La familia política

La familia política
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La pareja puede convertirse en una estructura social muy sólida, en la que muchas veces es necesario que tenga que vincularse a factores externos, como las amistades y la familia de la otra persona. Dentro de la pareja, los novios interactúan, discuten, crean y destruyen, modifican su vida para adaptarse a los nuevos caminos. Pero estos nuevos caminos que impone la vida en pareja, a veces deben de desligarse de lo viejo y evitar que se queden demasiado arraigados factores externos que forman parte de aquel camino por el que ya no podemos continuar con nuestro nuevo estatus, el de la pareja.

Es necesario liberarse de los condicionamientos de la familia y algunos ambientes sociales que forman parte de una etapa pasada. Estas fuerzas sociales en ocasiones tienden a lastrar los nuevos impulsos de la pareja, pudiendo incluso destruirla. No obstante, será necesario saber de qué manera se puede relacionar la pareja con estos factores externos. En este caso, nos referiremos a la familia política.

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Cada una tiene sus raíces familiares y unos hábitos, a los que posiblemente no renunciará. Hemos convivido desde pequeños con la familia, y si la relación con ellos ha sido buena, tanto el hombre como la mujer, tendrán cierto apego hacia ellos. Por ello, aunque sea necesario dejar atrás muchos hábitos, los vínculos con la familia serán en muchos casos necesarios.

Los problemas suelen surgir con la familia de nuestra pareja. Los suegros/as y cuñados/as, suelen ser quienes más propician las discrepancias y roces, surgidos por la falta de compatibilidad o porque no cumplamos las expectativas deseadas.

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Expectativas de los suegros

Cuando la relación se consolida, llega un momento en el los padres de él te conocerán. Es la confirmación de que quiere algo más serio contigo, además de conocer a las amistades de él tambien será un paso importante el conocer a la familia.

En el caso de las madres siempre buscarán a una mujer que pueda cuidar de su hijo como lo ha estado haciendo ella hasta ahora. Dependiendo de los condicionantes que tenga adquiridos la madre incluso podría buscar a una persona que sepa llevar una casa, pero esto es muy variable.

Para que la relación con sus padres sea buena, hay que comprender qué esperan ellos de una yerna aceptable.

1. Acompañar a su hijo

Si tu relación sufre continuas crisis, y tu novio emocionalmente se encuentra en un momento bajo, no será un buen momento para conocer a sus padres. Ellos creen tener la visión más objetiva de vuestra relación, y si no logran ver a su hijo tan a gusto como desean, darán por hecho que no eres la pareja idónea para su hijo, independientemente de los desequilibrios que la relación pueda padecer. Será conveniente evitar el contacto con su familia, cuando vuestra relación no disfrute de un buen momento.

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2. Ofrecer prosperidad

No sólo querrán ver a su hijo a gusto. Desearán un futuro para el donde pueda satisfacer siempre sus necesidades más esenciales. Pero no todo el mundo puede dar señas de tener una prosperidad y futuro encomiables. Si no te muestras como una mujer segura, respetuosa, educada, no podrás evidenciar que eres una mujer capaz de mantener una buena relación.

Ser una persona activa, positiva y con proyectos para realizar. Ser pasiva y limitarse a vivir sin aspiraciones, no es una buena manera de progresar cuando las condiciones actuales no son tan buenas como se desea.

Tu entusiasmo por evolucionar e intereses por desarrollar metas más altas, además de tus capacidades intelectuales.

3. Responsabilidad

La organización es una de las tareas más importantes para ser una persona responsable, algo que valorarán mucho. Será conveniente que tengas o muestres ciertas obligaciones o cargos que denoten tu responsabilidad.

4. Mantén una buena imagen

Aunque no deje de ser un estereotipo, tu aspecto físico es importante. No debes de cambiar de aspecto por ellos, pero sí mantener una imagen cuidada, elegante y limpia. Recuerda que, la primera imagen que les des, será vital para ellos. Una imagen les transmitirá más sensaciones que mucho de lo que puedan hacer tus palabras.

5. Seguridad en ti misma

Moldearte a sus exigencias, te convertirá en una marioneta de las circunstancias, mostrando poca personalidad, y por lo tanto pocos valores personales. Posiblemente, ellos tengan otra manera de ser, otros ideales, gustos diferentes a los tuyos. Es algo normal, por ello no debes de intentar convertir tus gustos e ideales semejantes a los suyos. Más importante será transmitirles seguridad.

Mirarles siempre a los ojos cuando les hables será muy positivo para ti. El nerviosismo es un aspecto a evitar. Tampoco será bueno mirar el reloj a cada segundo que pasa o centrarte en todo aquello que denote tu incomodidad al hablar con ellos. Lo que digas o hagas, debe estar exento de inseguridad, ya que de lo contrario, parecerás una persona que no sabrá tomar decisiones acertadas.

6. Respeto hacia ellos

Tu amabilidad, respeto y atención hacia ellos, será vital para que, incluso no compartiendo los mismos puntos de vista, podáis congeniar sin necesidad de que nadie se ponga por encima, ni se genere una discordia por la falta de compatibilidad. Hay otros aspectos que serán convenientes respetar, por ejemplo el tabaco. No deberías de fumar si ellos no lo hacen. Algo que les generará confianza será el dirigirte a ellos siempre por sus nombres, prestando mucha atención y paciencia para todo lo que digan.

