Desaparecer, el procedimiento infalible

Desaparecer, el procedimiento infalible
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Cuando una relación empieza a ponerse turbia, tendemos a hacer todo lo que no debemos. Solemos acosar a nuestra pareja con preguntas de todo tipo, le llamamos casi a todas horas e incluso cometemos el (equivocado) acto de comprarle algún regalo para hacerle ver que estamos enamorados y que nos estamos portando lo mejor posible. Suponemos que, de esa forma, mostraremos lo que nos importa, nuestra pareja se enternecerá y nos devolverá ese cariño.

Hemos visto tantas veces en las pelí­culas de amor cómo una mujer distante y enfadada volví­a con el hombre que la agasajaba, cómo aquel chico inalcanzable siente debilidad por la chica que le ama con total sinceridad (aunque ella a si misma no se quisiera mucho), que tendemos a comportarnos bajo un patrón casi invariable: mostrarnos como buenas personas, comprensivas, cariñosas y que no escatiman en halagos, aunque nuestra pareja parezca no demostrar mucho interés por nosotros. Y lo hacemos para atraer la atención de alguien que se está alejando sin que nosotros hayamos hecho nada negativo, al menos de forma intencionada.

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Así­ que, un buen dí­a, la persona con la que estamos nos deja. Es un momento doloroso, sin mucha perspectiva, por lo cual, la reacción más tí­pica es suplicar. Llorar. Arrastrarse. Cualquier cosa vale para que no se aleje de nosotros. Pero… ¿crees que llorando de esa forma una persona que ha decidido dejarnos se va a pensar las cosas?

NO

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Lo primero que debemos hacer, una vez nuestra ex pareja nos ha dejado, es aceptar su decisión. Es su vida y es libre de decidir con quién quiere o no quiere estar. Por lo tanto, por mucho que supliquemos, por mucho que nos esforcemos en demostrarle que no va a encontrar a nadie como nosotros, sólo conseguiremos arrastrarnos, hundir nuestra autoestima, denigrando nuestra imagen sin obtener resultado alguno. Si ha decidido dejarnos, ¿qué lógica nos impulsa a suplicarle que vuelva con nosotros? ¿Acaso intentamos demostrarle que le queremos? Ya lo sabe, de sobra. ¿Acaso pretendemos darle lástima para que no nos deje? No es lástima lo que debe sentir hacia nosotros, sino amor, el cual ha dejado de sentir.

Debemos actuar en consecuencia a su decisión, ya que nos encontramos en una posición de desventaja: nos sentimos inferiores a esa persona. Ésta sensación de estar por debajo de la otra persona es muy común. Responde a la gran dependencia que sentimos, debido al sentimiento de amor no correspondido, a querer recuperar a esa persona ya que, sin ella, no nos sentimos ni bien ni completos.

Llegados a éste punto, muchos comprobarán que es una taréa fútil permanecer cercanos a esa persona, ya que lo único que nos provoca es dolor. Lo mejor para recuperarnos y perder la dependencia que sentimos es DESAPARECER.

Desaparecer no es otra cosa que alejarse de la llama que nos quema; desligarnos de TODO lo que nos una a esa persona, comenzando por el contacto fí­sico, pasando por las posibles ví­as de comunicación y terminando por los objetos que nos evoquen recuerdos… en definitiva, velar por nuestro bienestar, estabilidad y salud mental.

¿Cómo desaparecer?
En primer lugar, la desaparición puede darse en dos situaciones: cuando es necesario desaparecer para evitar su contacto (desaparición física), y cuando es necesario forzarnos a mantener una actitud positiva cuando no hay más remedio que ver a nuestra ex pareja (desaparición afectiva).

La desaparición fí­sica es de cara a esa persona y significa desaparecer totalmente. Volvernos invisibles. Que no sepa más de nosotros, ni por amigos, familiares, e-mails, llamadas, SMS ni reclamos de ningún tipo, y por supuesto, no saber nada de nuestra ex pareja.

