Eyaculación precoz

Eyaculación precoz
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Se trata de la disfunción sexual masculina más común. Los nervios, el estrés, o incluso, por qué no decirlo, algún que otro despiste, han provocado en prácticamente todos los hombres, en alguna relación sexual, una eyaculación prematura o precoz. Se puede decir que fácilmente todos los hombres sufren eyaculación precoz en algún momento de su vida, pero por supuesto, no siempre se puede considerar un trastorno sexual. Sólo si ocurre con frecuencia merece la pena hacer los ejercicios que expondremos más adelante.

¿QUÉ ES?
Obviamente, consiste en eyacular antes de tiempo, pero ¿de qué tiempo?, ¿quién determina cuál es el tiempo mínimo o quién decide si una eyaculación ha sido precoz o no? Para empezar hay que decir que la eyaculación precoz es cuando un chico eyacula antes de lo deseado, o cuando un chico no puede controlar el momento de su eyaculación (ya sea antes o después de una penetración). Esa es la clave: no poder controlar el momento de la eyaculación y eso se convierte en un problema que crea insatisfacción y cierta frustración, no sólo a quien la sufre, sino también a su pareja.

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No existen baremos concretos que marquen cuándo puede decirse que se padece un trastorno de eyaculación precoz o cuándo simplemente un chico ha eyaculado antes de lo previsto pero se trata de un hecho ocasional. Algunos expertos creen que para empezar a hablar de eyaculación precoz se tiene que producir en el 25 por ciento de los casos que el chico practique el coito, otros sitúan esa cifra en el 50 por ciento, pero el único registro fiable es el siguiente: la eyaculación precoz se produce cuando para el chico y su pareja sea realmente un problema.

Existe la creencia de que la eyaculación precoz afecta sobre todo a hombres jóvenes. Las estadísticas, si han de darse por fiables, así lo dicen ya que la mayoría de hombres que acuden a los especialistas para intentar solucionar este problema tienen entre 20 y 40 años. ¿Cuál es la razón?
Básicamente se debe a la inexperiencia de los más jóvenes. Tienen menos experiencia y aún no han aprendido a conocerse o quieren ir demasiado rápido. Es más fácil que un chico de 20 años caiga en la ansiedad o los nervios propios de una relación sexual (sobre todo si es con alguien desconocido o de poca confianza) que un hombre maduro de más de 40.

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A grandes rasgos, el proceso sexual masculino comprende tres fases: la excitación, la meseta y el orgasmo. Es fácil saber distinguir cada etapa: los estímulos conducen a una excitación tanto de la mente como del cuerpo. A continuación, la estimulación del pene provoca un estado de intensa excitación conocido como meseta y entonces, en algún momento, hay un movimiento hacia el orgasmo llamado el punto de inevitabilidad de la eyaculación. Es ahí donde radica la diferencia entre los hombres que sufren eyaculación precoz y los que no: la cantidad de tiempo que pueden permanecer en la meseta.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?
Principalmente dos: la ansiedad o el mal aprendizaje. Desarrollando un poco más esta cuestión, nos daremos cuenta de que también hay que tener en cuenta los miedos, la tensión, algunas experiencias desagradables o traumáticas, etc.

En realidad, salvo algunos casos no es un problema de factores orgánicos o fisiológicos, sino de la mente. No se trata, por otro lado de un problema psicológico, ni mucho menos. Simplemente es una cuestión de falta de control, de nervios o malos hábitos.

Con más detalle diremos que las causas que pueden dar lugar a la eyaculación precoz son:

. Algunos expertos afirman que empieza a producirse en la juventud. Por haber mantenido las primeras relaciones de modo muy rápido: masturbaciones temiendo ser sorprendidos in fraganti, trato con prostitutas, o primeras relaciones sexuales en lugares públicos, lo que de manera inconsciente ha educado al cuerpo para eyacular lo antes posible.

