El cómo

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A todos nos ha ocurrido en su día, la llamada maldita, el PI definitivo, el tan temido y conocido ‘tenemos que hablar’.

En la mayoría de las ocasiones, la primera explicación se da por teléfono, bajo esta circunstancia, se escudan y esconden su lenguaje corporal, el mismo lenguaje que en persona las delataría, esa otra parte de la comunicación que estaría diciendo todo lo contrario de lo que sus palabras nos expresan, el que nos estaría contando a nosotros, a nuestro subconsciente, que no debemos confiar en lo que estamos escuchando, y al mismo tiempo, de forma innata, nuestra posición corporal revelaría que no estamos creyendo lo que escuchamos aunque asintamos con la cabeza.

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Esto provoca una gran sensación de inseguridad, no pueden permitirse ser descubiertas, porque el mayor miedo del que miente o intenta convencer, es no tener poder de persuasión, ese pánico a no hacer entender a otra persona nuestros argumentos, los derribaría por completo si no fuese firme en ellos, y el teléfono es seguramente la mejor vía de escape, para lanzar el globo sonda, y una vez recibida la opinión de la otra persona, forjar una teoría que encaje con la mayor precisión posible con su objetivo final, que no es otro que salir indemne y con reputación intacta.

La llamada
Suele haber un patrón de comportamiento, que puede comenzar con dos procedimientos distintos pero tienen un desarrollo común, el primero se podría denominar: ‘El Disparo’ que se ha utilizado comúnmente como técnica de negociación, consiste en comenzar la conversación con el objetivo final de la misma, esto es: ‘quiero dejarlo’ para dejar clara su postura antes de comenzar con el diálogo, mostrar firmeza y que no existe una posible marcha atrás, que lo que acaba de decir ha sido una decisión meditada, con esto se consigue ‘descolocar’ a la otra persona, una vez liberado el ‘órdago’ (el resto de argumentos, aunque pudiesen ser inconexos y carentes de sentido),para el afectado que puede estar bloqueado y es probable que no una los puntos que le demuestren la verdad,(hasta pasado un tiempo), pero para entonces el emisor del mensaje, ya habrá alcanzado el propósito de su llamada, que no es otro que extinguir la relación.

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El otro procedimiento inicial, para concluir un noviazgo, se podría denominar: ‘confrontación indirecta’ este consiste en aportar todos los motivos que sugieren que la relación debe finalizar, pero el punto importante, y la clave para que realmente sea efectivo es que debe hacernos sentir culpables, del ocaso de la relación y del malestar de la, (a estas alturas), ex novia.

El siguiente paso, tiene la intención de contrastar con los primeros, consiste en ponerte en lugar de victima, hace entender que sabe que te duele, empatiza contigo, sabe que es un desconsuelo, aunque en realidad ella no sienta lo mismo, su sentimiento esta mucho mas próximo de la liberación y la redención, que de la distribución de culpas.

En este mismo orden de juego psicológico, el ‘entrevistador’ evita a toda costa que te excuses a ti mismo. Está dispuesto a compartir las culpas, pero no a asumirlas exclusivamente, el propósito de este suceso es bastante lógico, trata de evitar que fortalezcas tu nivel mental de defensa, siempre es mas fácil enfrentarse al débil con las mismas armas que él y no en desventaja.

Cuando intentamos eximir nuestra culpa (y ahora hablo de nosotros) lo mas probable es que estemos acusando al cónyuge, entonces ella volverá a esgrimir todos sus argumentos y razones, lo que tenemos que saber es que si entre esta lista de razones, encontramos conceptos secundarios creados por ella de los que jamás nos habíamos percatado por muy contundentes y reales que parezcan, son falsos, se utilizan para engrosar la lista y que sea mas categórica, porque seguramente nos centremos en esos ‘nuevos’ problemas que la desvelan, ahí ha ganado un tanto, si rebatimos esos nuevos puntos acabaremos por aceptar los anteriores o los mas creíbles, y sin habernos dado cuenta hemos compartido la culpa, de una ruptura que no queríamos y de unos sentimientos que no nos pertenecen, a ella tampoco, pero eso es otra historia.