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Con el fin de alejarte de la fuente del dolor, lo primero que has de hacer es borrar su número de móvil, mensajes, bloquear y eliminar su contacto del messenger, eliminar su dirección de e-mail y demás información digital. Ésto, por supuesto, depende de la elección de cada uno. Lo que resulta lógico es que cuanto menos sepamos de esa persona, menos dolor sentiremos y más rápida será la recuperación.

En cuanto a las fotos, los recuerdos y los regalos, aconsejamos meterlo todo en una gran caja de cartón. Los recuerdos digitales pueden grabarse a un CD y meterlos en dicha caja. Una vez todo, absolutamente todo lo que te ate a tu ex esté en esa caja, se precinta y se lleva a un trastero.

La desaparición afectiva, por otro lado, es la que hay que desarrollar cuando en el día a día te encuentras habitualmente con tu ex pareja (por ejemplo, en el trabajo). Jamás hay que mostrarse de mal humor, con caras largas, o con gestos de desprecio, ni tampoco deseosos de volver con esa persona… sino con indiferencia. Esto, que es ni frío ni calor, ni bueno ni malo, es muy beneficioso para hacernos a la idea de que la relación se ha terminado y adaptarnos a la nueva etapa que estamos viviendo. En definitiva, para hacer más llevadero el trance.

¿Por qué tanta radicalidad?
Cada dí­a que pase en el que no hagas más que mirar sus fotos, leer sus correos, darle vueltas a porqué te hizo ese regalo que tienes sobre la mesa o viendo cómo cambia constantemente de nick en el messenger (‘¡hoy toca juerga!’, ‘cada dí­a me gustas más’, ‘lo de anoche fue genial… tqm’), peor lo pasarás, mayor será la depresión y más larga la recuperación.

Debes cortar con todo lo que te ate a tu ex para comenzar una nueva vida. Y una nueva vida no significa olvidar a tu ex para siempre, cosa que no conseguirás. Significa hacer TU VIDA, algo para lo que te sentirás incapaz en los primeros momentos tras la separación.

Al desaparecer empezarás a vivir tu vida
Al hacer tu vida te recuperarás
Tu estado de ánimo mejorará.
Te darás cuenta de que tu ex no es tan imprescindible para ti como pensabas
Recobrarás la ilusión por las cosas… e incluso por tener una nueva pareja.
Y, sobre todo, habrás aprendido que una ruptura es perfectamente superable.

Además, ser tan radicales es necesario porque si tu ex quiere estar lejos, es tu ex quién lo ha decidido. Y, por tanto, es quién debe RESPONSABILIZARSE de tomar esa decisión, al igual que todos nos responsabilizamos de las decisiones que tomamos, y obtenemos por ellas nuestros premios o castigos. Lo que no puedes hacer es de colchón por si las cosas no le van como pensaba, ¿dónde queda entonces tu autoestima y tu personalidad? Hacer de backup: si se fastidia lo que tienes, no te preocupes que restauramos la copia de seguridad y volvemos al punto exactamente en el que lo dejamos.

Desaparecer significa…
Ser indiferente.
Tener una vida, con amigos y hobbies.
Tener el tiempo ocupado.
No pensar en la ex pareja nostálgicamente (canciones de amor, promesas incumplidas)

Desaparecer no significa…
Actuar con miedo.
Evitar a esa persona si la vemos o si nos contacta por teléfono.
Pretender que se de cuenta de que no estamos disponibles.
Insultar, demostrar rencor, acosar o agredir de alguna forma.

Por lo general, estás recuperado recuperados cuando realmente no tienes necesidad de saber de tu ex. Lo que va a determinar el éxito de la desaparición es tu actitud. Si quieres recuperarte y te esfuerzas para lograrlo, mantendrás una desaparición estricta. Pero si por el contrario te empeñas en creer que ‘no puedes desaparecer’, que ‘necesitas saber de tu ex’ y te justificas en eso para llamarle por teléfono, para luego decir ‘no he podido evitarlo’, no estarás en el buen camino, y tu sufrimiento se alargará durante más tiempo. Es preciso ser fuerte, no ceder a los bajones, obligarte a estar bien, pensar en positivo.

