Jamás te seré infiel

Jamás te seré infiel
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La fidelidad es una forma de ser. Un valor a escoger. Abandonar dicho ideal o forma de vida equivaldría a renunciar a no matar a una persona, por ejemplo. Uno escoge ser fiel a una persona, no tenerla sometida a engaño haciendo uso del triste refrán ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. ¿Y qué siente el corazón de uno mismo al hacerlo? Lo primero es ser personas. Lo demás, llega fácil. Y es que engañar a una persona diciéndole ‘te quiero’ por la mañana, y acostarse con el rollo de turno unas horas más tarde en la oficina, es engañarse a uno mismo, traicionar los ideales de vida de cada uno y la forma de relacionarse con los demás.

Sin embargo, existen ciertas circunstancias en las que decirle a una mujer o un hombre ‘jamás te seré infiel’ (verdad que puede corresponderse con nosotros) no tiene ningún sentido, y agrava los problemas que se están intentando controlar. Vamos a poner un ejemplo: en una relación donde tu novia comienza a mostrarse distante (no hablamos de una relación que marcha perfectamente) algo así como ‘nunca, pero nunca te seré infiel’, con el fin de que ella vea que somos un valor de futuro… es hacerle ver que puede seguir distanciándose, escogiendo otra relación… y, finalmente, acabar rompiendo con nosotros, a pesar de las súplicas y los ruegos. Total, ella está segura de que estaremos disponibles, como nuevos y a estrenar. ‘No se acostará con otra’, pensará. ¿Jamás? ¿Nunca? ¿Con juramentos de por medio? Por fortuna o desgracia, una relación que se rompe hace que hombre y mujer evolucionen por separado… Y, pasado un tiempo, la ex pareja acabará teniendo una nueva relación con otra persona. Y, por supuesto, se acostará con ella.

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Asimismo, no es necesario que alguien sea infiel y lo demuestre para que esa persona vuelva. Eso sólo hablaría de una persona manipuladora, que tiene una relación bastante falsa, en la que el lazo que une a hombre y mujer está, sencillamente, basado en el miedo y la ignorancia. Por ello, en caso de que un novio se distancie, en empareja2.es aconsejamos mantener la calma, dejar que él se oxigene, sienta su espacio y decida. Presionarle para que vuelva o darle celos estando con otro hombre, a través de patéticas estrategias para que él perciba una relación incipiente, gastando nuestras energías en ello y, por supuesto, teniendo la cabeza en el ex novio más que en el nuevo chico, hablan de una personalidad débil, que no se quiere a sí misma, que reclama y mendiga amor de su ex, y, lo que es peor, utiliza a otra persona para conseguirlo. Además, como hemos dicho, es mantener una relación basada en el miedo: ‘él volvió porque yo me iba a acostar con otro’.

Es posible que haya momentos de una relación en la que los valores que una persona ha tomado se tambaleen. La genética tiene mucho poder: hombres y mujeres son infieles por naturaleza, en numerosas circunstancias y, en ocasiones, varias veces a lo largo de una relación. No importa quién lo sea más.
Sin embargo, mantenernos orgullosos de saber que hemos escogido el ser más maduros que un ‘polvo’, que no nos engañamos a nosotros mismos y que no decimos frases grandilocuentes como ‘jamás te seré infiel’ (algo que NO DEBE CONDICIONARLE A ÉL O ELLA A PERMANECER EN LA RELACIÓN) es el camino perfecto para evolucionar.

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