Cambia tu mente pensando en positivo

Cambia tu mente pensando en positivo
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Muchos creen que este mundo es negativo, caótico y lleno de infelicidad, siempre por el prisma que han utilizado para interpretarlo. Obviamente, el mundo es como nosotros queremos que sea. Por eso, cuando vemos a personas felices, personas que tienen muchos menos bienes materiales que nosotros, pensamos que son ignorantes, que no les ha tocado vivir las cosas que nosotros hemos vivido y que si lo hicieran se volverí­an igual de apáticos, tristes y apagados.

Creemos que lo negativo debe afectar a todos por igual, pensando que los demás pueden o deben ser igual de débiles que nosotros.

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Sin embargo, el único secreto para que el mundo cambie por completo su forma es modificándolo en nuestro pensamiento interno, no intentando que cambie lo que nosotros vemos. Así­, las personas con una actitud positiva ven los problemas como una fuente de trascendencia, como algo que les permite ser más grandes y mejores. Antes de dejarse afectar por los problemas se preparan antes ellos como si fueran metas olí­mpicas. No se detienen a evaluar sus propias limitaciones, sino que se concentran en lo que sí­ pueden hacer. No ven lo malo del problema, sino todo lo bueno que ellos tienen para librarse de él. No ven el vaso medio vací­o, sino medio lleno.

¿Por qué el mundo es tan negativo? Básicamente porque dejamos que los pensamientos traspasen los tres muros del pensamiento. Hay una fábula acerca de esto:

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Un joven discí­pulo le dice a su sabio maestro:

– Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con maldad…
– Espera, aprendiz… ¿ya has hecho pasar por los tres muros lo que vas a contarme?
– Los… ¿los tres muros? – pregunta el discí­pulo.
– Sí­… El primer muro es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres revelarme es absolutamente cierto?
– Mmm… no… La verdad, lo oí­ comentar a unos vecinos
– Bueno… al menos lo habrás hecho pasar por el segundo muro, la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
– Pues… más bien al contrario…
– Ah… vaya… Bien, la última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
– A decir verdad… no -afirmó el discí­pulo algo avergonzado.
– Entonces -dijo el maestro sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

La potente influencia del pensamiento
Y así­… todo lo que llegue a nuestra vida que no sea verdadero, ni bueno, ni necesario, deberí­amos enterrarlo sin que deambule por nuestro pensamiento, haciendo daño y moviéndonos a acciones que nos destruyan poco a poco.

¿Un ejemplo? Hacer caso de alguien que nos ha contado que una ex ha estado saliendo con alguien del grupo de amigos. ¿Es verdadero, bueno y necesario para nosotros saberlo? Siempre hay que hacerse esas tres preguntas, para entonces desterrar por completo el pensamiento.

Y es que el pensamiento negativo distrae al cerebro y no le deja funcionar bien. Es como llenar una jarra de agua fresca y echarle un puñado de tierra y remover sin parar hasta que todo está turbio. Mientras se siga removiendo el agua, seguirá estando turbia. Sólo evitando que este torrente de pensamientos negativos sigan dando vueltas en nuestra mente, será como el agua vuelva a ser cristalina y nuestros pensamientos, puros.

Hubo un estudiante de psicologí­a que entró al ejército para hacer diversas pruebas de esta teorí­a. Uno de los dí­as fue el encargado de dar la fruta en la barra donde despachaban la comida. Así­ que decidió probar varias estrategias, en varios dí­as.
El primero decí­a a los soldados: ‘No quieres albaricoques, ¿verdad?’ El noventa por ciento dijo no.
El segundo decí­a lo siguiente: ‘Quieres algunos albaricoques, ¿verdad?’. Casi la mitad respondió: ‘Mmm… sí­, tomaré unos cuantos’.
El tercer dí­a probó otro método basado en mandar un mensaje doblemente positivo, preguntando: ‘¿Un plato de albaricoques o dos? A la mayorí­a de los soldados no le gustaban los albaricoques del ejército, pero el cuarenta por ciento tomó dos platos y el cincuenta por ciento tomó uno. Sólo el 10 por ciento se negó a tomar fruta… quizá porque directamente la deteste.

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Así­, vamos a ver punto por punto los aspectos básicos del pensamiento positivo.

1. El mundo positivo que te rodea está formado por un 80 por ciento de pensamientos negativos. Y si no lo crees, compruébalo evaluando todas las veces que piensas negativamente a lo largo del dí­a (me duele esto, no conseguiré aquello, no puedo hacerlo mejor, aquel me está mirando mal, etc.)

2. Cualquier persona puede cambiar su pensamiento positivo. Esto es posible gracias a que el cerebro sólo puede pensar de un modo al mismo tiempo: es imposible pensar algo negativo y positivo a la vez. Y, puesto que los dos tipos gastan la misma energí­a y tiempo, lo más lógico serí­a pensar positivamente, ya que esos pensamientos se transformarán, como hemos visto, en acciones positivas.