¿Por qué tanto esfuerzo? Porque, tal y como dice Ovidio en su libro ‘El remedio del desamor’ que es de donde hemos recopilado, actualizado y mejorado las ideas para desaparecer, cuanto más te empeñes en mantener un estado aní­mico positivo, más se afianzará en tu día a día. Todos los que te rodean pensarán que estás bien y no te harán preguntas. Sin embargo, si te ven mal lo harán siempre que te vean y al volver a sacar el tema, vuelta al principio. Recuerda siempre que tu trabajo, tus amigos, tu música, tus comidas preferidas, tus planes de vacaciones… todo sigue intacto y es importante. No te regodees en la desgracia, no dejes que te den palmaditas en la espalda. No te pongas a llorar en un rincón delante de ellos.

Respecto a los amigos, sí­ serán necesarios para hablar el tema. Que ellos sepan lo que ha pasado, que te aconsejen desde sus puntos de vista. Con esto verás quienes merecen la pena y quiénes no. Algunos te ayudarán, otros pasarán de ti. Alguno te sorprenderá, porque ni te imaginabas todo lo que sabí­a del asunto. Ellos te sacarán poco a poco del hoyo, salir con ellos será el mejor antí­doto para superar la mala racha que sobreviene a una ruptura.

¿Y los amigos en común? Escucharás cosas como ‘ella ahora necesita que le des tiempo’, ‘no le atosigues’, ‘él parece que sigue enamorado de ti’… Comentarios más encaminados a hacerte sentir bien que a ayudarte sinceramente. Cuando empiecen a hablarte de tu ex, sencillamente hay que cortarles y decirles: ‘bueno… eso ya se acabó… estas cosas pasan y emmm… oye, ¿has visto el nuevo anuncio de nike?’.

El efecto secundario de la desaparición
Ya hemos hablado de lo inútil que es, cuando una persona nos deja, sorprenderla con un ramo de flores, o invitarla a cenar a un sitio caro, o preparar un fin de semana en una casa rural, o demostrar una y otra vez lo que nos importa, o llorar desesperadamente para que vuelva… con la esperanza de que ‘se de cuenta’ de lo increíble que eres. Error de concepto. Una ex pareja no va a pensar ‘¿cómo he podido dejar a esta persona tan maravillosa?’. Todo lo contrario. Va a pensar ‘pobre, qué mal lo está pasando… pero es que ya no le quiero’.

La naturaleza humana nos impulsa a querer conseguir lo que no tenemos. Y cualquiera, en cualquier momento de su vida, ¿cómo va a plantearse recuperar algo que no ha perdido? Pero en ocasiones, pasado un tiempo, hay quien echa de menos a la persona con la que estuvo y se plantea un posible regreso, lo cual se ve potenciado si la esa persona, con la que se quiere volver, ha desaparecido: provoca que se active el mecanismo de pérdida, lo que potencia la necesidad de recuperar aquello que se ha perdido.

Aclaremos algo: la desaparición sirve exclusivamente para recuperarnos. Pero puede darse el caso de que se produzca un deseo de volver. En cualquier caso, tu recuperación es un hecho que va a suceder sí o sí, pero el que tu ex vuelva solo es una posibilidad remota en la que no debes depositar muchas esperanzas. Además, recuperarse es una condición sine qua non para volver a estar con otra persona (ya sea tu ex o una nueva pareja) con ciertas garantí­as. Es lo único que depende de ti mismo y, por tanto, es aquello en lo que debes centrar tu esfuerzo.