. Otro de los grandes factores que ayudan a explicar la eyaculación precoz es la ansiedad. La ansiedad es la expresión física de la angustia. Aquí nos referimos a la ansiedad entendida como la preocupación, con la excitación de la chica, no siente lo que pasa con su cuerpo y cuando quiere tomar conciencia, suele ser demasiado tarde y ya no hay nada que hacer.

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La ansiedad impide que el hombre perciba con claridad las sensaciones previas al orgasmo, y por eso no puede controlar la eyaculación. Lo veremos más adelante: para controlar el orgasmo hay que saber leer e interpretar las señales que emite nuestro cuerpo. Por eso se suele decir que un eyaculador precoz no sufre un exceso de excitación, sino de ansiedad. Si se obsesiona con la idea de que tiene que dar la talla y hacerlo bien, probablemente fracasará.

. Estos son a grandes rasgos los factores que tienen una incidencia en el trastorno, pero también hay causas orgánicas que pueden dar lugar a la eyaculación precoz: por ejemplo, pueden deberse a alguna enfermedad de la uretra o de las vías nerviosas que controlan el organismo de la eyaculación.

¿CÓMO EVITAR LA EYACULACIÓN PRECOZ?
Existen algunos procedimientos para solucionar la eyaculación precoz. Se trata de técnicas que se pueden emplear fácilmente, aunque si hay un caso muy severo, lo mejor es acudir a un especialista.

. La primera técnica consiste en parar justo en el momento en el que se note que se va a eyacular. Es la técnica de parada-arranque. Uno mismo puede llevarla a cabo, pero aquí daremos por hecho que la pareja ayudará. Ella debe empezar a estimular el pene como si se tratase de una relación normal. Cuando se note que la sensación de eyaculación está a punto de producirse, ella debe retirarse hasta que desaparezca la excitación; es decir, hasta notar que el peligro de eyaculación ha pasado. Es posible que al dejar de estimular el pene se pierda algo de erección, pero es algo absolutamente normal que no debe desaminar.

Cuando se haya recuperado la erección, el chico debe respirar profundamente y volver a repetir el proceso. Algunos sexólogos recomiendan parar hasta tres veces antes de dejarse llevar y eyacular definitivamente, pero en realidad no existe un número definitivo de veces.

La mayoría de los expertos recomiendan practicar esta receta del arranque-parada sin practicar el coito, simplemente como estimulación manual, de uno mismo o de la pareja. Pero cada uno decide cuándo quiere llevar a cabo el coito y comprobar los resultados: es conveniente hablarlo con la pareja y ponerse de acuerdo para emplear la técnica durante los primeros coitos. Lo mejor es que la chica se coloque encima del chico y, cuando éste note las sensaciones eyaculatorias, avisará a su compañera para que cese sus movimientos.

. El segundo método está muy relacionado con el anterior, pero este consiste en apretar la base del glande cuando se reconozca la sensación de estar a punto de eyacular.
La estimulación comienza exactamente igual que el punto anterior. El chico debe concentrarse en cada etapa del proceso, y cuando se note que está a punto de llegar al punto de no retorno, su pareja o él mismo debe apretar con firmeza pero sin llegar a hacerse daño por debajo del anillo del glande. Al igual que en el punto anterior es normal que la erección descienda, pero se puede empezar de nuevo cuando la sensación eyaculatoria haya desaparecido.

. Respirar correctamente también ayudará a controlar la eyaculación: inspirar profundamente cuando se note que se va a producir el orgasmo. Retener el aire durante unos segundos después, expulsándolo suave y lentamente.

Durante la relación sexual, debe procurarse que la respiración sea lenta y prolongada, eso ayudará al chico a sentirse relajado. Puedes pensar que es difícil mantener este tipo de respiraciones en plena relación, pero respirar de este modo reduce la tensión y la ansiedad. Algunos expertos aconsejan exhalar profundamente en el momento de introducir el pene en la vagina (en cada empujón, por así decirlo), para inhalar en las retiradas. La coordinación de la respiración con el movimiento intensifica el placer y la intimidad.

