El cunnilingus

El cunnilingus
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Cunnilingus (del latín “cunnus”: “cuña” o “vulva”, y “lingus”: “lengua”), es la práctica de sexo oral que puede ser realiza por personas del mismo sexo, o de distinto sexo, en la que se chupa, frota, lame o mordisquea (también pueden ensalivar o escupir, con grados variables de intensidad) la entrada de la vagina y el clítoris de la mujer empleando la boca, labios, lengua o los dientes. Aún entendiendo que su práctica no se ciñe en exclusiva a relación heterosexuales, por clarificar la exposición, exponemos esta lectura en base a la práctica del cunnilingus en relaciones sexuales entre heterosexuales.
El cunnilingus, también denominado comúnmente como “bajar” o “bajarse” es la forma más íntima, excitante y placentera de sexo en pareja en que se involucran las mujeres. Es, después de la masturbación, la forma más efectiva en la que ellas llegan al orgasmo.

Sin embargo, aún hoy, hay mujeres que rechazan el cunnilingus por una errónea educación, por considerar esa parte de su anatomía como una zona sucia, por temor a que al chico le resulte desagradable el olor y sabor de sus genitales y/o por miedo a contagiarle algo. En definitiva por un lamentable desconocimiento.
Si ella tiene una buena higiene diaria y no padece ninguna enfermedad, no hay problema. Su vulva está húmeda porque su vagina y vulva se limpian a sí mismas constantemente. Comenzando en la pubertad, la vagina se lava a sí misma produciendo un flujo blanquecino a transparente de consistencia pegajosa y acuosa. Este flujo ácido mantiene a raya a bacterias malas para prevenir infecciones. Una mujer puede excitarse sexualmente y experimentar un aumento de la humedad vaginal sin saber que está excitada, solamente sintiéndose húmeda. Adicionalmente la mujer produce su propio olor, una firma química que indica no solamente quién es como individuo, sino también su estado hormonal, reproductivo y sexual en ese momento.

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Como en el caso de la felación, si a él no te gusta su olor, proponer iniciar la práctica con un baño o ducha en común, incluso que permita comenzar la práctica in situ, puede ser una buena manera de iniciarse.
Frecuentemente algunas parejas encuentran que se facilita la práctica del cunnilingus si ella tiene su vello púbico recortado o afeitado. Y algunas parejas prefieren todo el vello púbico cubriendo los genitales femeninos. Es una cuestión de elección personal, no un requerimiento para el sexo oral.

Como todas las prácticas sexuales, el cunnilingus es una habilidad que se aprende. Si no se toma el tiempo para enseñarlo o aprenderlo, nunca se disfrutará de sus beneficios. Cada mujer es diferente, por lo tanto, no importa cuán bueno o buena fue alguien dando placer oral a una mujer, necesitará dejarse guiar y tener en cuenta que cada mujer, como cada persona, no se puede comparar puesto que no son exactamente las mismas, en gustos y aversiones.

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LAS POSTURAS
Puesto que el cunnilingus puede durar un rato, ambos miembros de la pareja necesitan encontrar una posición cómoda. Aquella que les dé la mayor libertad y control de movimientos. Si uno o ambos miembros están incómodos, se vuelve más un trabajo que un placer.
Por ejemplo, ella (la receptora) tumbada de espaldas; ella de pie (perfecta para jugar en cualquier lugar); él tumbado sobre su espalda y ella a horcajadas sobre su boca (evidentemente aquí ella lleva el control, pero también debe soportar su propio peso), ella sentada en el borde de la cama, de una silla, etc., y él en el suelo…

CÓMO HACER UN BUEN CUNNILINGUS
. Poner todos los sentidos en lo que se hace. Él está dándole placer de modo generoso a la chica a la que quiere dárselo en ese momento.
. Antes de empezar, el debe pasar suavemente su mano por el pubis de ella para evitar el vello que esté suelto y que alguno llegue a llevárselo a la boca.
. Mejor no ir directamente por el clítoris. Mejor empezar, por ejemplo, desde arriba, besar su bajo abdomen, acariciar su monte de Venus con la nariz, espirar por la boca sobre sus genitales (no soplar en el interior de su vagina), juguetear con los labios mayores, mordisqueándolos y presionándolos, pasear suavemente la lengua sobre los labios menores de la chica…
. Si se empieza por abajo, salvo que la chica tenga cosquillas, él puede recrearse en los pies de ella, mordisquearlos o acariciarlos con la nariz o con la barbilla, ir subiendo por la parte interna de sus piernas, lamer suavemente sus muslos y soplar donde se haya humedecido, jugar con los labios mayores de ella, etc. Dejarse llevar por el instinto, la imaginación y sobre todo in crescendo. La excepción a comenzar de este modo es que ella quiera y pida ir directamente al grano.
. El modo de abordar directamente el glande clitoriano es algo que no suele gustar, la preferencia es más que ellos estimulen el capuchón que lo cubre, rotando alrededor de él, por debajo a los lados del clítoris. La lengua debe usarse en su punta o la parte plana superior e inferior. Los movimientos deben ser rotatorios, de lado a lado, de arriba abajo.
. En cuanto a la rapidez, intensidad y ritmo de los movimientos con la lengua, deben ir desde lentos hasta con la agilidad del aleteo de una mariposa y con una intensidad primero baja, siempre se está a tiempo de aumentar la rapidez y fuerza de la estimulación. Y el ritmo, una vez se haya cogido, intentar ser constante. En cualquier caso, experimentar y consultar con la pareja.
. No confiar todo a la lengua, no lo es todo. A algunas mujeres de hecho, no es lo que más les complace y preferirán que su amante use los labios para jugar con su clítoris. Incluso succionándolo con mayor o menor fuerza, o mordisqueándolo con mayor o menor fuerza. Un truco: pensar en lo que se le puede hacer a un pezón; pues bien, siempre que se empiece suavemente nada impedirá intentar lo mismo con un clítoris.
. Si él introduce la lengua por la apertura en la apertura vaginal de ella, no se trata de alcanzar profundidad, el tercio externo es en el que debe mostrar más interés. Él puede probar con el típico movimiento de vaivén o hacer círculos, mientras sus labios presionan y juguetean con el exterior.
. Pura habilidad: mientras él estimula su clítoris, puede apoyar su barbilla (indispensable un buen afeitado) de forma que presione el orificio uretral y la entrada vaginal de ella. Esta presión aumentará el placer de ella, sobre todo durante las contracciones orgásmicas.

