La gran diferencia entre enamorado y entregado

La gran diferencia entre enamorado y entregado
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La familia, las películas, la sociedad… todo hace que el hombre piense que la mujer que está a su lado es un ser frágil y divino por el que debe trabajar y desvivirse al 200%. Tal cúmulo de factores ha propiciado que el hombre crea que, sin este comportamiento cercano a la humillación, no puede merecer el amor de una mujer.

Tristemente, al entregarnos, ellas abandonan (casi) sistemáticamente la relación. Por la obvia razón de carecer de valor. ¿Quién quiere tener un mayordomo, en lugar de un novio?

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Reconocer las diferencias es tan sencillo como echar un vistazo a estos ejemplos:

En el restaurante preferido de él, ella le dice que pida un plato distinto al que le gusta, para que él pueda probarlo.

Lo que haría el enamorado: Él pediría su plato preferido… a fin de cuentas, tampoco van mucho a ese restaurante. Le explicaría que tiene unas ganas tremendas de pedirlo… y que le compensará con algún postre.

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Lo que haría el entregado: Se quedaría sin su plato preferido. Ella acabaría comiéndose su plato y parte del de él. Con toda seguridad a ella no le gustaría lo que él ha pedido.

Ella va a un bar/disco donde están sus amigos. Éstos hacen un vacío absoluto al novio, dándole la espalda continuamente.

Lo que haría el enamorado: Miraría su reloj, vería que allí no hay nada que hacer y le diría a su novia que en vista de la situación, tiene muchas cosas que hacer en casa. Le daría un beso, le diría que se lo pasara bien y se despediría hasta el día siguiente.

Lo que haría el entregado: Intentaría por todos los medios de caer bien, a pesar de los constantes desprecios de sus amigos. Ella al verle tan desesperado le diría que no está integrándose bien. Él le pediría perdón por su falta de tacto.

Partido de la final de la copa de Europa, Madrid-Barcelona en la primera. Episodio final de alguna serie en los que se sabe si los protagonistas se casan… en cualquier canal. Un solo televisor.

Lo que haría el enamorado: Decirle que, obviamente, él va a ver el partido. Que no va a verlo en diferido porque esas cosas son en directo… y en cuanto escuchara los petardos se enteraría del resultado. Que grabase ella el capítulo para luego verlo juntos.

Lo que haría el entregado: Mientras ve, resignado, el capítulo de los cojones, está con los auriculares escuchando el partido por la radio. A cada descanso de la serie, lo cambia. Ella le pide que le haga un sándwich, él le dice si con dos lonchas de queso.

Viviendo a distancia ella nunca se mueve hasta la localidad donde él vive.

Lo que haría el enamorado: Organizar la mayoría de las quedadas, a medio camino. Si ella tiene que moverse, ya sea en coche o en avión, también lo hace él. Están a igualdad de condiciones y, si se quieren, así lo deberían entender ambos.

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Lo que haría el entregado: Hacerse socio de lastminute y comprar constantemente vuelos, gastando una fortuna en billetes de vuelo, horas de sueño y biodramina contra el mareo.

Ella le dice cada dos por tres ‘¿me quieres?’

Lo que haría el enamorado: Decirle que por qué le pregunta eso tantas veces. Obviamente, las palabras sobran, lo mejor es demostrarse las cosas sin palabras. Y soltar una sonrisa pícara.

Lo que haría el entregado: Decirle siempre que por supuesto, que ni lo dude, que no hay nadie en el mundo como ella, que se moriría si no tuviera el placer de poder quererla teniéndola al lado.

Una noche, con malestar, ella le pidió que le trajera agua a la cama. Ahora, le pide que le traiga agua a la habitación cada noche.

Lo que haría el enamorado: Decirle que no va a estar levantándose todas las noches. Que a él también le apetece que le cuiden. Y le da un beso de buenas noches.

Lo que haría el entregado: Va al frigorífico, prepara agua, zumo y unas galletas. Desde la cocina le pregunta y le apetece que prepare algo de comer, porque ya está en faena con las tostaditas de caviar.

El chico queda para jugar un partido de fútbol con sus amigos y ella, sin plan, le dice que no vaya, que quede con ella.

Lo que haría el enamorado: Pedirle que respete su partido de fútbol… son apenas dos horas y luego podrán verse. Y decirle que no se ponga tan ñoña, que no viene a cuento.