¿Cómo es posible que alguien quiera volver contigo si estás desaparecido? Pongamos un ejemplo para ilustrar cómo funciona el deseo de tener algo: imagina que tienes unos vaqueros con los que has estado saliendo todo el invierno. Son unos vaqueros con los que has viajado y has ligado mucho. Pero ya empiezan a romperse y te compras unos nuevos. Los viejos los limpias y los doblas en una percha, por si acaso los necesitas de nuevo. Ahora, salir con los nuevos es una gozada. Todas las chicas se fijan en ti, la gente dice que te hace mejor culo y la lí­nea es muy moderna. De repente, tu hermano te dice que necesita el vaquero viejo para ir a la montaña… que necesita un pantalón para trotar un poco.

¿Tu querido pantalón? ¡Ni hablar! Empiezas a pensar qué hacer o qué decir para no soltar ese pantalón. De hecho, te lo vuelves a poner y te das cuenta que te sienta tan bien como el último que te compraste. Casi te dan ganas de decir a tu hermano que se lleve el nuevo.

Y así­ funcionan las cosas… La ausencia es, como todos sabemos, la única forma de que una ex pareja comience a idealizarnos. El amor se genera en la ausencia, porque la soledad provoca que una persona piense en su objetivo, que imagine fantásticas escenas a su lado. Y cuanta más ausencia sientan, mayor será la idealización y, por tanto, mayor el arraigo que sentirán.

En el desamor estos procesos se repiten, ya que la carencia de la persona amada es una constante a evitar. Y, por ello, llegan los tanteos: indagan, ví­a sms, e-mail o teléfono si estamos bien, con quién estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Pensar que alguien puede usar sus vaqueros viejos puede hacer pensar si los quiere lo suficiente.

¿Y si vuelve cuando no te has recuperado? Sí­, es un problema. ¿Por qué? Porque mantener la dependencia afectiva supone que vuelvas a volcarte desmesuradamente en tu ex pareja, tal y como lo hacías antes de la ruptura. Nada habrá cambiado. Y al ser así, al no haber aprendido de la ruptura, al no haber evolucionado y haber estado deseando en todo momento que tu ex volviera contigo, volverá a producirse de nuevo una ruptura. Pero si por el contrario has llegado con éxito a desaparecer y tu ex ha vuelto, tendrás que mantener la serenidad, el amor propio, el orgullo y tu dí­a a dí­a personal e intransferible.

Está bien… comprendo que tengo que desaparecer… pero tengo unas ganas increí­bles de contactar con mi ex

Bueno… es absolutamente normal tener tentaciones durante un proceso de separación o desintoxicación. Y muchas veces la persona que lo sufre se siente realmente tentada de contactar con su ex pareja. Se convierte en una necesidad prácticamente irreprimible. De hecho, la persona suele pensar ‘no debo hacerlo’, pero a los pocos minutos encontrarse con, por ejemplo, el e-mail ya abierto y dispuesto a redactarle un mensaje.

Ese mensaje puede ser desenfadado, como quitándole hierro al asunto. Puede ser irónico. Puede tener doble sentido, puede achacarle algo a su ex pareja. En cualquier caso, todo tipo de contacto tiene, única y exclusivamente, un sentido: ‘ME ACUERDO DE TI’.

Una forma muy eficaz de suprimir éste impulso cuando te veas en la necesidad insalvable de decirle algo a tu ex es, simplemente, decirle algo. Es decir, abrir un correo y escribirlo, de arriba abajo, con todo lo que deseas decirle. Esa necesidad de comunicación que tienes empezará a aminorar, lí­nea tras lí­nea. Debes corregir lo que creas oportuno, revisar el correo, darle dos, tres vueltas, redactar nuevos puntos… Todo con el fin de que tu ex reciba un correo con tu mejor imagen, comunicándole lo que realmente deseas comunicarle.

Pero… una vez haya que pulsar el botón Enviar, no lo envías. Ese correo se cierra y cuando el programa diga ‘¿Desea guardar este mensaje en su carpeta de Borradores?’, deberás hacer clic en ‘NO’.

