Hasta hace bien poco podías sentir como tu pareja te miraba a los ojos, y entraba directamente a tu alma.

Hasta hace bien poco podías sentir como tu pareja te miraba a los ojos, y entraba directamente a tu alma.
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Podrá estar mirándote con ensimismamiento durante horas, sólo por el placer que le producía el simple hecho de contemplarte, de imaginar qué es lo que piensas, qué es lo que sientes.

Cuando ambas miradas se juntaban parecía que el Universo se paraba, y vuestros dos espíritus se unían en un solo Ser. Ni tan siquiera os hacía falta hablar, ya que estabais tan conectados que vuestras miradas decían mucho más que cualquier palabra.

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Pero de un tiempo a esta parte ya no se recrea mirándote, incluso a veces parece que tu simple presencia le molesta. Cuando buscas su mirada, la aparta rápidamente hacia un lado, y si siente que le sigues mirando te sale con algún comentario estúpido mientras mantiene su mirada perdida frente al mantel que cubre la mesa.

Tú quieres creer que son imaginaciones tuyas y prefieres dar valor a las palabras que tu pareja te dice: lo mucho que te ama, que si algún día le dejaras se irá a vivir al extranjero, o que no concibe la vida sin ti…

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… pero lo cierto es que sus ojos dicen cosas muy distintas, y cuando vuestras miradas se vuelven a juntar en ese instante fugaz antes de que evite mirarte, ves que su mirada no tiene ni el brillo ni la vida que tenía antes.

¿Qué es lo que pasa? Te preguntas intranquilo y queriendo creer que son imaginaciones tuyas, pero lo cierto es que algo está pasando y no es nada bueno para ti. Las posibilidades más comunes son las siguientes:

1. Has sido tan débil y dependiente, y tan incapaz de hacer cosas sin tu pareja, que poco a poco te has ido anulando como persona y te has vuelto un pelma insoportable, sin capacidad para dominar ni decidir sobre la relación.

2. Hay una nueva persona que a tu pareja le gusta mucho, pero se debate entre el cariño que siente por ti y los nuevos sentimientos que tiene hacia la persona nueva. El resultado es que está COMPARANDO y se agobia al tener que darte explicaciones o poner una cara que es totalmente falsa.

3. Hay alguna persona nueva que le gusta mucho y con quien ya ha intimado, tal vez hasta el punto de haberte puesto los cuernos. Por eso cada vez que te mira se siente culpable de lo que ha hecho o siente lástima por ti.

Por todo eso… su mirada ya no es la misma. Y sí, haz caso a tu intuición porque raras veces falla.

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