Elimina el miedo a entrar a una mujer

Elimina el miedo a entrar a una mujer
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Tienes miedo. Sí, todos los tenemos alguna vez. El miedo es ese chivato que salta en nuestra mente cuando estamos ante algún peligro que puede afectarnos física o personalmente.

El miedo a la oscuridad, a un insecto raro, a las alturas…

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… o al rechazo.

Pero es triste que en empareja2 no encontremos NINGUNA otra razón por la que un hombre pueda tener miedo de entrar a una mujer. Sólo esa: el sentirse rechazado. El rechazo, obviamente, lleva implícito un montón de consecuencias, como son la frustración, la merma de la autoestima, la sensación de ridículo… Pero deberías saber DOS cosas fundamentales acerca del miedo al rechazo:

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Tú eres el que te está juzgando. Sí, puede ser obvio, pero cuando estamos haciendo algo que creemos puede provocar rechazo, quien empieza verdaderamente a emitir juicios de valor ERES TÚ, NADIE MÁS. Es decir, tú pensarás que son los demás los que te están juzgando como alguien poco apto, nervioso o ridículo, pero lo cierto es que sus cabezas pueden estar pensando en otra cosa totalmente diferente, y quien está montando ese escenario de descrédito ERES TÚ.

Grábate eso a fuego: NO HAY NADIE JUZGÁNDOTE, SÓLO TÚ. O, como se suele decir, no te preocupes demasiado en lo que piensan los demás de ti, pues estarán demasiado ocupados intentando adivinar qué piensas tú de ellos. Siéntete valioso al hacer cosas, al seducir a alguien; llénate de confianza y si piensas, en todo caso, que hay alguien evaluándote, lo que harán será admirar tu seguridad, y no al revés. Así lo ganarás todo.

Las personas opinan según sus gustos. Sí, también es obvio, pero quizás no lo has entendido del todo. Significa que cada persona es un mundo, y que los gustos de cada uno son diferentes. Para una persona aquella chica rubia será muy guapa. Para otro, no tanto. Para una mujer ese hombre con algunos kilos de más es feo. Para otra, un tío deseable y atractivo. Recuerda que cada uno opinamos de forma diferente, y quizás pienses que a una chica no vas a gustarle, cuando es posible que estés equivocado. Podrás ver esto en más profundidad en el capítulo acerca del físico.

Con todo esto queremos decirte que sentir miedo es una estupidez, porque las valoraciones son subjetivas, y porque tu integridad personal no va a peligrar sino a mejorar. Ya hemos hablado de que el éxito es un gran globo inflado con fracasos. Es necesario que haga frío para apreciar el calor. Y es necesario fracasar para mejorar y apreciar el éxito.

Un acercamiento, a cámara lenta
Lo mejor es que veamos por qué se produce el famoso miedo a entrar a una mujer. Por qué cientos, miles, millones de hombres, se bloquean justo antes de entrar a una mujer, como si eso fuera lo más problemático de sus vidas.

Lo primero que debes hacer, siempre, es ACTUAR. Lo de hablar, planificar, pensar y meditar no lo haces con nada. Es decir, para arrancar un coche no te piensas el meter y girar la llave. Para abrir una carpeta de tu escritorio no te piensas de qué manera hacer clic. Para tomar un vaso de leche no te devanas los sesos pensando en cómo abrir la nevera.

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Lo haces, y punto. ¿Por qué no hablas con alguien con quien quieres hablar? Veamos la típica escena en la que chico conoce a chica en un pub:

En primer lugar, él ve a una chica que le gusta
La chica le mira, seguidamente mira hacia otro lado
Él comenta a su amigo que hay una chica que le gusta
Cuando los dos miran, ella deja de mirarles volviendo la cabeza
Ambos comentan que ella estaba mirando y vuelven a mirar
En ese momento, otra amiga estaba mirando, pero ambas vuelven la cabeza
Ellos se dan cuenta que no están rápidos, ellas van más rápido
Al rato vuelven a mirar, las dos se han ido al baño
Esperan un largo rato
Ellas vuelven, ellos se envalentonan y se acercan
Nada más llegar ellas se dan la vuelta; ya están hablando con otros dos

¿Qué ha fallado? Evidentemente, la carencia de ACCIÓN.

Nuestra pregunta es: ¿por qué si al chico que mira y le gusta una chica, no da los pasos que debe dar para conocerla y se pone a pensar en posibles consecuencias, o en hablar con su amigo?