En este siguiente paso, se continua con un intento de muestra de su sinceridad, su compresión y su empatía para crear un vinculo entre ambos, no quiere que a estas alturas de la conversación la sientas lejana, te dirá: ‘yo te comprendo de verdad, esto también es muy duro para mi’ se sube a tu barco, los dos estáis juntos en esto intenta aclarar, además querrá dejar claro que te va a apoyar en estos momentos en los que lo vas a pasar mal, se contradice, evidentemente, pero en esos instantes no estamos pensando: ¿si tu también estas sufriendo, porque me dejas? ¿que mal lo estás pasando si estas prometiendo llamarme para ver si estoy bien? ¿Sabes entonces con seguridad que tu no lo vas a pasar mal? ¿Cómo puede una persona que lo está pasando mal darle consuelo a otra, por el mismo motivo, pudiendo evitarlo? las respuestas a estas preguntas son bastante evidentes, y el planteamiento también es sencillo, pero en esos instantes no solemos preguntarlo ni planteárnoslo.

Esto puede intercalarse con silencios por su parte, lo que sirve para algo tan simple como que TU hables, la mayoría de las personas hablamos porque en completo silencio en una conversación nos sentimos incómodos, lo que provoca que queramos romper la tensión y ante la falta de recursos empezamos a darle la razón, a decir que nosotros también la comprendemos a ella aunque no sea del todo cierto.

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Llegados a este punto empezamos a calmarnos, estamos menos alterados, dolidos si, pero se ha pasado el shock inicial, el disparo, o la confrontación indirecta, que aunque sean distintos provocan la misma reacción en nosotros, toda la conversación ha sido un contraste entre presión y apoyo, esto consigue que veamos a la otra persona como una figura maternal, casi todos en estos momentos, estamos conteniendo el llanto.

Pero aquí viene la ejecución final, la pregunta con alternativa que no deja lugar a dudas, cuando te ofrecen posibles elecciones, cosas como: ‘podemos seguir quedando, pero como amigos, a tomar café o ir al cine’ ahí es donde instintivamente cometemos el error, nuestras hormonas nos guían, ante la dependencia y la necesidad de mantenernos junto a esa persona aceptamos ‘el mal menor’ o ‘el mal mejor’ como prefiráis, no la tenemos pero nos jugamos la mala pasada de pensar que una vuelta es aun posible, no nos equivoquemos, lo que estamos aceptando es lo siguiente: o lo dejamos y no nos volvemos a ver, o lo dejamos y nos vemos de vez en cuando pero como amigos. Con lo cual sin lugar a dudas ha conseguido su propósito y tu lo has aceptado, lo habéis dejado, lo que venga después ya lo arreglaré, esto curiosamente es un pensamiento compartido, pero el partido, ya lo hemos perdido.

Hemos llegado al fin de la conversación, pueden ocurrir dos cosas que intente hablar de otros temas, interesarse por ti, por tu familia, tu equipo de fútbol y emplazarte para otro momento, con lo que se ha liberado de toda la presión, o también puede ocurrir que nosotros cortemos la conversación, y rompamos a llorar, afloren sentimientos de rabia, ira, miedo y dolor sentimientos que no podemos ni debemos reprimir, hasta un límite.

Lo mas importante de todo lo anteriormente dicho, es que, lo mas probable es que mantengamos durante días posteriores actitudes de autoinculpación, esperanza de recuperar a la ex novia e incluso trataremos de negociar con la otra persona, en realidad con sus sentimientos, no son mas que mecanismos de defensa contra la perdida de control de la situación, y la imposibilidad de mantenerla a nuestro lado, pero jamás controlaremos a la otra persona, debemos tenerlo claro y nunca debemos intentarlo, es contraproducente, consigues el efecto contrario por defecto.

Muchos ahora se estarán sintiendo identificados ya que estos pasos ocurren en absolutamente todas las rupturas y seguramente a muchos les suenen de otras facetas de su vida, no siempre siguen este orden, pero es el orden lógico, responde a comportamientos y patrones psicológicos de cuando intentamos embaucar a alguien, ¿como evitarlo? bueno evidentemente una vez conocidos los cómos y sus explicaciones es mucho mas sencillo conocer si estamos recibiendo este trato, desde luego la mejor receta es NO entregarse en una relación. Y recordar que en una ruptura, la novia mas sincera del mundo tratará de suavizar ese trance, ocultando parte de la verdad.

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