¿Debo desfasar al máximo tras una ruptura?

¿Debo desfasar al máximo tras una ruptura?
Puntúa este post

En empareja2.es no venimos a OLVIDARNOS de lo que nos pasa. A hacer todo el ruido del mundo, que nuestra cabeza sólo oiga música, fiesta, deporte extenuante y comida a raudales.

Es lo típico que solemos hacer cuando estamos solos en casa y nos toca comer. Abrimos el frigorífico, sacamos la comida para calentarla, esperamos a que esté preparado, sacamos un vaso, nos servimos la comida y la bebida, nos sentamos… empezamos a comer… Y, al rato, nos puede el silencio. Y enseguida nos levantamos y encendemos el televisor, porque no aguantamos quedarnos solos, con nuestros pensamientos. Nos incomoda ver QUÉ hay dentro de nosotros, y CÓMO nos afecta. Nos gusta que nos hablen, que nos zarandeen con ruido, que nos pongan música, que nos distraigan. Y ése es un gran error.

Producto disponible en Amazon.es

Por ello, este portal se ha diseñado no para tapar el dolor que llevamos dentro, sino para dejarlo salir. Porque esto es igual que una rueda pinchada, que puedes tapar con un dedo para que no se salga el aire, pero cuando quieres utilizar de verdad la rueda y quitas el dedo y te montas en el coche, esa rueda está jodida.

De la misma forma estará nuestro estado de ánimo si no dejamos que el dolor salga, enfrentarse a él. Ojo: aquí no decimos que persigamos todas aquellas cosas que nos provocan el dolor, sino únicamente vivir y hacer lo que realmente necesitamos vivir en cada momento. Si estamos, por ejemplo, conduciendo y llegan recuerdos de tu ex, no te puedes poner a tararear canciones en alto, o ‘polarizar’ tus pensamientos pensando cosas que te gustan, o poner la radio alta, y todo para no tener esos recuerdos. Si no los dejas salir ahora, SALDRÁN MÁS ADELANTE. Porque tienen que salir, porque está en nuestra naturaleza, y porque al cerebro no le puedes engañar.

loading...

Una cosa, por tanto, es recordar a una ex pareja con la que hemos estado y lidiar esos momentos malos, y otra muy diferente es llamarla, perseguirla, escribirle cartas o planificar un ‘regreso’ que, por lo general, no va a ningún sitio sino a agravar nuestro problema.

Debemos HUIR DE LA FUENTE DEL DOLOR, pero NO DEBEMOS HUIR DEL DOLOR. Los recuerdos son necesarios vivirlos, enfrentarlos y superarlos.

De nada sirve desfasar, salir más noches que el camión de la basura, emborracharte o drogarte, todo con tal de olvidar. Comprobarás que la espiral en la que te metes es peor de lo que imaginas, y que con el tiempo tu salud psicológica y física se verán muy tocadas.

Si tienes dolor, no lo ocultes, no lo tapes. No lo silencies con ruido. Date tus juergas, pero no abuses… En lugar de tapar el dolor, libéralo: cuando te surja la oportunidad de llorar, ya estés en el trabajo, en el coche o en el cine, llora hasta que te desgastes. Comprobarás que cada vez viertes menos lágrimas y el dolor es menos intenso. Tanto que llegará un momento en el que llores sin apenas ganas, y ahí es cuando empezarás realmente a recuperarte. Pero… si haces todo lo posible por llenar tu vida de cosas que no sean la soledad y el recuerdo (al menos en cierta medida)… ¿Con qué te vas a encontrar?

Lo sabes perfectamente: CON RECAÍDAS.

Hay que luchar por superar el dolor, porque somos personas íntegras, no críos llorones. Así que ánimo y no temas pasarlo mal porque, tal y como reza un dicho oriental, cuanta mayor capacidad de aflicción tengas, mayor será tu felicidad después.

Producto disponible en Amazon.es

Producto disponible en Amazon.es

Deja un comentario