Consejos para perder el miedo

Como hemos dicho, debes despejar de tu cabeza el miedo: tú eres quien te juzga, nadie más está haciéndolo. Las mujeres están acostumbradas a hablar con un hombre, y las personas que ven a una mujer hablando con un hombre no sienten vergüenza ajena por dicho “espectáculo. Entonces si nadie, ni siquiera ella, va a pensar que la escena es ridícula… ¿por qué lo piensas tú?

Te proponemos que hables. Habla desde que empiece la noche, tanto con tus amigos como con gente que te acaban de presentar. Seducir es propio de un ser social: si te aíslas en un rincón, con una copa y el gesto torcido… no esperarás que venga una mujer y diga “eres el hombre de mis sueños”, ¿verdad? A una mujer no se la seduce con miradas de anuncio, poniéndote buena ropa y perfume caro, o cualquier otra de esas cosas QUE NO SEA TU PERSONALIDAD. Se conquista a una mujer con una charla.

Nada más.

Por tanto, si hablas a menudo desarrollarás la habilidad social de hablar, incrementarás tu puntuación cada día, cada noche, y atraer con tu personalidad, convertida en voz, te será más fácil.

1… 2… 3 ¡entra!

Dicen por ahí que hay una regla de los tres segundos, tiempo máximo para ver a una mujer e ir hacia ella. A nosotros nos da igual el tiempo, ya sabes que en empareja2 no pasamos todo el por el rasero de las matemáticas: el tener manuales y técnicas es propio de personas con miedo, que quieren asegurarse el éxito y no dejar camino a la incertidumbre, a la espontaneidad.

Fallo absoluto para tener éxito en las relaciones.

Bien, digamos que tres segundos es más que suficiente para ver y decidir. Pueden ser cuatro, o seis… o dos. No te lo pienses mucho, de cualquier forma. Mientras te lo piensas consigues que ellas OBSERVEN EN TI A UNA PERSONA CON MIEDO, por lo que escogerán el bailar, charlar con amigas o buscar a otro chico que les parezca más decidido. Todo menos estar pendientes de ti.

Si ellas ven que tú estás pensando en entrarlas y no lo haces, estás perdiendo valor, y aumentas tu miedo. Tienes muchas opciones de adquirir valentía para entrar a una mujer. Te recomendamos tres formas:

1. Busca el fallo. No hay nada más estresante como la imposición de un objetivo, para que probablemente lo eches todo a perder. Pero… ¿qué tal si vas a FALLAR? A no conseguir nada? ¿A tener cero aciertos en la quiniela? Seguro que irás más tranquilo. Por tanto, busca las dos o tres primeras noches eso: hablar y que no te hagan mucho caso. Sabiendo que no buscas nada y que te irás a casa con las manos vacías… tendrás mucho que ganar, poquísimo que perder, demasiado para aprender.

2. Apuéstate algo con alguien. Una cena, una entrada para el fútbol… lo que sea. No te imaginas lo que vas a llegar a hacer para no perder una apuesta. Ya que la jugada “maestra” proviene de una apuesta, y es raro que una mujer quiera estar con alguien que se lo juega todo por dinero, lo mejor es que seas sincero. Comenta con una chica algo así como: “oye, perdona, me he jugado con mi colega… ese que ves allí con el jersey azul… bueno, pues he apostado con él una cena a que charlaba contigo durante… (miras el reloj) unos dos minutos. Así que únicamente necesito que me sigas la bola un rato y luego te dejo y no te atormento demasiado”. El demostrar que volverás a tu sitio en un determinado tiempo le dará tranquilidad, se relajará y ganarás tu apuesta. Y confianza.

3. Sal con amigos que sepan hablar con chicas. No se trata de salir de caza, sino de que en el momento en que toque hablar con un grupo de chicas veas cómo lo hacen ellos, cómo se dirigen a ellas, de qué forma inician y siguen la conversación, cuando dejar el grupo para ir a por una copa o al baño, cómo dejar fluir los momentos. Observar es aprender.

¿Y si no gusto a las mujeres?
Debes tener claro que una mujer que NO TE CONOCE NO TE PUEDE RECHAZAR. En todo caso, está rechazando la forma en que expresas tu interés. Ella rechaza tu declaración de intenciones, no a ti como persona.