3. El pensamiento positivo afecta a todo lo que haces. Desde lo que comes, a lo que hablas, los proyectos que emprendes, tus relaciones con las personas, tu trabajo, tu forma de entrenar, de estudiar, los éxitos que cosechas. Visualizar es la clave, hay que imaginar, a través de pensamientos de logro, multitud de cosas positivas.

4. Millones de personas estarí­an encantadas de estar en tu lugar, tener lo que tienes, hacer lo que haces. Sé agradecido con lo que tienes e inicia un cambio en tu vida que te haga verla igual que la ven esas otras personas. Lo ven gracias a un prisma de positividad que tú no sabes utilizar, pese a que lo tienes. Y, al utilizar dicho prisma, potenciar tu bienestar.

5. Usa dos palabras mágicas. Puedo y quiero. Puedo ser feliz, quiero ser feliz. Puedo ser más fuerte, quiero ser más fuerte. Puedo tener a esa chica, quiero tener a esa chica. Puedo ascender en el trabajo, quiero ascender en el trabajo.

6. Usa una frase clave que modifiques para adaptarla a tus situaciones: soy capaz. Soy capaz de dar más de mí­. Soy capaz de ganar más dinero. Soy capaz de no estar triste. Soy capaz de entrenar mejor para esa competición. Soy capaz de ganar. Soy capaz de levantar ese peso en el gimnasio. Soy capaz de componer un mejor tema. Soy capaz de crear un mejor diseño. Soy capaz de conquistar a esa chica.

7. Tu capacidad de producción está siempre 20 años más allá de los años que ahora tienes. Si tienes 17 está en 37. Si tienes 37 está en 57. Si tienes 57 está en 77. Eso te dará fortaleza y crecimiento. Tu despegue, tu fuerza, tu capacidad no tendrá lí­mite. Si piensas que con 25 años ‘estás acabado’ con las mujeres, no tienes más que pensar que tu edad de producción está en los 45 años. Y si estás en los 45, será en los 65 cuando tengas una segunda juventud. Te quedan SIEMPRE 20 años para mejorar y llegar a tu momento de plenitud. Piensa en ello con fuerza.

8. El único ejercicio viable para construir un pensamiento positivo, es pensar cosas positivas. Constantemente, sin descanso. Evalúa qué peso tienen tus pensamientos, si son negativos todo el tiempo: ‘llego tarde al trabajo, hoy tendré problemas, no gusto a las chicas, no consigo adelgazar lo que necesito’ o si, por el contrario, son positivos. Una vez tengas un pensamiento negativo, polarí­zalo. Empezarás a sentirte mejor cada vez que lo hagas.

9. Si piensas que cometer errores es indigno, sucio y triste, deberí­as saber que quien no comete errores es un ser que no sabe vivir. De cada error se saca una positiva lección, cada error es una lección para avanzar. Si has tenido un gran tropiezo durante el dí­a debes saber que te servirá para, más adelante, no volver a tenerlo o generarte alguna situación que te repercuta favorablemente.

10. Quien no aprende a perdonar, estará bloqueado. Siempre. Perdonar deja una sensación de libertad maravillosa… debes perdonar a una mujer que te hizo daño, pues si no seguirás anclado a un pasado de rencor y debilidad. Un pasado donde demuestras que una persona que has comprobado que no merece la pena, sigue haciéndote daño.

11. El mejor lugar de la Tierra es en el que estás ahora mismo. No hay otro. Lo demás son prismas y visualizaciones positivas subjetivas. Muchas veces creadas por otras personas, sin que tú hayas estado en dichas situaciones. Es como la historia de los dos presos, que tienen la misma edad, los mismos conocimientos, el mismo cuerpo y llevan el mismo tiempo encerrados en una cárcel. Uno está triste y sólo desea morir, dí­a tras dí­a. El otro, se siente sereno y confiado y aprovecha sus horas para pensar en cosas agradables. Sin irnos a los extremos, hay personas que en situaciones de confort excepcionalmente superiores a esta, son capaces de ver cosas horribles. Cualquiera puede hacer de su vida un infierno o un paraí­so, con una mentalidad negativa o positiva, respectivamente.

12. Debes eliminar la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación. Básate en el error de los vectores de pensamiento: pasado y futuro (ver tema 22). No hay que olvidar que el cáncer es curable, lo que mata es el temor al cáncer. El sufrimiento que se padece durante la enfermedad y el declive del organismo ante el torrente de pensamientos negativos que se generan. Los pensamientos se convierten en psicosomatismos: se hacen realidad y producen malestares fí­sicos.

13. Las herramientas para crear un mundo mejor es tu forma de pensar. De ahí­ la frase: los pensamientos son las herramientas que utilizamos para pintar el lienzo de nuestra vida. Piensa constantemente cosas buenas y tendrás una vida como tú quieres, como a ti te gusta.

