracción de aquellos que interpretan ese desinterés como una persona con una vida plena e interesante.

loading...

El maestro Sun Tzu es meridianamente claro en este punto, hablando de que un buen militar vence al enemigo sin entrar en batalla: “una batalla ganada nunca es la mejor solución, justamente porque se ha obtenido de forma sangrienta”. O “la capacidad de resolver un conflicto sin lucha es lo que distingue al prudente del ignorante.”

Hay varios puntos que Sun Tzu recomendaba tener en cuenta a la hora de acometer un conflicto:

1. El conocimiento de la realidad. La realidad es quienes somos, cuál es nuestro entorno, de qué marco de tiempo disponemos, en qué situación se encuentra la otra parte del conflicto, de qué recursos se dispone y, sobre todo, cuál es el grado de necesidad de entrar en batalla o, extrapolado a nuestra temática, de relacionarse. Como hemos dicho muchas veces, el corazón y la intuición son buenos consejeros para cumplir nuestros sueños, pero no para relacionarnos con una persona si el fin último es suplir nuestras carencias afectivas. Por ello, siempre habremos de guiarnos por la razón, evaluando objetivamente qué tipo de papel estamos representando en una relación y, así, actuar en consecuencia.

2. El conocimiento propio. Este es el punto más importante de toda relación humana, sea cual sea el ámbito en el que se desarrolle. Conocerse a uno mismo es uno de los lemas de empareja2. De hecho, para los más reflexivos existe un espacio llamado ‘nosce te ipsum’, donde se recogen reflexiones que ayudan a las personas a crecer personal y espiritualmente. Es posible que desconozcas a la persona con la que tratas, pero si te conoces a ti mismo tendrás muchas posibilidades de triunfar. Y es posible que conozcas a la otra persona pero si te conoces a ti mismo abordarás cualquier trato. Sin embargo, el no conocerte, tanto si conoces a la otra persona como si no, te abocará inmediatamente al fracaso.

3. La reflexión ponderada. Para vivir el amor también hay que reflexionar y razonar. No es lo mismo enamoramiento que amor. No es lo mismo amor que entrega. Una persona puede estar enamorada y vivir su relación al cien por cien. Sin embargo si se entrega, esto es, si relega su vida a un segundo plano con el fin de complacer a la persona de la cual se ha enamorado, entonces toda su vida merece poca o ninguna importancia, pierde atractivo, y es habitual que las relaciones más cortas acaben rotas por un ilusionante comienzo donde una de las partes rompe el equilibrio y da más de lo que recibe, demostrando su dependencia y debilidad.

4. La elección de una conducta buena. Actuar por medio de estrategia, utilizar mensajes con segundas intenciones, no responder a una llamada, devolver los golpes bajos y, en definitiva, sentirse emocionalmente a la defensiva para evitar recibir el daño sufrido en otra relación, habla de una persona con miedos; una persona débil y en estado de alerta, que busca pisar antes de que le pisen, que utiliza la venganza y el engaño como armas para ponerse por encima de otras personas. Que es infiel para resarcirse de lo que soportó en otra relación, cuando la persona nueva no tiene culpa de nada de lo ocurrido. Elegir una buena conducta, ser consecuente CON LO QUE UNO ES, SIN TRAICIONARSE A SÍ MISMO, es el paso más importante para que la relación tenga una buena dosis de la propia personalidad, sin travestirla ni trasmutarla en algo incoherente y sin sentido.

Producto disponible en Amazon.es

5. Su correcta ejecución. De nada vale saberse la teoría si no se lleva a cabo. Es necesario actuar en consecuencia a lo que uno sabe. Si por experiencia propia y de miles de personas actuar negativamente, a través de estrategias y miedos, sólo lleva a una conflictiva relación, es necesario tener en cuenta los puntos tratados en una filosofía de paz con uno mismo y amor sin condiciones. Esto, que puede sonar algo tópico y “romántico”, lo único que quiere decir es “dar sin esperar nada a cambio”. Muchas personas desgastadas, sin nada que ofrecer, buscan una relación para obtener todo aquello que les falta. Para llenar su depósito de autoestima, tan vacío tras los últimos tumbos. Evidentemente, no podemos buscar en otra persona lo que nos falta: una relación está para dar, no para recibir. De hecho, ¿qué pasaría si la otra persona tiene la misma necesidad de recibir y no ofrece nada? ¿Qué pasaría cuando alguien necesita, y busca otra persona de la cual no obtiene nada? No se puede crear de donde no hay, y una buena ejecución emocional es llenarse de vida y autoestima, a través de las relaciones personales y laborales, para tener mucho que dar en una futura relación.