¿Piensas que esto no es así? Acércate a una chica y pídele la hora. Seguramente te la dé. Bien, tras eso acércate a una chica y pregúntale si mañana por la noche estará ocupada.

Si realmente se tratara de rechazo social, es decir, de que tú fueras repudiable o cualquier cosa similar, ella huiría de ti tanto si le preguntas sobre qué va a hacer mañana, como si le hablas de fútbol, le pides la hora o cualquier cosa que se te pase por la cabeza.

Pero no, ella no te rechaza: ella RECHAZA LO QUE TE PROPONES.

Por ello, debes demostrar que NO TIENES QUE PROPONERLE NADA. Debes demostrar lo que hablamos en los primeros capítulos: tienes una vida intensa, llena de momentos especiales, a la cual no le deseas sumar, al menos desesperadamente, una persona que la complemente. Te basta y te sobra con lo que tienes.

Si eso es cierto, y te recomendamos que REALMENTE LO SEA, te aseguramos que raramente te acercarás a todo ser vivo en una noche. Y si te acercas, no destilarás esa necesidad, esa ansiedad emocional que una mujer huele a kilómetros y por la que te te querrán apartar de ellas.

Empieza la conversación… cosas que no debes decir
Hay un proverbio oriental que dice: “no preguntes antes de tiempo, lo que con el tiempo te dirán”. No puede ser más acertado para el acto de la seducción. Y es que si hemos visto que UNA MUJER RECHAZA TUS INTENCIONES… ¿para qué hacer preguntas que demuestren tus intenciones, que manifiesten tu debilidad, sobre todo teniendo en cuenta de que un poco de charla hará que salgan todas esas respuestas automáticamente?

Estamos hablando de preguntas cómo…

¿Tienes novio?
¿Me das tu teléfono?
¿Quieres que te llame?
¿Quieres tomar un café mañana?
¿Te acompaño a casa?
¿Te apetece que vayamos fuera?

Ninguna de estas frases hablan bien de ti. Denotan inseguridad, deseos frustrados, complejos de inferioridad… la lista es interminable. No seas tan predecible ni tan impaciente, sobre todo teniendo en cuenta QUE NO NECESITAS DESESPERADAMENTE QUE ALGUIEN TE HAGA COMPAÑÍA.

¿Qué puede responder una mujer a algo así?

Cosas como…
“Es que ya me voy”
“Es se está haciendo muy tarde”
“Es que he dejado ahí a mis amigas”
’’Es que me he dejado el bolso en…”

O la archiconocida “ES QUE TENGO NOVIO”, en todas sus variables del tipo “pobre de mi novio, que me está esperando”, “no sé qué pensaría mi novio si cenara con alguien mañana”, “no creo que mi novio esté dispuesto a compartirme con otra persona”, o similares.

Todas estas negativas son dadas cuando hay una MANIFIESTA DECLARACIÓN DE INTENCIONES. Recuerda: es una negativa a tus intenciones, no a tu persona. Es posible que conociéndote más, en un futuro, (casi) cualquier mujer desee tener algo contigo. Conocerás cientos de casos de hombres no muy agraciados, pero de gran personalidad, que consiguieron a la mujer de sus (y tus) sueños. En tu caso, también es posible pero, claro está, debes fortalecer tu personalidad y, obviamente, manejar bien los tiempos.

Si todas las negativas descritas a tus intenciones son poderosamente rechazadoras, quizás la más poderosa sea la de una mujer hablando de su novio. Bien, deberías saber algo sobre cuando una mujer dice “tengo novio”.

Puede ser que…

… era mentira, siempre dice que tiene novio, tanto si lo tiene como si no
… era mentira, lo ha dicho por decirlo, como un juego previo a la charla
… era mentira, pero quiere darse valor ante ti evitando que pienses que es incapaz de tenerlo
… realmente tiene novio, pero no quiere sentirse culpable flirteando contigo sin decir la verdad
… realmente tiene novio, pero busca otra relación
… realmente tiene novio, y no quiere dejarle ni por ti ni por nadie

Ya ves… cuatro veces de cada seis es posible una mujer dice “tengo novio”, pero resulta que no hay novio, o no es importante. Eso es un 66 por ciento de posibilidades (si te gustan los números porque te dan seguridad) de que todos esos noviazgos no sean más que humo.

En cualquier caso, lo que siempre decimos: no deberías esperar a dilucidad si entras en el porcentaje bueno o el malo, sino pensar que eres valioso sin que ella te JUZGUE (sabiendo, además, de que quien realmente te juzga eres tú).