14. ¿Te quejas a terceras personas o causas de tu malestar? Asume desde ya tu responsabilidad de que eres lo que has pensado con anterioridad. Asume también que lo que llegue de ahora en adelante es tu responsabilidad; los pensamientos actúan como semillas, cuando florecen depende mucho qué tipo de germen contení­an.

15. Si crees que sintiéndote superior a los demás ganas algún tipo de positividad, te equivocas. Realmente ganas sintiéndote superior a ti mismo. El único rival eres tú mismo, la única persona a quién vencer. Elimina el pensamiento negativo, véncelo aumentando tu autoestima. Asume tu presente y futuro y te vencerás a ti mismo. Porque el fruto de ser lo que eres es el cosechado a través de pensamientos negativos que ahora conforman tu vida y son esos pensamientos los que debes atacar.

16. Eres importante porque formas parte de la energí­a universal. Estás en la Tierra en misión de perfeccionamiento, pero nada puede tocar lo que realmente eres. Sólo lo positivo toca tu alma, lo negativo sólo afecta al cuerpo. Deja que sea un mayor cúmulo de pensamientos positivos los que rodeen tu vida con el fin de que estos lleguen a tu alma y te hagas cada vez más perfecto. No dejes que sólo tu cuerpo sea el afecto, y siempre negativamente, por pensamientos terrenales, mundanos y agobiantes.

17. Nada sucederá en tu vida mientras no lo quieras. Piénsalo, una y otra vez. Si fijas esa idea en tu cabeza, pensando constantemente ‘esto no lo quiero y no sucederá’, ese hecho desaparecerá de tu vida.

18. Establece en tu vida metales elevadas, nobles, que no puedan hacer daño a otros y sí­ un gran bien a ti mismo. Comprobarás cómo poco a poco esos hitos llegan a tu vida, verás cómo se cumplen esas metas.

19. Si llega un problema: relájate. Piensa que eres capaz de solucionarlo, no te ofusques. Repite una y otra vez ‘esto va a tener solución y va a llegar de un momento a otro’. No pierdas el tiempo pensando que el problema te va a sumir en la derrota. Eso es imposible que suceda si tu pensamiento positivo es superior.

20. Cada dificultad es una oportunidad que te da la vida para desarrollar tu personalidad y tener algo más pleno en el futuro. Acepta la dificultad, supérala y nota cómo crecerás por dentro. Te habrá pasado en un videojuego: lo que al principio te parece complicado, una vez has pasado por fases superiores lo del principio te parece una auténtica chorrada.

21. Si piensas positivamente con el fin de lograr lo mejor, esa fuerza no actúa durante un momento concreto, sino que su acción se prolonga durante mucho tiempo ofreciéndote cosas buenas. Es como la acción de la vitrocerámica, que una vez apagada sigue emanando calor durante bastante tiempo. ‘Calienta’ tu pensamiento, haciendo que emane positividad todo el tiempo.

22. Nada más despiertes, piensa que vives en un mundo positivo, lleno de felicidad. Entonces, seguidamente ve al espejo, mira en él tus ojos resplandecientes y utiliza alguna frase de auto apoyo del tipo: ‘éste es el aspecto de un ganador. Éste es el aspecto de alguien que va a conseguirlo todo’

23. Imagina todo lo que te rodea mejor. Imagina a tus hermanos mejor. Con más comodidades, sin problemas, sin penas. A tus padres solucionando aquello que les aqueje. Imaginar es visualizar, visualizar es imaginar. La visualización es un pensamiento que se transforma en realidad, igual que se hace realidad el constipado de los niños cuya madre no hace más que decirles: ‘abrí­gate que al final te vas a poner malo’,

24. Puedes ser como Napoleón. Era el número 42 de su Academia Militar, una posición paupérrima de la que nadie se hubiera acordado sino fuera por su fuerza de voluntad, su orgullo, su amor y su positividad por todo lo que hací­a. Nadie se acordará de los otros 41 restantes pero sí­ del número 42 que, sin entrar a dilucidad si sus fines fueron nobles o no, creí­a con fe ciega, con fuerza, en todo lo que llevaba a cabo. Hoy dí­a él ha escrito parte de la historia, pese a no ser el mejor bajo un baremo que nada tení­a que ver con su forma de pensamiento.

25. San Agustí­n dijo en el momento de morir: ‘Toda mi vida busqué a Dios fuera y estaba dentro de mí­’. Piensa que la felicidad no está fuera, en ese coche nuevo, ese trabajo de más dinero, esa chica más espectacular. Ser más feliz está dentro de ti, igual que la felicidad está dentro del preso que vive feliz en su cárcel, pese a que otro en sus mismas condiciones no lo es. El prisma que llevamos dentro es el que hace más perfecta y feliz nuestra vida, no el que tengamos cosas externas de las que nos cansamos pronto y que nos hace más vací­os.

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