. Ejercitar los músculos pubcoccígeos (conocidos también como músculos PC) también es un excelente entrenamiento para ayudar a controlar la eyaculación. Es mucho más fácil de lo que cabe imaginar: estos músculos están situados en la zona pélvica (van desde el hueso púbico hasta la radadilla), son los más importantes durante una relación sexual. Son, en realidad los mismos músculos que se utilizan cuando se quiere retener o controlar la salida de la orina. De eso tratan exactamente los conocidos ejercicios de Kegel, así conocidos por el apellido del ginecólogo que los descubrió en los años 50 para ayudar a las mujeres que sufrían incontinencia urinaria.

Para llegarlos a la práctica, hay que contraer las nalgas. Imaginar que se tienen ganas de orinar, pero que se contienen esas ganas apretando los músculos de la pelvis. Lo mejor es probarlo cuando se vaya a orinar: apretar esos músculos e interrumpir el chorro de la micción. Ahí reconocerás de qué músculos se trata.
Simplemente hay que hacer una serie de contracciones y relajaciones de esos músculos unas 30 veces al día, 15 por la mañana y 15 por la tarde, durante una semana, por ejemplo. La siguiente semana, duplicar este número y triplicarla la tercera semana. Es un ejercicio tan sencillo que puede ser practicado de hecho incluso sentado viendo la televisión. Poco a poco se irá aprendiendo a ejercitar estos músculos y a controlar mejor la eyaculación.

. No está científicamente demostrado, pero muchos chicos que han sufrido eyaculación precoz aseguran que apretar con fuerza el perineo (la zona que se encuentra entre el ano y los testículos) ayudar a controlar la eyaculación.

. También hay que decir que algunos sexólogos han comprobado que los pacientes que acuden a la consulta por problemas de eyaculación precoz aseguran que existen ciertas posturas que les permiten controlar mejor la eyaculación. Por ejemplo, cuando la mujer se coloca encima a la hora de copular.

También la llamada posición de yoga (el chico sentado y la chica sentada encima de él a horcajadas) parece favorecer un coito prolongado, según algunos testimonios. Algunos creen que la posición de costado también ayuda a favorecer el control de la eyaculación.

De hecho hay que mencionar que la postura del misionero (el chico encima de la chica) hace que las partes más sensibles del pene se exciten al contacto con la vagina.

¿Y NOSOTRAS?
El papel de la pareja no es fácil y cada persona reacciona de una manera diferente, pero todas se ven afectadas por el trastorno que puede parecer su pareja.
Normalmente en las primeras ocasiones que se produce una eyaculación precoz, la pareja se muestra totalmente cercana y comprensiva. Pero cuando el problema se extiende, llega al hastío, o al aburrimiento, o lo que es peor, los reproches o las acusaciones hacen acto de presencia.

Cuando surge el tema de acudir a un especialista, si es la chica quien lo propone, puede ocurrir que él se sienta ofendido y ella se moleste porque piense que él no tiene ningún interés en solucionar el problema.

Así que la comprensión por parte de la chica es prioritaria si es un episodio que al chico le sucede frecuentemente. Hay que hacerle ver que no se trata de un problema grave, sino de un trastorno que puede tratarse y de que existen otras maneras de sentir placer y de alcanzar el orgasmo, como el sexo oral, por ejemplo.
Si las eyaculaciones demasiado rápidas se repiten con cierta frecuencia, lo mejor es hablarlo con él. Intentar descubrir qué le pasa, si tiene alguna preocupación, si está nervioso por los estudios o por el trabajo, o si se siente presionado.

No olvidar nunca que, de la misma forma que en otras relaciones que tratamos en empareja2, la comunicación es un elemento básico para cualquier relación sexual.

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