7. Naturalidad

Tanto la arrogancia como el exceso de modestia, no son muy positivos. Gesticular de manera exagerada y forzar comportamientos que no son propios de tu persona, no te dejarán en una buena posición, sobre todo ante tu novio, a quien le mostrarás una personalidad camaleónica. La superficialidad de tus actos con su familia, terminará por eliminar cualquier posibilidad de conectar con ellos de manera positiva. Fingir algo que no eres no te causará más que problemas y mucha represión. Adoptar conductas con sus padres, con la única intención de agradarles, podría provocar un escenario tan falso que ni siquiera te reconozcas a ti mismo, empezando a construir ambientes y situaciones que realmente no quieres vivir.

El miedo a no cumplir sus expectativas, suele ser el motivo de esta pérdida de naturalidad. Recuerda que el miedo puede sacar a relucir una imagen de ti pésima y mediocre, anulando tus verdaderas virtudes. Así que tan sólo has de ser tu misma, evitando que se propicien reacciones hostiles o situaciones que sólo provoquen las ganas de retirarse.

Es importante saber adaptarse a las personas. Evaluar en los primeros instantes, teniendo en cuenta la descripción de tu novio, de cómo son sus padres, para que puedas saber qué es lo que no debes de hacer estando con ellos.

Suegros conflictivos

Algunos suegros quieren entrometerse demasiado en la relación de sus hijos. Ellos, si bien pueden aconsejar, no deben de interferir directamente en las decisiones de la pareja.

A esta intromisión, que resulta perjudicial para vosotros, debe ponerle un fin tu pareja. Si intentas discutir con ellos sobre ese asunto, terminarás poniéndolos en contra tuya, algo muy poco recomendable.

Tampoco es bueno comparar tu familia con la de tu novio. Aunque tú consideres que sea mejor la tuya, a tu pareja es posible que no le gusten esas críticas. Cada uno tiene su realidad, sus opiniones y su gente. Lo que no es correcto para uno sí puede serlo para otro. Ella es quien debe hablar con sus padres y poner ciertos límites entre ellos y la pareja. Si hay algo que no te guste en ellos, mejor se lo haces saber a el de forma sosegada, para no provocar discusiones fuertes.

Ya sean suegros conflictivos o no, la familia es mejor que se mantenga lo más alejada posible de vuestra relación. Sobre todo si lleváis poco tiempo.

La relación con los cuñados

A los hermanos de tu novio debes de considerarlos casi como a sus padres. Buscar una relación demasiado cercana a ellos supondrá un riesgo de que surjan discrepancias. Y éstos le hagan saber a su hermano su desagrado, manifestando que tú no eres la pareja ideal para él. Así que mantener una distancia prudencial siempre será aconsejable, mientras que en los contactos con ellos, al igual que con los suegros, será conveniente actuar con naturalidad, respeto y simpatía.

La familia en una ruptura

Si vuestra relación ha terminado, su familia también debería de cortar la relación contigo. Por muy bien que te llevases con ellos, y el posible desacuerdo que tengan sobre la decisión de su hijo al dejarte, piensa que antes que a ti, siempre le respetarán a él.

Si el te ha dejado, posiblemente intentes encontrar en su familia un eslabón que pueda unirte de nuevo a él. Pero si él no te quiere, difícilmente se dejará influenciar por su familia.

Desde pequeño ha estado sometida a la educación y normas de sus casa, y lo que menos querrá ahora, será seguir sometiéndose a ese ambiente imperante y que le rebaja a su pasado infantil y adolescente, cuando de sus cuestiones amorosas se está decidiendo.

Por eso mismo, has de pensar que las decisiones de él no suelen estar muy influenciadas por sus padres. Es posible que él se sienta en deuda o con cierto compromiso por agradecerles todo lo que siempre han hecho por él, pero aunque ellos consideren que no eres buena pareja para él, no será un detonante para tomar la decisión de dejarte. Influyen otros factores más personales que nada tienen que ver con las decisiones de la familia.

A veces, sus hermanos, o los mismos padres, después de la ruptura, quieren seguir manteniendo contacto contigo. Pero has de meditar si realmente te podrá beneficiar esa relación. En el peor de los casos, ese contacto es teledirigido por tu ex novio para sacar información de tu estado. Y si no es así, tampoco tendrían mucho sentido dichas relaciones que forman parte de un mundo que ya has dejado atrás.

Si por ejemplo, trabajas en una empresa junto a alguien de su familia, tendrás que valorar si es más valiosa tu salud emocional o los valores económicos. Si mantener contacto con su familia te provoca malestar, deberías de replantearte si merece la pena cambiar de trabajo, evitando trabajar incómodamente, y por consiguiente, disminuyendo tu rendimiento y progreso personal.

Si tienes oportunidad, sería muy positivo despedirte de ellos, agradeciéndoles todo lo que hicieron por ti, deseándoles buen futuro; ya que el tuyo, obviamente, ya no puede ser compartido con su hijo, y nuevos caminos se presentarán donde ellos no podrán formar parte. Si son maduros e inteligentes, entenderán tu distanciamiento y guardarán un buen recuerdo de ti.

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