Hombres que buscan el afecto perdido

Hombres que buscan el afecto perdido
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Como muchas de las personas que llegan a empareja2, cumples con el perfil de persona que aún no ha descubierto el Amor, sino únicamente un SUSTITUTO DEL AMOR MATERNAL que obtuviste de pequeño, que por alguna razón desapareció de tu vida, y que cuando has llegado a adulto intentaste recuperar sin éxito.

La razón más habitual de estas carencias afectivas viene dada porque en nuestra sociedad no está demasiado bien visto que el padre abrace y bese a sus hijos varones, con los que mostrará siempre una distancia prudencial para no incurrir en dinámicas tildadas de “femeninas”, convirtiendo al padre y al hijo en dos desconocidos que jamás se dirán un “te quiero” por la incomodidad de no cumplir con el papel masculinista que deberían interpretar.

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Estas carencias también se dan en familias donde hay dos o más hijos, con una separación de varios años entre uno y otro, donde surge el clásico “rey destronado”: un primogénito cuidado en extremo, incluso sobreprotegido, que se ve desplazado por el segundo hijo en el que recaen todas las atenciones. La rivalidad entre los dos hermanos por acaparar la atención de los padres no se hará esperar, pero el recién llegado seguirá disfrutando del respaldo de los padres, algo “cansados” del primer hijo y más volcados con el segundo, lo que provocará que el primero se CENTRE EN SÍ MISMO, EN SU EGO, y construya un enorme búnker emocional como sustituto del afecto que los padres han dejado de darle.

Esto forjará una personalidad egotista, cerrada al afecto, seria y distante, introspectiva, donde el hijo desplazado se convertirá en dueño, señor y protector de sus posesiones: habitación, horarios de comida, rutinas, juguetes…

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Toda la infancia y la pubertad de ese chico, sea rey destronado o, simplemente carente de afecto por parte de su padre, estará marcada por ese refugio en sí mismo, lo que le llevará a ser tímido, huir de las relaciones personales y, en definitiva, amasar una gran falta de empatía, lo que retroalimentará su distancia con el mundo de las personas al cometer constantes errores en sus relaciones, hasta el punto de llegar a creer que los demás son simples objetos diseñados para satisfacer su ego de la misma forma que obtiene de sus posesiones materiales.

Ese perfil seguirá alimentándose de errores personales hasta que, a finales de la pubertad, comiencen sus primeras relaciones afectivas. En ese momento y puesto que no recibió afecto de su padre (el único que tuvo es el de su madre y/o pudo fraccionarse para satisfacer al resto de hijos), aparecerá la mujer que le brindará el afecto emocional y sentimental perdidos, lo que generará un ENAMORAMIENTO NO REAL, BASADO EN LA DEPENDENCIA.

Es decir, no habrá Amor auténtico sino únicamente una vuelta a los orígenes, a aquel afecto que se diluyó, que jamás recibió de su padre o se enfocó en otros hermanos, y que le hubiera permitido tener una amplia perspectiva sobre las relaciones personales.

¿Significa esto que una persona desplazada afectivamente por sus padres, sea por la razón que sea, jamás llega a enamorarse? ¿Qué hacer para que esto suceda? Si la persona desplazada hubiera recibido de sus padres muestras de afecto, habría desarrollado una plena confianza en sí mismo fortalecedora de su autoestima a lo largo de los años. Muestras de Amor POR PARTE DE SUS DOS PADRES con las que no necesitaría cubrir ningún tipo de carencia.

Sin embargo, el perfil tipo de hombre exento de Amor jamás entenderá que NO se ha enamorado de la persona que tanto le gusta, sino que únicamente la necesita y, por tanto, DEPENDE. Depende de esa persona, de ese “amor”, para que le resuelva la papeleta que hace tantos años perdió y que requiere para la construcción de su personalidad.

Aquí llega, por tanto, el gran paradigma de por qué una gran mayoría de los hombres se comporta con las mujeres de la forma en que lo hace, buscando que sean éstas las que cuiden de la casa, de sus necesidades personales y, por supuesto, sexuales, convirtiendo la relación en una pseudorelación madre-hijo donde el hombre no está enamorado sino respaldado emocionalmente, y la mujer siente que todas las atenciones que ofrece son pocas o nulas.

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Muchos hombres que sufren este modelo conductual se enfrentan a dos tipos de convivencia en pareja:

1. Creen que las mujeres están obligadas a satisfacer sus necesidades personales, y se sienten como un niño que hace poco o nada en el hogar, convirtiéndose en los clásicos calzonazos sin iniciativas, o

2. Comandan ellos el núcleo de la convivencia con el problema de que seguirán con las carencias afectivas QUE DEBEN ENCONTRAR POR SÍ MISMOS, EN SU CENTRO, sin buscarlo en la otra persona. Esto les conducirá a actuar recelosos de su entorno, protegiendo en exceso sus bienes personales y considerando a la persona con la que comparten su vida poco menos que una intrusa. En este segundo perfil están todas esas personas que recibieron poco afecto, por lo general de su padre, y cuando tienen ocasión de emanciparse y tener su propia vivienda la convierten en ese refugio personal que idearon cuando eran niños, sintiéndose incómodos cuando una nueva persona entra en su vida, disgustándose por la presencia de la otra persona en casa y controlando su vida.

En el primer caso, el hombre con carencias SEGUIRÁ BUSCANDO EL AMOR DE SU VIDA, básicamente porque lo que habrá conseguido será suplir CARENCIAS AFECTIVAS QUE NECESITABA DE SUS PADRES, pero no será una relación de Amor genuina. De ahí que muchos hombres que simplemente sobreviven cuidados y protegidos por sus mujeres tienen flirteos con otras ya que sus necesidades sentimentales no están en absoluto cubiertas.

Como decía más arriba, los hombres faltos de afecto que se emparejan con la primera mujer que se cruza en su vida, por lo general en el mismo centro de estudios, se verán envueltos un tiempo después, meses o años, en una relación donde ella se desgasta por una relación insulsa e infantil, cuando él debería tener la suficiente iniciativa, autodependencia y seguridad, y no esconder todos sus defectos y depender de su pareja para resolverlos.

La solución pasa por RECONOCER estas carencias, tomar la iniciativa de quererse a sí mismo, salir adelante personal y profesionalmente y, entonces, TENER LA SUFICIENTE PERSPECTIVA EMOCIONAL PARA ESCOGER NO POR NECESIDAD SINO POR AMOR.

Hasta que esto no suceda, hasta que no seas capaz de reconocer que otras personas, una mujer o un hombre, no deben suplir las carencias que demandaste pero no obtuviste de tu núcleo familiar, todas tus relaciones estarán abocadas al fracaso, y toda tu búsqueda incesante y martilleante estará referida a la DEPENDENCIA y no al Amor, relaciones efímeras y conflictivas donde el hombre se comportará de forma egoísta, infantil y caprichosa, buscando denodadamente el verdadero Amor por otro sitio.

Evalúa qué está fallando en ti tras haber sufrido la ruptura que has sufrido y por qué te esfuerzas tanto en agradar a mujeres, sea esta o cualquier otra, porque creo que tienes una papeleta mucho más importante que resolver que conseguir una nueva madre que se ocupe de tu desarrollo personal.

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