Era el amor de mi vida

Era el amor de mi vida
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Qué típico, ¿no? ?Era el amor de mi vida, jamás conoceré a alguien igual”. ¿Cuántas veces has escuchado esto? Aún peor, ¿cuántas veces has dicho esto?

Cuando en empareja2 se escucha eso de ?era la relación perfecta, el amor de mi vida”, no queda más remedio que sacar la calculadora y hacer matemáticas. Somos una población de siete mil millones de habitantes. Pongamos que la mitad son mujeres y la otra mitad, hombres. Bien, de los 3.500 millones de personas, hombres o mujeres, 1.200 millones es población infantil, 500 millones ancianos y unos 300 millones presentan graves problemas físicos o psíquicos que lo alejan del prototipo de persona que se desea encontrar en una relación.

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Cualquier ser humano tiene en su mano un mundo de posibilidades pero, seamos sinceros, las personas buscamos un perfil concreto, y pese a que el Amor está en cualquier rincón no hay cabida para asociarse con una persona anciana, enferma terminal o recluida en un psiquiátrico.

Una vez hechos los siempre poco éticos descartes pertinentes, tenemos una sociedad de 1.500 millones de personas, hombres o mujeres, ?válidas” que encajan con las preferencias habituales. Si somos exigentes y seguimos reduciendo, de esos 1.500 millones TAN SÓLO un 0,01% corresponde a los 15 millones de personas atractivas que corresponden a tu perfil deseado. Y un 0,0001% corresponde a las cien mil personas atractivas que viven en tu comunidad…

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… llegando a un mísero 0,00001% que corresponde a las 10.000 que viven en tu localidad, tirando por lo alto.

Apuremos aún más y obtengamos un 1% de esas personas atractivas y deseables a las que vas a gustar. Un total de 100 personas. Así que esa persona perfecta ?perfecta”, ese hombre o mujer de tu vida que has encontrado saliendo a la calle y moviéndote lo justo por las inmediaciones, no es más que un 0,0000001% de la población mundial de personas que te son atractivas y deseables, y a las que tú también gustas.

Tienes, por tanto, un 99,999999% de personas atractivas y deseables por descubrir, que seguramente encajen, de la misma forma o mejor, como ?amor de tu vida”. Ante esto, ¿no te da que pensar LA ENORME SUERTE QUE HAS TENIDO AL DAR CON EL AMOR DE TU VIDA, a pesar de las ínfimas posibilidades que tenías de encontrarlo? ¿O se debe, sencillamente, a que comenzaste una relación y construiste donde había cosas que no te gustaban, para que el total de tu relación te agradara y resultara ser la mejor de tu existencia?

El problema, sin embargo, no son los porcentajes que se establezcan sobre las pocas o muchas personas que hay todavía por descubrir, o la lotería que ganaste al encontrar a tu amor definitivo (algo que le ocurre, curiosamente, a millones de personas), sino que a quien deberías descubrir es a ti mism@, para evitar hacer cábalas. Descubriéndote a ti mism@ tendrías muy en cuenta que el hombre o la mujer de tu vida representa un momento en el tiempo. ¿Cuánto, de hecho, dura una vida? ¿Todas las vidas son lineales y duran lo mismo? ¿Todas acaban a los 95 años exactamente? Cuando la gente dice ?es el hombre de mi vida” o ?es la mujer de mi vida”, ¿cuánto duró en sus vidas? ¿Tres semanas? ¿Seis meses? ¿Siete años? ¿Cuarenta? ¿Qué es una vida desde el punto de vista emocional?

Aún más interesante, ¿qué consideras mejor vida emocional: una apasionada e intensa relación de un año y medio, o una anodina, rutinaria y amargada vida de cincuenta años junto a alguien que no quieres?

¿El amor de tu vida se mide en años o en emociones?

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El hombre de tu vida, la mujer de tu vida, es esa persona que LLENA TU VIDA EN ESTE MOMENTO, EN EL PRESENTE. Si dejaste una relación donde la anterior persona era el amor de tu vida, te sorprenderá conocer, al cabo de un tiempo, a otra persona DE LA QUE DIGAS EXACTAMENTE LO MISMO, (o incluso mucho más). Estarás, entonces, viviendo el momento, y la persona que llegue a tu vida te llenará igual o más que la anterior.

El amor de tu vida es, en definitiva, la persona con la que vives el presente. El resto, lo que esté por llegar, no es más que humo.

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