Hechos, no palabras

Hechos, no palabras
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En la gran mayoría de las relaciones que fallan, la persona que sufre por su relación que se está yendo al traste suele atender a las palabras que su compañer@ sentimental le dedica, pero pasa por alto la carencia de HECHOS que deberían estar asociados a esas palabras.

Es decir, está concediendo importancia a las palabras, no a los hechos.

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En esa tesitura, en empareja2 hace ya mucho tiempo que enarbolamos una de las máximas más importantes para saber cuándo poner punto y aparte (o punto y final) a una relación:

Res, non verba. HECHOS, NO PALABRAS.

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Por norma general, las personas dependientes que no se quieren, que no se respetan, y que piensan que no se merecen mucho más de lo que ya reciben por parte de su pareja, suelen conformarse con poco y menos. Así, cuando una persona dependiente da entrada a una situación negativa (te quiero pero tendrás que esperar) y la mantiene, genera un desprecio hacia sí misma que potencia y perpetúa indefinidamente.

Sería como estar muerto de hambre delante de un guiso, cargar la cuchara, acercarla a la boca y no probarlo. Una tortura sin sentido hacia un@ mism@.

Si en tu relación empieza a haber un vacío por parte tu pareja, y no deseas ‘incomodarla’ y por ello no le reprochas sus vacíos, estarás haciéndote daño. Imagina que te dice: ‘lo siento, este fin de semana no vamos a quedar porque necesito pensar sobre nuestra relación’ y, esta situación se repite semana tras semana y, en lugar de pedir explicaciones, de hacer saber que estás en desacuerdo con esa situación, das tu visto bueno y pasas por alto el vacío, estarás AFIRMÁNDOTE A TI MISM@ Y A LA OTRA PERSONA QUE ERES DÉBIL, QUE NO TE QUIERES, Y QUE NO MERECES LA PENA.

La culpa no es, por tanto, de la persona que te hace el vacío, sino de la persona que PERMITE que ese vacío se dé una, y otra, y otra vez. La culpa es tuya. Es habitual que, al sufrir de esta forma, llegues con el tiempo a irritarte y a culpar a tu pareja de un comportamiento indeseable, pero esas situaciones no se hubieran dado si TÚ no las hubiera permitido.

En este tipo de relaciones, los HECHOS es lo que debe ir inseparablemente fusionado de las palabras. De nada vale que tu pareja te diga: ‘te quiero mucho… te quiero tanto… tengo ganas de verte’, si cuando llega el momento de veros dice: ‘vamos a tener que vernos más tarde, no sé todavía si podemos quedar y hablar, necesito pensar’.

No estamos hablando de una relación donde hay una circunstancia de trabajo, o una circunstancia personal donde haya una separación con límite en el tiempo y sin implicaciones emocionales. Hablamos de las típicas relaciones que se empiezan a romper pero se mantienen en pie a través de promesas, de palabras de amor, de esperanzas vacuas en el aire que la persona DEPENDIENTE entiende como ‘formas de amor’ con las que poder jugar y llegar a hacer realidad un futuro juntos.

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¿Eres tú esa persona? ¿Eres alguien que cuando alguien se aleja piensas que eso es ‘propio del amor’ Piensas que ‘las relaciones son así, a veces se sufre’?

Te equivocas, no de relación, sino de FORMA DE VIVIR.

Lamentablemente, y siempre por culpa de la persona que lo acepta, esas PALABRAS nunca se convierten en ACTOS, y quien las dice sabe cómo tocar la fibra sensible de quien las cree, así que las utiliza a discreción para todo tipo de supuestos contratiempos y eventos de última hora.

Nuestra recomendación: cuando estés en una situación así, no creas a la persona que te huye pero te habla de amor. Exige hechos, no atiendas a palabras. Si te quiere, te echa de menos, si desea estar a tu lado, si desea besarte o acostarse contigo, el mero hecho de necesitar todo ello implica CONTACTO. Implica cercanía, relación, cohesión.

Y la distancia nunca ha sido elemento deseable ni de proyección alguna para una relación afectiva.

Si te has identificado con esa persona que es ninguneada, rechazada y puesta a distancia por su pareja, HABIENDO PERMITIDO QUE ESE NINGUNEO SE PRODUZCA, DEMOSTRANDO TU DEBILIDAD Y EL MENOSPRECIO QUE SIENTES HACIA TI, seguramente cuando esas palabras se vuelvan a dar y quieras mostrarte impasible, tu pareja POTENCIE sus promesas cargándolas de emoción. Entonces llegarán los ‘dame una última oportunidad, te lo suplico’, ‘dame tiempo, sólo te pido eso, no seas tan radical’, ‘sabes que te quiero y que esto va a salir adelante’ y toda una suerte de frases que se quedan en el aire, con todo eso es posible que vuelvas a caer presa de la mentira, del engaño, pensando que ‘esta vez sería diferente’…

… pero no. Esa vez será IGUAL que siempre.

Por ello, atiende: si realmente alguien quiere estar contigo, no potenciará sus palabras sino que, directamente, ESTARÁ CONTIGO. No te engañes, no te sigas haciendo daño. Haz que esa persona sea responsable de su decisión, en lugar de permitirle manipular a personas que esperan que se cumplan promesas (palabras) que nunca llegan (hechos).

Busca, por tanto y siempre, HECHOS para tu vida. Hechos que ratifiquen que te quieres, que quieres lo mejor para ti, y por eso materializas las cosas que deseas que lleguen a tu vida, obviando humos y artificios que se desvanecen en cada llamada o fútil encuentro.

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