Saludos:
Es de justicia reconocer que Singleuse, te ha puesto las peras al cuarto, con toda la razón del mundo además. Por mi parte, solo quiero decirte un par de cositas de nada.
krustal escribió:Mi novia y yo, llevamos más de un año de relación. Aunque los inicios fueron difíciles, la relación a día de hoy es excelente. Podría decir, que por fin, me he
enamorado.
De acuerdo al incidente que nos comentas, permíteme que dude mucho acerca del sentimiento que dices sentir hacia tu novia. De ser como dices, ni habría reto, ni habría error, ni habría arrepentimiento. Tu no estás arrepentido. Tu estás... ¡ACOJONAITO PERDIO! Te digo yo, que si te garantizan que tu novia no se entera, vuelves por tus fueros y no pones coto a ese ramalazo de infiel que te da, siempre que se te presenta la ocasión.
De más está decirte, en que parte de tu anatomía tienes concentrado tu el ese amor y ese respeto que dices sentir por tu novia. No te hagas el sueco, que sabes perfectamente que no me estoy refiriendo, ni a la cabeza ni al corazón , si no a esa parte noble que tenemos los hombres. Para más señas, rascarse soberanamente, a dos manos muchas veces, tan noble parte, suele ser el deporte nacional más practicado en este santo país.
Ahí, machote, ahí tienes tu, los sentimientos hacia tu novia.
Permítete que dude, igualmente, de que seas de los que saben querer, porque los que quieren de verdad, ni se plantean retos como el por ti planteado hace escasos meses, ni tienen el menor atisbo de duda si se les plantea una posibilidad de ser infieles a quien se supone que tanto quieren.
krustal escribió:viajé con unos amigos a Granada, a celebrar una despedida de soltero. Este viaje, me lo puse en plan reto. Ya que aunque no fuera el futuro marido, quería probarme, y ver si era capaz de mantenerme fiel y no caer en la tentanción (copas, colegas, ambiente universitario...) ya sabéis.
Tu te sabias proclive al pecado, y de tus pocas ganas de redimirte del mismo. Es lo que le suele pasar a los que llevan el de la infidelidad en las venas.
krustal escribió:Pues bien, la respuesta fue no.
Normal que fuese que no. ¿Acaso esperabas que fuese que si? ¡ Qué cachondo eres!
krustal escribió:Todos mis amigos se enteraron, conocen a mi novia. Y la verdad, cada día que pasa me siento peor.
Ya. A buenas horas…MANGAS VERDES. Lo que a ti te sucede es lo que le suele suceder a los que tienen que sufrir el peso de una conciencia atormentada. “No las hagas, no las temas” solía decir mi abuela.
krustal escribió:Quiero a mi novia, la respeto y cuando me acuerdo de esa noche, siento unos remordimientos atroces.
¡Si, si! ¡A otro perro con ese hueso, campeón! Eso te lo va a creer aquel que crea en elefantes voladores. A mi me parece que no vives en este mundo, porque sino, no habrías hecho lo que hiciste, o lo que intentaste hacer, para ser más exactos.
Esto es la vida real, chato, la vida en la que se suelen pagar las que se hacen. El “país multicolor, donde había un abeja bajo el sol”, es un cuento de la tele. Es lo que hay y si la hiciste, lo normal es que, a la corta o a la larga, la acabes pagando.
Dice un proverbio chileno que “La vida castiga, pero no a palos. No usa las manos, pero carajo…COMO DUELE”.
Tu eres perfectamente consciente del problema que sufres. Sabes cómo eres, te conoces, y para no caer en lo de siempre, mejor que no te toquen las palmas, porque sabes que acabarás por caer en la tentación de darle gustito a tu cuerpo macareno.
Sabes que la has vuelto a cagar, con premeditación, alevosía y nocturnidad, lo cual hace más doloso el delito cometido por tu parte. Por lo menos tienes la atenuante de que el delito por el que has de responder ante tu novia, a la que quieres poco y respetas menos, quedó solamente en grado de tentativa.
Salvo ese, no tienes más atenuantes, que lo sepas, porque el arrepentimiento sería considerado como tal, si fueses lo suficientemente hombre, como dar el paso de contarle lo sucedido a tu novia y atenerte a las consecuencias.
“Ser hombre es fácil. Ser…UN HOMBRE, ya no lo es tanto”.
Evidentemente, como tu no eres el “cuerneado” sino el “cuerneador”, crees que con lamentar lo sucedido, hacer ver que “no pudiste superar el reto”, lo tienes todo arreglado, cuando sabes que no es así, porque si se llegan a invertir los papeles de esta historia, habría que verte a ti con esos aditamentos adosados a tu cabeza. ¡Quién te vería, majete! ¡Quién te vería!
Tuviste las pelotas, el estómago y las agallas de intentar echar un polvo clandestino a espaldas de tu novia. De acuerdo. Si quieres librarte de ese cargo de conciencia, te aprietas esos mismos cojones con los que te ibas a follar a la candidata de turno, te los aprietas bien apretados, respiras hondo, tragas saliva, quedas con tu novia, y cara a cara se lo cuentas todo, con pelos y señales. Corre de su cuenta la concesión de su perdón para tu desliz.
Eso es lo que haría un hombre como tal se considerase.
PIénsalo bien y decide en consecuencia. No esperes que la solución a tus males te venga caída del cielo. Ya nos cuentas. Animo y fuerza.
Un abrazo.
Mira bien a quien pisas al subir... que te lo encontrarás al bajar.
Como te ves... me vi. Como me ves... te verás.
La experiencia es lo que consigues... cuando no consigues lo que quieres.
Sólo el dolor hace crecer, pero el dolor hay que enfrentarlo directamente; quien se escabulle o se compadece está destinado a perder.