Cómo contactar físicamente en la primera cita

Cómo contactar físicamente en la primera cita
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Llegó el momento esperado. La primera cita. Dos horas frente al espejo, un cambio de ropa tras otro (¿por qué comerte tanto la cabeza si en otra relación que tuviste ibas con vaqueros y sin peinar?) y otra serie de pérdidas de tiempo pensando en impresionar a esa chica con la que vas a quedar.

Recuerda… lo que debes hacer es ser siempre tu mismo, pero adaptado a la situación. ¿Cómo es posible esto? Bueno… ¿acaso no lo haces en ciertas situaciones? No sería la primera vez que, ante otro tipo de ‘primera cita’, cambias… ¿no lo hiciste en una entrevista de trabajo? ¿no te mantuviste callado (si eres de hablar) durante un largo vuelo en avión?

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No dejas de ser tú mismo pero EVALÚAS el entorno. Te andas con pies de plomo. Si bien no debes dejar de ser divertido, no tienes que ser un payaso o un bufón. Además… recuerda que todas las cosas de este Universo buscan su equilibrio. Y, pasado un tiempo, si intentaste aparentar cierta personalidad que ahora no se cumple, te pasará factura. Lo que conquista a una mujer el primer día, debe ser lo mismo que se mantenga por siempre. Si le gustó un chulo, no quieren que se convierta en un débil. Si les gustó un débil, no quieren que se convierta en un arrogante. Por ello, no debes cambiar tus gustos para seducir a una mujer. ¿Has visto el anuncio de Fanta en la que un chico se transforma en un pulpo rosa para seducir a una mujer? Bueno… es una ironía acerca de cómo un hombre puede ejercitarse, cambiar de ropa y modificar sus costumbres, con tal de gustar a la chica rubia. Eso, a la larga, no funciona. Te traicionarías a ti mismo. Tienes que mantener tu identidad.

Sin embargo… sí hay claves que debes utilizar, bajando las revoluciones de tu personalidad. Haciéndole pequeños ajustes.

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Así pues, si eres una persona introvertida, es posible que la vida te vaya ofreciendo oportunidades que vayas perdiendo, irremisiblemente. Muchas veces, la timidez te puede poner frente a una chica que te gusta a rabiar pero… no tienes valor ni personalidad suficiente para llenarla.

Por el contrario, quizás seas una persona extrovertida. No dejar de hablar puede crearte problemas, ya que conseguirás que se pierda la integración de un grupo al intentar tener tanto protagonismo. Ni qué decir tiene que una mujer detesta a un hombre que habla demasiado.

Mantener el misterio
De siempre, la mujer ha preferido el hombre de pocas palabras antes que al hombre que suele expresarse como una mujer, constantemente. Para ellas, el hombre debe concentrarse en sus objetivos, sin demostrar sus sentimientos. Si bien en una relación avanzada, ellas buscan más comunicación, al comienzo no debes hablar de lo que sientes y padeces… si no quieres perderla a velocidad luz.

En el cine negro de los años 30, se solía ver con frecuencia al hombre que hablaba poco y en el momento justo. Pocas palabras y de peso caracterizaban su personalidad. ¿Cómo responden las mujeres a este comportamiento? Siempre con una risa ante casi todo lo que dice, con interés por sacarle más palabras. Diciéndole que es demasiado misterioso (si dice eso, se está descubriendo a sí misma).

Te preguntarás: ‘pero… si apenas hablo… ¿cómo ser yo mismo? ¿Cómo demostrarle quién soy, qué hago, qué me gusta y me disgusta?

La respuesta es el cuerpo. A través de tus gestos corporales, tal y como los has aprendido en el tema del lenguaje corporal. Tocándole discretamente, ya que una mujer buscará el contacto a partir de un determinado momento… y tú debes saber cuál es el adecuado.

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Escoge un local acogedor, música tranquila (un chill out sería perfecto). Procura que el ambiente no esté cargado (nada de humos) ni que la música esté demasiado alta. Una terraza de verano también suele ser un buen ambiente…

En definitiva, lo que se busca es la gran clave de la seducción: EL CALOR.

Debe conseguirse calor en todo momento. Una buena iluminación que desprenda calidez, una temperatura adecuada, ropa que no moleste… ambos debéis sentiros cómodos. El enemigo número uno de la primera cita puede ser un dolor de cabeza, sueño, hambre… o estar necesitando ir al baño desde hace horas. Cualquier necesidad fisiológica no resuelta, es un contratiempo muy importante. Te puede machacar cualquier iniciativa.

Seguimos con el calor: habla con ella, mírala a los ojos brevemente, mira a un objeto, habla como pensando en ese objeto y de repente cállate y quédate mirándola. Crea silencios que le incomoden, pero que le atraigan.

Cuando creas que vuestra conversación ya tiene la suficiente fluidez, prueba a imprimir un nuevo aire a la relación. Empieza con el contacto físico. Comprueba que tus manos no están frías. ¿Sabes lo que significa una mano fría para una persona? Lo primero que pensará, inconscientemente, es que eres una persona sin sentimientos y sin capacidad para dar cariño. Sin embargo, una mano cálida hará que se relaje, incluso que le recorra un escalofrío por la espalda. Una mujer que espera contacto, espera una calurosa acogida.

¿Cómo puedes utilizar las manos? Al comienzo de una relación, cuando la conversación sea agradable y el uno estéis volcado en el otro, prueba a tocarle una mano. Es la parte del cuerpo que menos importancia tiene entre dos personas que empiezan a conocerse. Tocar otra parte del cuerpo puede ser demasiado peligroso.

La siguiente parte del cuerpo son los labios. Prueba a dar un leve toque en sus labios, como si le quitaras una pequeña mancha. Después de eso sigue hablando.

Más tarde, prueba a tocarle el pelo o la mejilla. Si no te rechazó lo del labio, se dejará tocar el pelo, sin duda. La mejilla, algo más comprometido y que necesita acompañarse de una mirada a los ojos, quizás sea mejor dejarla en tercer lugar.

Seguidamente, puedes probar a tocarle la nariz. Hazlo con cariño, como regañándole por algo como si fuera una niña pequeña. Ese toque le hará acercarse más a ti, ya que la nariz es una de las partes más vetadas por las personas. Desde pequeños nos enseñan que está mal visto tocarse la nariz, nos limpiamos con un pañuelo, nos la tocamos sólo para mentir… En definitiva, aunque poco sensual, si una mujer se deja tocar la nariz… está en el bote.

Por último, si has ido acercándote poco a poco, prueba a pasar la mano por su nuca y mantener la mano allí. Mantén la posición. Sigue hablando. Y, de repente… cállate.

Tu mano en su nuca, tus ojos mirándole fijamente…

Bésala. No hay otro momento mejor.

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