Estoy intentando cambiar mi personalidad para demostrarle que estamos hechos el uno para el otro

Estoy intentando cambiar mi personalidad para demostrarle que estamos hechos el uno para el otro
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Es algo habitual concentrar toda nuestra energía en intentar agradar nuevamente a la pareja cuando la relación ha entrado en una dinámica negativa (llamémoslo crisis). Uno de los errores más habituales consiste en cambiar nuestra personalidad con el objetivo de adaptarla a la suya, pensando que así se dará cuenta de que somos su media naranja. ¡Ay, si Jesús Puente levantara la cabeza!

Antes no tenias reparo en decirle las cosas abiertamente, sin tapujos… pero últimamente has decidido mostrarte más cercano, rehusando dar tu más sincera opinión. Te cohíbes en pro de gustarle, aún a costa de dejar de ser tú. ¿Es así como piensas volver a cautivar a tu chica/o, mostrándote como una falsa versión de tí?

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Ponte en este caso. Imagina que tu novio, del que estás comenzando a dudar como pareja, de la noche a la mañana, cambia su forma de ser radicalmente y comparte todas tus ideas cual alma gemela. Respóndete esta pregunta: ¿te reenamorarías… o más bien sentirías pena por él? Lo más probable es que ese hecho acelerara tu distanciamiento. Lo mismo le ocurrirá a él… sin duda.

Debes partir de la idea de que, cuando se decidió a estar contigo era porque le gustaba tu propia personalidad. La tuya, no la suya. Tu forma de ser no es el motivo por el que está perdiendo el interés. No te engañes. Cambiando tu personalidad estás renunciando a tu esencia. Dejas de lado aquello que te diferencia de los demás y te identifica como individuo haciéndote único. Lo único que consigues con esa actitud es airear tu debilidad a los cuatro vientos.

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Métete en la cabeza que no se trata de agradarla a ella o a él, sino a ti mismo. Ninguna persona quiere tener como pareja a alguien con tan poca personalidad como para ir cambiando según sople el viento. Cambiar la forma en que reaccionas ante los acontecimientos o te relacionas con los demás, es decir, tu naturaleza, es tan ineficaz para intentar agradar a tu pareja como beber agua de mar para calmar la sed.

Las mujeres adoran a los hombres con personalidad (y viceversa), porque ésta indica que tienes confianza en ti mismo/a. La seguridad se transmite y resulta altamente atractiva… causando su ausencia el efecto contrario. No hay mayor falta de personalidad que cambiar la propia para agradar. Dicen que el único pez que sigue siempre la corriente es el pez muerto, así que, si no quieres sentenciarte a ti mismo/a… conviértete en salmón.

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