Cuando vamos a quedar siempre hay algo que lo impide

Cuando vamos a quedar siempre hay algo que lo impide
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– Hola, ¿quedamos?
– Emm… vaya es que no puedo, viene gente a mi casa a comer.

– ¿Comemos juntos hoy?
– No… no puedo, ya que he quedado con gente de la uni, que hace mucho que no los veo.

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– ¿Te apetece vernos después de tu fiesta del trabajo?
– No creo que pueda, no sé hasta qué hora voy a estar allí.

– ¿El sábado hay algún problema para vernos?
– Es el cumpleaños de mi prima lo celebramos en su casa.

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– ¿Y el domingo?
– Viene toda la familia a comer a casa, que se la quiero enseñar… y voy a estar con mucho lío preparando todo.

De repente, siempre lo tiene complicado para quedar contigo. Pero sólo contigo. Con el resto de la gente no tiene ningún problema. Siempre tiene buenas caras y tiempo disponible para su gente. Menos para ti.

Empiezas a sentirte desplazado de tu pareja, porque sólo tiene problemas de tiempo contigo. Si queda contigo, es posible que esté todo el rato mirando el reloj o a un lado, sin prestarte mucha atención. Eso sí, cuando os despedís tu pareja lo hace de la manera más efusiva posible, dándote mil besos y diciéndote que ya habláis, que te va a echar de menos…

… y que te quiere mucho.

Vaya… ¿dónde se ha ido ese cariño mientras estabais juntos tomando algo?

Por lo general, cuando tu pareja te dice que va a estar ocupada utiliza dos excusas. Del tipo: ‘no… no puedo quedar, viene mi cuñado de viaje y vamos a buscarle al aeropuerto mi hermana y yo… además, el coche no sé qué le pasa que se ha averiado al llegar a casa.’… suele ser mentira: cuando una persona intenta afianzar una razón con dos excusas, es que siente que la primera apenas tiene peso, y echa más leña. Y puede utilizar dos, tres o más excusas. El caso es que os sea imposible quedar juntos porque lo tendrá todo muy complicado. Y se asegurará de que así sea antes de que le preguntes.

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Como nota curiosa, empiezas a darte cuenta de que siempre queda con alguien a quien no conoces ni tienes acceso: un familiar del que nunca te ha hablado, alguien del trabajo de quien antes no te había hablado … Gente a la que no puedes llamar en el caso de que necesites algo urgente. La triste realidad es que esa persona con la que queda quizás no sea ni alguna persona desconocida ni un familiar venido de tierras lejanas. Quizás sea alguien con quien tu pareja ya está empezando a salir para ver qué tal le va…

Ni qué decir tiene que comunicarte en ese momento y exponerle tu forma de ver las cosas en la relación es esencial. Ni se te ocurra comportarte como tu pareja lo hace, con esos vacíos, o hacer caso a los consejos de amigos que no tienen pareja y buscan que te alejes de la tuya, en plan: ‘venga, hoy nos vamos de juerga y salimos a ligar… y que le follen’.

Si actúas como tu pareja lo único que ganarás es convertirte en algo detestable (el silencio en la pareja), además de que tu pareja diga que últimamente te ve con cierta frialdad y distancia, y que prefiere no seguir con una relación así.

¿Quieres tú cargar con la culpa, cuando es tu pareja quien se comporta de forma infantil y esquiva?

Seguro que no.

Coméntale que no tienes intención de seguir en una relación donde eres el segundo plato. Que si van a seguir los ninguneos puede dejar de inventar excusas, que las relaciones son para vivirlas y no para sentir obligación por ver a una persona.

No tienes otra cosa que hacer ahora… no huyas ni finjas, enfrenta el problema… o sólo actuarás con cobardía.

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