Lo que haría el entregado: Deja a los amigos tirados. Adiós al centro campo. Él acaba discutiendo con dos colegas. Cuando llega a la cita, tarde por la discusión, ella le reprocha la tardanza. Él le habla fatal de sus amigos, diciéndole a ella qué razón llevaba cuando hablaba mal de ellos. Le da un beso y le lleva a cenar a un sitio caro.

Llega San Valentín. Ella le dice que por qué no ha preparado alguna sorpresa.

Lo que haría el enamorado: Argumenta que no por ser un día 14 de un mes febrero va a significar algo para una relación entre dos personas. Y mucho menos si lo dice el Corte Inglés. Pasados unos días, él ve por la calle una camiseta que a ella seguro le gustaría. Y la compra, sin pensar en si se saltó el 14, el 21, o el 87. Un regalo sin razón aparente.

Lo que haría el entregado: Suda… Medita el reproche. Piensa que ella está a punto de dejarle. Enseguida contrata un fin de semana en una casa rural. Con spa. Está todo cubierto pero él acaba pagando una pasta al pueblerino de turno que, por cierto, no les habrá dejado preparada la calefacción.

En la hora de la comida él sale a comer con una compañera de trabajo y ella se enfada.

Lo que haría el enamorado: Le dice que es una simple comida de trabajo… No tenía comida, estaba mal de tiempo y su compañera, más o menos en la misma situación. Comer con una compañera no tiene más trascendencia. Y lo hará las veces que considere oportuno.

Lo que haría el entregado: Pedirle perdón y, en los días siguientes, no hablar demasiado con esa chica del trabajo. Por desgracia para él, su indiferencia hará que ella se preocupe y se interese por él, creándole muchos más conflictos con su novia.

Chico y chica en la cama, charlando y comiendo unos snacks mientras ven una película. Él tira unas cuantas migas… ella le pone una increíble cara de odio.

Lo que haría el enamorado: Pedirle que le explique a qué viene esa cara. Lo que ha echado en las sábanas son cuatro putas migas. Su cara es improcedente. Él la quiere y no le pondría esa cara por unas migas… si ella lo va a seguir haciendo, mejor se va de allí.

Lo que haría el entregado: Sudar. Otra vez. Además sudor frío. Sale corriendo por el piso, saca la aspiradora del armario y se pone a recoger todo. Ella, mientras, le mira de soslayo con más cara de odio, comiendo más patatas fritas y terminando de ver la película.

Llega el cumpleaños de ella. Amigos y familiares preparan algún regalo y piden la colaboración de todos.

Lo que haría el enamorado: Pregunta a algún familiar si puede colaborar con el regalo y aporta alguna idea. No quiere que el regalo sea algo titánico, simplemente, algo que le guste.

Lo que haría el entregado: Por supuesto, él no necesita a los familiares. Pone el dinero para el regalo en común pero, aparte, contrata la nueva Terminal de Barajas, la llena de focos poniendo ‘te quiero Ana’ y alquila una vuelta en avioneta para que ella vea el espectáculo desde el aire. Cuando aterriza, un equipo pirotécnico tira fuegos artificiales que dibujan en el aire ‘Ana, te quiero. Hay más regalos en casa’.

Ella se queja de los kilos y necesita entrenar. Él, que es todo un atleta de triatlón y está cercana su competición, se ofrece para ayudarla.

Lo que haría el enamorado: Echarle una mano con las dietas y pasar parte de su calentamiento entrenando con ella, para que vaya habituándose.

Lo que haría el entregado: Da de lado sus tablas de entrenamiento, empieza a sustituir días de entrenamiento ‘suave’ y los pierde intentando hacer que ella pierda lo que necesita. Cuando está cercana la competición, él ha entrenado fatal y no está preparado. Ella no ha perdido peso porque iba entre semana a cenar con sus amigas. Al final, deja las ‘dietas’ y el ejercicio, diciéndole que la gimnasia no es para ella… que él tiene mejor genética y por eso le funciona.

Llegan los dos a casa, cada uno en su coche. Ella no encuentra sitio para aparcar.

Lo que haría el enamorado: Decirle que le siga, que conoce un buen hueco y, si se pone muy feo, dar un par de vueltas y quedar en la cafetería para merendar.

Lo que haría el entregado: Decirle que se quede en doble fila, que él va a buscar un hueco para ella. Cuando lo encuentre, le llamará al móvil para que ella vaya, como una princesa, hasta su huequito reservado. Luego él andará otra media hora para dejar su coche.