. Si él va a penetrarle la vagina o el ano (o ambos a la vez) con sus dedos y/o un juguete sexual, no debería hacerlo hasta saber si ella está muy excitada.
. Probablemente la combinación cunnilingus-estimulación manual (con los dedos o con un juguete sexual) del punto G es una de las explosivas. Suele ser el método más efectivo para el anhelado multiorgasmo.
. No olvidar nunca que cuando se acerca el climax el ritmo debe ser constante salvo que ella le dé a él otras instrucciones. De hecho, él no debe cambiar a cada rato la forma en la que la estimula.
Aviso: no hay que tratar de hacer todo lo leído en una sola sesión, salvo que se quiera fracasar estrepitosamente. Se trata de ir probando y llegarán oportunidades para experimentar y mejorar.
. Hay muchas alternativas que cuentan con muchos adeptos: hacérselo con la boca llena de gelatina, agua fría o templada (incluso combinar líquidos de diferentes temperaturas); comer de la vulva (fresas, nata, miel…), y dibujarle una letra del abecedario y que la adivine. Hay quien se dedica a escribirlas todas una tras otra simplemente para mantener el ritmo de la estimulación.
. Saliva. Evidentemente es importante para que ella esté lubricada y no le moleste.

CONSEJOS BREVES PARA ELLA Y PARA ÉL
. Procurar ser escrupulosa con la higiene de la zona genital si se desea que la pareja haga un cunnilingus.
. Desconectarse de todo y concentrarse en el placer. Él lo hace porque quiere, si se cansa, debe decirlo.
. Ella debe ayudarle diciéndole lo que más le gusta. Si no desea que le estimule directamente su glande clitoriano, debe decírselo. Si, por el contrario ella prefiere que lo haga, no tiene más que ayudarle separando sus labios menores ella misma y tirando del capuchón hacia atrás. Sus indicaciones serán aún más valiosas cuando ella se acerque al clímax.
. Con las manos, ella también puede mover la cabeza de él de la forma en que desea que él la estimule: con mayor o menor presión, con un movimiento u otro. Nada de brusquedades, de modo suave.
. Explicarle a él lo bien que se siente mientras él hace el cunnilingus, lo que le gusta que se lo haga antes, durante y después.
. Si ella no soporta recibir sexo oral, debería preguntarse por qué y hablar con la pareja sobre ello. No obligarse nunca a hacer algo que disgusta; y no está de más consultar con un terapeuta sexual.

EL 69
Muchas parejas gozan realizando la famosa posición 69 durante el sexo oral. La práctica en la que ambos miembros se estimulan oralmente a la vez, yaciendo la cabeza de uno contra los pies del otro. Algunas parejas encuentran esto muy placentero, suministrando la excitación y orgasmo uno al otro. Otras parejas encuentran que no pueden concentrarse en lo que hacen al otro, y están tan absorbidas en su propio placer que olvidan estimular a su pareja. Algunas se distraen tanto en lo que hacen al otro que ellas mismas no pueden experimentar el orgasmo. Por lo tanto nuevamente, prueba y error dirán si estas posiciones son adecuadas para cada uno y para su pareja.

ACTUAR DE MODO SANO Y SEGURO
Hay personas que disfrutan enormemente con el olor de los genitales, otras en cambio no pueden soportarlo. En tal caso lo mejor es comenzar por una ducha compartida que elimine esa barrera. Se puede intentar con algún tipo de comida como nata, mermelada… Pero en este caso siempre después de una ducha, para no mezclar olores.
La práctica de sexo oral no está exenta de riesgos a la hora de transmitir enfermedades de transmisión sexual, e incluso el VIH, pero sin alarmarse ya que esto último es muy improbable, ya que aunque existan lesiones bucales o en los genitales, los porcentajes de material venéreo son ínfimos. Por eso, si se tiene pareja estable, ninguno está infectado, ambos son monógamos o se toman precauciones durante eventuales encuentros con terceros, no hay porqué preocuparse.

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Pero si no se está dentro de la categoría anterior, no está de más tampoco emplear algún método de barrera. Para crearlo se puede recortar un condón que no lleve lubricante o un guante de látex. Se obtendrá así algo parecido a un parche que para este fin se comercializan ya en España. Obviamente, al igual que el condón son de un solo uso. Otras posibilidades: servirse de los parches dentales que utilizan los dentistas o el papel de celofán para envolver alimentos. Cada uno decide, pero mejor no jugársela. Mejor disfrutar del sexo y hacerlo gratificante.

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