La construcción invertida

La construcción invertida
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Uno de los grandes porqués de los problemas en las relaciones lo he llamado la CONSTRUCCIÓN INVERTIDA.

Las palabras son elementos con identidad propia que funcionan a modo de ladrillos, haciendo referencia a imágenes con las que el cerebro trabaja y construye la realidad, la percepción subjetiva. La mayoría de las personas construyen muy negativamente, así que su percepción está tan alterada como su pensamiento lo permite; creen que la Vida es mala y agresiva, y la razón es que sus pensamientos, los ladrillos con los que construyen su realidad, tienen muy poco de bueno por su constante revoloteo sobre ideas negativas acerca del pasado y el futuro.

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Construir a partir de la percepción es, por tanto, la forma en que el ser humano crea su realidad, y existen tantas realidades como cerebros humanos procesen esa realidad. Así de simple (y complejo).

En este sentido que el ser humano esté aferrado al ego, al cuerpo físico, al Avatar, hace que sean las experiencias sensoriales (las que recibe a través de sus sentidos), las que constituyan dichos ladrillos, y estos ladrillos generarán una realidad basada, única y exclusivamente en lo percibido por los siempre limitados cinco sentidos humanos. Por eso, las personas creen que toda la realidad debe pasar a través de los sentidos y si esto no ocurre no puede ser considerada realidad. Esto explica por qué creemos más en la ciencia (lo tangible) que en lo espiritual (lo que no se puede ver, tocar ni demostrar empíricamente), y por qué las experiencias amorosas parten, en la mayoría de las ocasiones, de los sentidos y, por tanto, de una construcción invertida.

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Me explico: las personas confían más en su cuerpo, sus sensaciones (que no emociones), en la belleza física de esa persona, la voz que escucha, el tacto que percibe, su olor… Y al confiar más en todo lo que procede de los sentidos, ¿qué consiguen? Construir desde lo físico hacia lo psicológico, y no al revés. Es decir, afianzan la idea de que lo que necesitan es JUSTO esa persona que acaban de conocer, que tanto les gusta, que tiene un timbre de voz tan maravilloso y una forma de hacer sexo tan estupenda y, a partir de ahí, CONSTRUYEN el perfil mental que su Centro, su alma, necesita ver en un compañero para toda la Vida.

Crean, por tanto, el ser mental a partir de su dependencia por un ser físico.

Así, una persona conoce a otra, le atrae físicamente, le encanta su olor, el sabor de sus besos y la forma de su culo… pero tiene un gran problema: no le gusta el mar (¡cuando él ama la playa y tiene pensado irse a vivir allí!) Durante el enamoramiento, mientras se gesta la dependencia, se idealiza a la persona y se intenta crear un consenso, y comienza la CONSTRUCCIÓN INVERTIDA. La persona que ama el mar intentará que la otra, la que ama la montaña, vaya cediendo en sus ideales, modifique sus gustos, y anule sus costumbres y hábitos, generando una relación con raíces débiles, sin consistencia…

… lo cual conduce, indefectiblemente, al fracaso emocional.

¿Has oído alguna vez eso de ?el amor es ciego”? Esta construcción invertida de la que hablo tiene mucho que ver: hace que las personas idealicen tanto a la persona que les gusta físicamente, que LLEGAN A PENSAR QUE ESA PERSONA POSEE CUALIDADES PSICOLÓGICAS SIMILARES A LAS SUYAS. Basta conocer a alguien que físicamente les atraiga y con la que conversen algunas horas para pensar que es el hombre o la mujer de su vida. Una construcción con tanto poder que lleva a la persona a INVERTIR sus necesidades, gustos y tendencias con tal de conectar con la persona de quien depende (pero no ama). ¿Qué ocurre finalmente? Que acaban siendo como siempre fueron: la cabra tira al monte, y los disfraces se desgastan, y es muy habitual ver cómo el que presionó y el fue presionado, se zafan de aquello que construyeron.

Con el paso del tiempo, sobrevendrá la situación más lógica: quien se siente presionado, menospreciado y anulado buscará otra relación, o abandonará la que tiene abruptamente tras unos años de convivencia. Y quien construyó de forma invertida, a pesar de la dependencia que le llevó a querer modificar a esa persona a su gusto, acabará por cansarse de una persona que no es en absoluto como pensaba (más bien como quería que fuera) y, con relativa frecuencia abandonará si aparece la persona que realmente esperaba.

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Esto, la construcción invertida, es la razón por la que muchas personas que se enamoran de lo físico y presionan a otra persona para convertir esa parte que DESCONOCÍAN AL COMIENZO, acaben por dejar una relación para meterse en otra, asombrando a las personas de su alrededor que pensarán: ?si tanto agobio tenía en la relación, ¿para qué se mete en otra?”

Lo más inteligente, humano y sensato es, por tanto, CONSTRUIR DESDE LO PSICOLÓGICO. Conocer a alguien con quien exista muchísima afinidad, que comparta formas de pensar, gustos y objetivos en la Vida y, a partir de ahí, A PARTIR DE UNA FUENTE DE AMISTAD, comenzar una relación donde lo físico pase a complementar (no liderar) física y eróticamente la conexión que ya existe a nivel psicológico.

Si seguimos haciendo lo que esta sociedad quiere, montar una especie de escenario de Mujeres y Hombres y Viceversa, donde los pechitos bronceados, los tacones de aguja y las cejas depiladas son la base a partir de la cual construir en las relaciones, tendremos lo que SIEMPRE hemos tenido: relaciones inconsistentes, de raíces podridas y fatales desenlaces.

Construye correctamente y haz que la gente que esté a tu lado también lo haga, no de forma invertida, y comprobarás todo lo feliz que puedes llegar a ser.

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