Una vez hecho esto, sentirás una gran descarga. No seguirás teniendo esa necesidad de hablar con esa persona porque, a efectos de contacto, y puesto que el contacto se produce en la mente del individuo, hay mucho creado y realizado. Es como si el contacto realmente se hubiese producido. Si piensas que es una técnica que no vale de mucho, pruébala. Expláyate en un gran e-mail, escribe lo que desees decirle e incluso reprocharle, pero no le enví­es jamás ese escrito. Bórralo cuanto antes. Dí­a tras dí­a agradecerás el no haberle dicho eso, aunque para ti quede la sensación de habérselo dicho.

¿Y si es mi ex quién me contacta? ¿Y si sigue diciéndome que me echa de menos?
En empareja2.es siempre decimos que no te fijes en lo que DICE una persona, sino en lo que HACE. Res, non verba. Por mucho que te diga ‘ay, cómo te echo de menos’, lo que vale es lo que en realidad hace. Sí, te quiere mucho, no puede estar sin ti, PERO NO QUIERE ESTAR CONTIGO.

Pero… ¿esperar a que sienta otra vez amor? ¿Pensar en reconquistas? Eso no va a ocurrir, una persona que rompe con su pareja no va a sentirse reconquistada jamás. JAMÁS. Esto es como ser pequeño de nuevo otra vez, despertarte el dí­a de los Reyes Magos, ir al salón y ¡oh! ¡sorpresa! ¡Fí­jate todos los regalos que te han dejado los Reyes! ¡Es magní­fico! Bien, cuando has desenvuelto todos y has jugado con ellos, tus padres los vuelven a envolver, los dejan donde estaban y al dí­a siguiente esperan tu misma reaccion, y la misma sorpresa.

Evidentemente, la reacción no sería la misma ni por asomo. Y, en el caso de tu ex pareja, la cual tiene un cerebro con recuerdos y sensaciones, no va a volver a sentirse embelesada por nuestras fragancias. Eso ya pasó, se quemó y no volverá. ¿Que la pareja puede volver a unirse? Es posible, pero siempre bajo un marco totalmente distinto y, en la mayorí­a de las ocasiones, uniones que se dan pasados muchos años, tras encontrarse de nuevo y tener vidas totalmente distintas.

Desaparecer no es una técnica, sino un procedimiento que empareja2.es ha desarrollado tras estudiar miles de casos. No se trata de estar en casa llorando sin llamar y, cuando llame, decirle: ‘¿si? Hola mi vida, qué tal, ¿estás bien? Te echo de menos.’ Significa demostrarnos a nosotros mismos que podemos volver a ser quienes éramos antes de la ruptura, personas independientes, í­ntegras, sin miedo, con autoestima. Demostrarnos que si nos contacta, podemos soportar el golpe. Es un reto. Es una evolución hacia una versión más avanzada de nosotros mismos. Es la mejor forma de quitarle hierro al asunto. De convertir algo traumático en una experiencia más.

Ya llegará el momento en que necesites llorar porque, como bien has leído, en empareja2.es aconsejamos retirarnos de la fuente del dolor, para que el dolor cese. Pero comprensiblemente, ante un desgaste psicológico y sentimental de esta magnitud, es necesario exteriorizar toda la amalgama de sentimientos que tenemos dentro. Sacarlo todo antes de explotar. Es sumamente importante que liberes ese dolor, porque si lo que haces es hacer ruido, salir muchísimo, aplacar ese malestar cada vez que lo sientes, jamás te recuperarás. Aprende a hacer caso a tu cuerpo y libera lo que creas oportuno, pero no mendigues amor ni intentes dar lástima a los demás con escenas en público, que sólo te llevarán a fomentar un perfil que nadie quiere ver de ti. De ti ni de nadie.

Sé fuerte en tu día a día y afronta las cosas en soledad, sin hombros sobre los que llorar, y notarás cómo día a día has conseguido superar, con tu propia determinación y esfuerzo, esta situación.

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