Creo que necesito un psicólogo o psiquiatra

Creo que necesito un psicólogo o psiquiatra
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Como siempre digo, la labor de un profesional de la psicología y la psiquiatría merece el mismo respeto que el de cualquier otro profesional de cualquier otro sector. Sin embargo, existe una desmerecida mitificación del psicólogo/psiquiatra que lleva a muchas personas a tolerar abusos por tratamientos que se basan en un “habla, que yo te escucho”, donde reciben un apoyo que fomenta sus dependencias, u otras líneas que algunas personas que trabajan en este mundo han tildado de “barbaridades”, y que no están en absoluto indicadas para atajar el problema.

Peor es el caso de esas personas que tras una ruptura, problemas personales o familiares acuden a un psicólogo para solucionar sus “problemas”, cuando permitiendo que la Vida siga su camino les abriría las puertas a la solución que buscan. A este respecto, es mucho más válido un apoyo como el de un coach, un consejero personal/espiritual preparado para ayudarle a enfocar sus problemas cotidianos, que un psicólogo o un psiquiatra. Ojo, no estoy hablando de tratar fobias incontroladas, ataques de pánico, trastornos esquizoides u otros síndromes. Estoy hablando de problemas basados en los lances HABITUALES de la vida, que conducen a que la gente invierta en insostenibles sesiones semanales o a ingerir coloridos surtidos de pastillas.

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Insisto, por si hay alguien que no quiere entender esta crítica: de la misma forma que aliento a las personas a que exijan lo mejor para sus vidas, les insto a que busquen a un psicólogo competente, EL MEJOR, en lugar de uno cualquiera, barato, al que dejar encargado algo tan importante como la reconducción del pensamiento.

Es evidente que no por estudiar Arquitectura uno se va a convertir en Norman Foster, ni por estudiar Arte Dramático cualquiera puede ser Javier Bardem. De la misma forma, no por licenciarse en Psicología una persona va a ser capaz de resolver los problemas de otr@s. La vocación, la empatía, el deseo de ayudar y saber relegar el interés económico a un segundo plano son factores esenciales en esta humanísima profesión.

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No voy a entrar a criticar casos puntuales, ni lo voy a hacer en el caso de la persona que ahora te trata pero, sinceramente, rebajar los niveles de ansiedad de un paciente con siete pastillas diarias, para instarle a hacer un trabajo que debería cumplir sin tomar ciertas sustancias, no me parece un trabajo de superación personal. Conozco, de hecho, muchísimos casos de personas que abandonaron la medicación y comprobaron cómo regresaba todo aquello que un día decidieron tapar. Yo mismo he trabajado desde 2004 con personas adictas al tabaco, a las drogas o a los ansiolíticos, comprobando cómo habían estado dependiendo durante mucho tiempo del parche, del artificio químico, ayuda inestimable para muchos “profesionales” a los que les resulta mucho más rápido y carente de implicaciones el prescribir medicamentos… y santas pascuas.

Mientras sigas adormeciendo algo que debes combatir en un estado sereno, objetivo y vital, no vas a poder enfrentarte al núcleo del problema. A los miedos hay que hacerles frente en todo su esplendor, no moribundos tras haberles disparado unos cuantos dardos tranquilizantes.

Por lo que sé, pasado el sueño cualquier bestia se pone en pie como si nada hubiera ocurrido.

En definitiva, enfrentarte a tus miedos depende de ti, no de un muestrario de pastillas.

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