Están en casa de ella, durante una larga comida y sobremesa. Padres y familiares.

Lo que haría el enamorado: Charlar animadamente con el padre, comentar algo de trabajo, pedir una cerveza y comentar con el hermano que no veas cómo raja el abuelo.

Lo que haría el entregado: Quedarse prácticamente callado, hacer caso a las historias del abuelo cebolleta hasta casi desvanecerse. Decir que no bebe alcohol siendo un día de verano con ¡40º a la sombra!… mientras piensa en sus adentros que mataría por una cerveza fría. Sentarse en el suelo porque no hay ningún sofá para él. Siendo del Madrid, asiente ante los comentarios antimadridistas del padre, que es culé.

Ella le deja. Por supuesto, por otro, pero al principio ella dice estar ‘confundida’.

Lo que haría el enamorado: Bueno… él está muy a gusto con ella, pero que esto es cosa de dos. Que no puede estar con una persona inestable que no sabe lo que quiere. Y dejarla, sin más ruegos ni escenas dramáticas.

Lo que haría el entregado: Él le compraría unas flores, le llevaría a cenar a un sitio caro y pagaría una lujosa y cara noche de hotel. Acariciarla, besarla y abrazarla, constantemente. Cuando escucha yo también te quiero el llora y le dice: ‘por favor, no vuelvas a hacerme esto, te quiero’. (Por supuesto, no lo escucha).

Ella está pasando un mal momento… Le necesita y llama a su novio por teléfono, varias veces. Pero él tiene un duro día de trabajo y no puede atender las llamadas.

Lo que haría el enamorado: Comentarle cómo está la situación en el curro. Peor que mal. A la noche reservaría en un sitio que les gusta a los dos para charlar de lo que le pasa para que se encuentre mejor.

Lo que haría el entregado: Pide una hoja de asuntos propios y sale del trabajo escopetado, para hablar con su novia. Cuando llega allí ella está muy contenta de su presencia… y le habla de las amigas, del nuevo esmalte de uñas que se ha comprado y le pide que le ayude con la compra, que tiene muchas bolsas para llevar a casa.

En una boda de la prima de ella, él está sentado. Cansado de la boda y del jaleo, está siendo criticado por sus familiares por no integrarse en la fiesta, el baile.

Lo que haría el enamorado: Comentarle a su novia que está cansado, le pide que le comprenda y sigue a lo suyo. A echar una cabezada o leer un libro. La fiesta no le gusta, le parece un despropósito que, con lo mal que se llevan, estén todos tan felices y divertidos. Se preocupa de descansar, en lugar de dar otra cara a gente que no hace más que fingir.

Lo que haría el entregado: Ponerse de pie, bailar con la novia, con su novia, hablar con el abuelo cebolleta, el padre culé, las primas envidiosas… y todo con los pies con un color rojo neón fuera de lo común.

Ella asiste a un curso que le pilla muy lejos de casa. Autobús… metro… Un día él le acerca porque se encuentra mal. En días sucesivos, pese a que él necesita tiempo para sus cosas, ella le pide que le siga acercando.

Lo que haría el enamorado: Ya sea una siesta, un retoque fotográfico u ordenar sus fotografías… hay cosas que necesita hacer en su tiempo libre. Coger el coche para atravesar toda la ciudad no está en sus planes. Le pide que comprenda que el uno tiene que respetar las cosas del otro.

Lo que haría el entregado: Estar en la puerta, a la hora indicada para que ella no llegue tarde. Toma un atajo para pasar por la tienda preferida de chuches de su novia y comprarle una gran bolsa de nubes. Con una mano conduce y con otro quema las nubes, porque a ella le gustan así. Le para un policía y le pone una multa por maniobrar de esa manera. Él le dice que haría esas cosas y aún más por ella.

Ella tiene ganas de sexo. No hay casa, sólo el coche de él. Ella se empeña en acercarse a un hotel… de los de 60 €. ¿Un hotel, pudiendo hacer algo atrevido y rápido en el coche?

Lo que haría el enamorado: Por supuesto, quedarse en el coche. Ella acabará aceptando, él sabe que es así. Quererla… sí y mucho. Pero… mejor no ceder a sus caprichos…

Lo que haría el entregado: ¿60 euros una noche de hotel? Mejor 450. Una de las suites del Ritz bien lo valen. A la pregunta de ella de ‘¿no será muy caro?’ él le dice algo así como: ‘por ti mi vida, daría mucho más que dinero.

