¿Hablar del ex es bueno para la relación?

¿Hablar del ex es bueno para la relación?
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¿Hablar tú de tu ex relación o preguntar a la otra persona qué pasó en su relación? Tanto una cosa como la otra requiere de un consenso, porque tan malo es preguntar cómo le fue a la otra persona con su ex, que hablar tú de tu ex sin que la otra persona sepa por qué lo haces ni desee apoyarte.

Siempre tenemos flecos de una anterior relación. A estas alturas, cuando ninguno tenemos 15 años, nos enfrentamos a una relación que nos recuerda en muchas cosas a las anteriores. Es algo lógico y que necesitamos vivir, y podría tratarse de una profanación, en este caso de recuerdos, en toda regla.

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Profanar recuerdos, es decir, sobreescribir vivencias con otra persona para que lo viejo vaya desapareciendo es la forma de enfrentarse a un cambio. Lo de crear un tabú, que nadie pueda decir, ver, oír, oler, sentir ni pensar nada sobre la otra persona es un auténtico suicidio, y conduce inevitablemente al desentendimiento y, en muchas ocasiones, a la ruptura de la relación.

Hay gente que cree que cuando su nueva pareja, enamorada pero dolida por ciertos aspectos de lo que ha vivido, habla de su anterior relación, lo hace porque necesita estar junto a esa persona y, entonces, surgen luchas del ego, del tipo “por qué piensas en tu ex y no en mí”. Ese tabú creado, esa imposición es un prohibición. Y ya sabéis: PROHIBIR ES HACER DESEAR Y OBLIGAR GENERA RECHAZO. Y evitar estas dos premisas, las que facilitan que el ser humano que sale de una relación tenga un apoyo de su nueva pareja para hablar de los temas que sean necesarios, hablar de su preocupación o incluso llorar por el cambio ante el que se duele, al evitar estos dos puntos provoca que una relación sea más satisfactoria e íntegra, en lugar de que el uno se coma la cabeza por lo que piensa su pareja sobre su ex, y el otro se coma la cabeza por no poder hablar de su ex, a quien comienza a revalorizar por tener que callarse los pensamientos, comérselos todos, uno tras otro, cada día.

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Recuerdo que en mi primera relación, al haberme dejado mi primera novia, ésta se fue con otro tío mayor que ella e hicieron vida mientras yo lo pasaba mal. No acepté su decisión y reconozco que me comporté egoístamente, pidiéndole en más de una ocasión que volviera porque mi día a día era un verdadero infierno. Egoísmo, como digo. El caso es que ella, años más tarde, me contó que hablaba a aquel chico de mí al vivir cosas como ir a comer a un restaurante o salir por no sé qué sitio, y él le callaba la boca con frases como: “joder, no paras de hablar de tu ex, haberte quedado con él”.

Esa necesidad que ella tenía de destilar la ruptura y hacer vida nueva no fueron posibles, porque tuvo que quedarse con la versión que ella misma fabricaba en su cabeza. Y tras el salto a una nueva relación, ¿qué versión queda en la cabeza? La versión buena. Todo aquello malo que tanto te hace sufrir o ser infeliz ¡ya no existe! Resulta que cuando caes en una nueva relación, el primer planteamiento que te haces sobre lo vivido es algo así como “bueno… a fin de cuentas no era tan malo lo que tenía”. Y ese planteamiento se ve reforzado por la incertidumbre (cómo nos irá, dónde viviremos, cómo será el futuro junto a mi nueva pareja)… y, al final, si se toman decisiones sólo son DECISIONES BASADAS EN EL MIEDO.

Miedo a una relación que no sabes cómo funcionará -cuando la anterior te ofrecía seguridad y estabilidad-, y todo lo positivo que uno parecía que comenzaba a vivir… se evapora. Sólo queda una persona que deja de enamorar por su intransigencia, por su ego inflado que necesita que sólo se hable de él, sin hacer caso a la necesidad de romper con lo anterior mediante un diálogo tranquilo, donde la persona que se está adaptando vaya rompiendo con lo anterior sintiéndose libre de decir y pensar lo que siente, y no guardarlo dentro de sí misma hasta que acabe por explotar.

En este sentido, hablar de tu ex es algo necesario que ambos debéis comprender. Tener una parte del día en el que se trata el tema, se expone lo que se siente y haya comprensión, todo ello necesario para que la transición sea suave y sin dolor. Por otro lado, el preguntar a una persona por su ex puede provenir de la inseguridad, de sentir que no se está a la altura de esa nueva persona y se requieren “datos” para ser mejor que el ex y, con el tiempo, devengar en celos retrospectivos, algo que acaba por destruir la relación.

La comunicación, como siempre, es imprescindible tanto en una relación que comienza como en una relación de años. No dejéis nunca de expresaros y Expresaros, que es de lo que se trata.

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