El consejo?
En empareja2 ofrecemos consejo, como una forma de aprendizaje maestro-alumno que lleva funcionando miles de años. Sin embargo, los consejos hay que tomarlos como un pre-conocimiento de la lucha, y jamás ahorrará errores al aprendiz. No debería ser ese su fin, ya que de los errores se aprende.

Sun Tzu dejó claro este punto acerca de la conducta prudente: “Valora las ventajas de pedir consejo, y después estructura tus tropas en consecuencia”.

Cuando en empareja2 ofrecemos consejos, abrimos los ojos de una persona a los diferentes caminos que puede tomar. Si sigue por un camino se encontrará con x consecuencias; si escoge el otro camino, con otras tantas. Si bien nuestra motivación es alentar a tomar el camino correcto, no obligaremos jamás a que una persona evite sus errores, ya que impediríamos una formación correcta.

empareja2 es, por tanto, un catalizador. Un acelerador. Acelera el aprendizaje que, por cuenta propia, uno puede tardar cuatro o cinco en adquirir. Aquí ahorrará muchos de sus enfrentamientos y descalabros, tomando en consideración cada uno de los caminos que los usuarios más experimentados le aportan.

Así, Sun Tzu lo resumen en: “a menos que conozcas las montañas y los bosques; los desfiladeros y los pasos, y la disposición de los pantanos y de las marismas, no puedes maniobrar con una fuerza armada”. Con este consejo, queda manifiesto que por conocer los caminos es imposible enfrentarse a una fuerza armada, a la vida en sí misma, sin que nada de ello pueda afectar.

Puedes conocer al detalle todos los pormenores que surjan en tu relación, en su desarrollo, los caminos andados por otros tras una ruptura, cómo te tanteará una ex pareja a la hora de retomar un contacto, qué tipo de comentarios pueden ser los más adecuados a la hora de iniciar una conversación alguien a quien deseas seducir… Puedes conocer TODO. Sin embargo, un libro, unas palabras, una predisposición fuertemente estudiada JAMÁS suplirá con efectividad a la experiencia de la vida.

Nadie aprende de un libro, sino de sus propias experiencias. Por tanto, “valora las ventajas de pedir consejo, y después estructura tus tropas en consecuencia”. Es decir, cataliza, acelera tus conocimientos a través del consejo, pero vive tu vida improvisando, y deja que los errores traspasen y te ayuden a mejorar.

Por último, la ética debe estar presente en tu forma de relacionarte. Si tu comportamiento es frío, irracional, distante, comedido, estratégico, o se ancla en un constante paradigma defensivo, estarás actuando como tu Yo no desea. Porque tu Yo desea ser querido, y no es oportuno someterle a un constante despilfarro de emociones negativas que, por supuesto, volverán a ti. Sun Tzu dice: “las consideraciones de la persona inteligente incluyen siempre el beneficio y el daño”. Si crees que haces daño con una actitud, por ejemplo machista o impositiva, plantéate si estás actuando de acuerdo a tu inteligencia.

Recuerda que una relación estable no se consigue por medio de estrategias o de autoritarismo e imposición. Las relaciones van a iguales; jamás te traiciones, ni a ti ni a tus ideales. Si piensas que la vida y el amor deberían ser de una forma, y siempre sin caer en la dependencia y la falta de dignidad, persigue aquello que buscas.

Como dice Sun Tzu, ”la diplomacia es la más pacífica resolución de un conflicto”. Si piensas que estar en pareja es estar en guerra, ni los mejores estrategas bélicos como Sun Tzu, que abogaba por luchar sin heridos ni destrucciones, te aconsejarían que siguieras por esa línea.

Suerte en tu contienda.

Producto disponible en Amazon.es

Deja un comentario