Pronto van a casarse. Y están escogiendo entre los dos los muebles. Ella es de gustos rústicos. Cestas de mimbre, mullidas colchas, estanterías de madera vieja, máscaras aztecas para las paredes. Los gustos de él son vanguardistas, metálicos. El titanio y los nuevos materiales definen su concepto de su futurista hogar.

Lo que haría el enamorado: Decirle que la casa, como mínimo, irá a gusto de los dos. A él le parece más funcional su diseño. Tanto arcón viejo y cuadros de marco grueso le recuerdan a la casa de su abuela. Y no va con él.

Lo que haría el entregado: Redefinir por completo su gusto, entrecerrar los ojos mientras ve los muebles y pensar: ‘vaya… si es que… tiene razón, esto es más bonito’. Convencerse mueble tras mueble de todas las ventajas y propiedades que tendría frente a su opción.

Él recibe un mensaje al móvil. Es de una chica que conoció hace tiempo. Curiosamente, es una chica que a él le gustaba mucho… y ella le lanza una indirecta. Por desgracia, la primera en leer el sms es su novia. Ella se altera, quizás más de lo normal.

Lo que haría el enamorado: Decirle que es Esther… una chica con la que casi hubo algo en su día. Sonreír y decirle ‘y parece que sigue enamorada de mí’. Y dejarlo en el aire, como un chiste. Acto seguido le besa a ella y le dice: ‘¿qué os pasa a las chicas… que os gusto tanto?

Lo que haría el entregado: Decirle que no es nadie. Ella le grita que quiere saberlo. Él le dice que coja el teléfono y la llame si quiere. O que borre el número, delante de sus narices. Que le da igual, que apenas sabe quién es, que casi ni se acuerda. Ella llama a esa chica. Y la pone a parir. Ese arrebato de locura es aprobado por el novio… que la insulta también por haberle enviado tal mensaje.

Ella simula tener frío para que él ‘se de cuenta’, se levante y cierre la ventana.

Lo que haría el enamorado: Le dice que él no tiene frío y que si ella lo tiene puede levantarse cuando quiera a cerrar la ventana. Si se pone tonta se le puede añadir que él conoce un remedio infalible para quitarle el frío.

Lo que haría el entregado: Se levanta, cierra la ventana, incluso es capaz de bajar a la ferretería que está a dos kilómetros de casa e ir a comprar una pistola de silicona para cerrar bien todas las juntas, no vaya a ser que la niña coja frío.

Ella quiere elegir la ropa a su novio.

Lo que haría el enamorado: Escucha su opinión (él la tiene muy en cuenta). Pero… evalúa si ella pudiera tener razón, aunque hace prevalecer su punto de vista. Sólo se comprará esa camisa si verdaderamente le sienta mejor.

Lo que haría el entregado: Se saca la tarjeta del Corte Inglés para pagar toda la ropa que le dice su chica, aun a riesgo de vestir a lo snoopi o como un helado de crema.

Después de siete años de noviazgo, la chica le dice a su novio que ya no tiene el mismo físico de antes… que no le gusta nada la barriguita que está echando.

Lo que haría el enamorado: Le explica tranquilamente que a él tampoco le agrada demasiado su loncha, pero que hace siete años no tenía que trabajar para pagar un piso, ni un coche, ni en el caso conveniente llevar y recoger a los niños del colegio… que su vida ha cambiado y tampoco le importa tanto. El está enamorado… así que se comporta como un tío diplomático y no hace ningún comentario sobre sus tetas y su culo que, por supuesto, ya no son los de antes.

Lo que haría el entregado: Se compra todas las mierdas del teletienda para reducir la grasa de la panza. En una de esas ingestas de 20 kiwis/día para adelgazar le da una cagalera que se lo tienen que llevar a la UVI.

Él sale una noche de fiesta, con su chica y sus amigos. Es la primera vez que ella pisa la ciudad… acaba de llegar… está cansada. Total que no le apetece estar de fiesta y quiere irse a casa.

Lo que haría el enamorado: Sale del local y pide un taxi. Se despide con un cariñoso beso y le dice que intentará volver pronto para estar con ella pero que no puede dejar tirado a sus amigos.

Lo que haría el entregado: Le dice a sus amigos que su niña esta muy cansada. Que ha tenido un viaje muy largo y que se va con ella a casa. Tiene que darle un masaje en los pies, espalda y piernas. Es probable que cocine algo aunque ya sean las tres de la madrugada.

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