¿Y si no es ella el problema?
Si no es ella el problema pueden ser dos cosas:

Las amigas: ya hemos hablado de la típica mujer que se cuelga de la amiga. No importa el físico, sino su ACTITUD: la típica chica que no deja ni a sol ni a sombra a su amiga. Por supuesto, tú eres quien la deja sin amiga, al menos por esa noche, así que muchas, para no quedarse solas o sentirse menospreciadas… o por simple envidia de no tener una relación como su amiga, buscarán que no tengas nada con ella. Compórtate siempre con respeto, porque si una chica te deja para que su amiga no piense mal de ella, lo mejor es que revise su escala de valores y sepa lo que debe hacer cuando esté ante alguien interesante como tú. No compitas, reproches o discutas, jamás, o la chica acabará por dar la razón a su amiga, y eso es aún peor.

Los pretendientes. Habrás visto que siempre, alrededor de una chica guapa, hay muchos hombres. Y mientras unos entran y ella va despachándoles, otros esperan o se van aproximando. Parece que aguardan su turno, como si tiraran de turn-o-matic.

Que haya hombres esperando o, mejor aún, que haya hombres que ya estén hablando con ella, NO DEBE IMPEDIRTE JAMÁS QUE HABLES CON ELLA. Recuerda que salir por la noche es un acto social, aquí no hay que pedir audiencia, ni ir de respetuoso, ni de cagón. No tienes que tantear el terreno, temeroso, por si su mal humor se cierne sobre ti. Si te acercas seguro de ti mismo y te presentas, utilizando una de las muchas entradas para romper el hielo que te ofrecemos en empareja2, tendrás más oportunidades que si esperas ahí, dándole la razón a ella y a ese poder de despachar a sus pretendientes. Rompe con los tiempos, las actitudes, los viejos esquemas, los miedos y todo escenario rancio. Entra, adelántate, habla. Sacarás más del atrevimiento que de la cortesía.

¿Cómo saber si lo he hecho bien? ¿Qué corregir?
Cuando te retires debes ser muy objetivo. No te des la razón como a los locos o a los tontos. En empareja2 no lo hacemos: si lo has hecho mal, debes saberlo. Siempre. Así que no adornes tu entrada. Si has hecho algo mal, evalúalo. Así no fallarás la próxima vez. Revisa los siguientes puntos:

1. Lo que has dicho: ¿Cómo entraste? ¿Cuál fue el tema seleccionado para charlar? ¿Has hablado de cosas que realmente querías decir? ¿Fuiste tú quien inició y ella quien siguió o al revés?

2. Cómo lo has dicho: ¿Hablaste con propiedad? ¿Dominaste tu cuerpo? ¿Te sentiste seguro ante ella? ¿Hubo silencios?

3. ¿Dónde lo has dicho? ¿Estaba ella cerca de ti? ¿Lejos? ¿Había una mesa o una barra, algo entre tú y ella? ¿Había mucho ruido y eso hacía que no os entendierais? ¿Has respetado su espacio sin que diera pasos hacia atrás?

4. ¿Cómo ha reaccionado? ¿Se sintió incómoda? ¿Se reía contigo? ¿Giraba la cabeza para ver dónde estaban sus amigas o para mirar la hora? ¿Demostraba lenguaje corporal (ver capítulo) positivo o negativo hacia ti?

Evalúa cada momento y sé crítico. Fíate de tu intuición. No hagas complicadas fórmulas o pases todo por el rasero de los tiempos y los números. ¿Cómo fue tu charla? ¿Positiva o negativa? Si eres autocrítico, irás mejorando con el tiempo, como todo buen seductor.

¿Qué ventajas tiene superar tu miedo?
Hay numerosas ventajas en perder tu miedo y acercarte a una mujer. Las tablas y el valor que irás adquiriendo te valdrán para todo en la vida.

No pierdes nada, y ganas experiencia en seducción
Quizá consigas algo con esa chica
Aumentas tus habilidades sociales
Serás mejor valorado por tus amigos y gente de tu alrededor
Aprovecharás tu momento, en lugar de irte a casa con oportunidades perdidas

En cuanto a las ventajas de no hacer algo así… ¿aún piensas que hay alguna ventaja en no aprender, no hablar con una mujer, o no desarrollarte socialmente al seguir lo que aquí te decimos?

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