La mesa: lugar para definir una conquista

La mesa: lugar para definir una conquista
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Uno de los momentos que empareja2.es considera de especial importancia a la hora de seducir a una mujer, es compartiendo una de las aficiones de la gran mayoría de las personas: la buena mesa.
Una invitación para cenar con una mujer, puede convertirse en el escenario idóneo para ganar muchos puntos frente a una mujer. Tu educación, tacto y estilo pueden depende de detalles clave que hemos analizado en este artículo.

No se trata únicamente de sentarse a la mesa con una persona que te gusta, y comer. Debes partir de una idea básica: entablar una cita con una chica en un restaurante no debe tener como fin último comer con ella; sino que el comer con ella ha de convertirse un medio para seducirla.
En esta lectura vamos a analizar en profundidad pequeños pero importantes aspectos en tu comportamiento que no debes descuidar para conseguir que resultes irresistible a sus ojos, actuando de forma educada y elegante en situaciones que así lo requieran.

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Análisis preliminar:

¿Cena o comida?

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La connotación romántica de la cena es infinitamente superior al de la comida, por dos sencillas razones: el amparo de la noche, y que constituya la última actividad formal del día.
La comida suele asociarse a ámbitos laborales, familiares o a relaciones consolidadas. Carece de ese matiz sensual que brinda la noche.
Por otra parte, tras una comida, puede que otros compromisos copen la tarde de la chica en cuestión, y que dicha cita no pueda tener continuidad. Al tratarse de la cena, este aspecto se minimiza y/o desparece, y podemos disponer de mayor tranquilidad para el asueto pertinente, y posteriores.

¿Cena romántica en la primera cita?

No, por supuesto que no. Piénsalo; en las primeras citas simplemente estás viendo si la chica cumple todos tus requisitos. ¿Para qué premiarla con una cena romántica? ¿Se la ha ganado?
Muchas mujeres interpretan que la cena en un restaurante elegante como quien es el hombre quien debe ganarse su afecto, y entran en ese estado mental. Esto complicará tu cometido, ya que ellas se considerarían a sí mismas como el premio, en lugar de a ti como tal.
Además, ten en cuenta que en estos primeros pasos en el inicio de una posible relación, todavía sois desconocidos el uno para el otro. Por ello, puede ocurrir que la presión de tener a un semiextraño sentado frente a la mesa y durante un tiempo prolongado, y a menos que tengas de qué hablar, los vacíos en la conversación pueden verse amplificados por la formalidad del restaurante.

¿Cómo acudir?

Por separado. Así de rotundo. Has de quedar con la chica en un emplazamiento cercano al mismo, que sirva como referencia y de fácil localización (una tienda conocida, un centro comercial, un parque, una parada de metro, etc.) para que una vez allí, vayáis juntos andando hasta el restaurante (no a más de 100 metros, por motivos obvios).
Las razones de ello son muy sencillas: por un lado, que no supondrá un quebradero de cabeza para ella el tener que encontrarlo, si no fuese demasiado accesible. Por otro lado, el hecho de los primeros instantes de conversación se lleven a cabo en un espacio abierto, así como el ‘paseo’ posterior hasta el restaurante, ayudarán a rebajar esos momentos de tensión iniciales de la cita.

¿Por qué no ir a recogerla en coche? Porque puede dar pie a malentendidos: Además de que parece que quieras regodearte y mostrarle que tienes coche, puedes provocar una invasión de su espacio personal al tener que estar sentada tan cerca de ti en un sitio tan íntimo como es el coche.
Aunque bien es cierto que todo ello irá en función del nivel de confianza que hayáis desarrollado entre ambos.

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La cena

Normas de cortesía (I)
Una vez dentro del restaurante, y elegida la mesa, sostén la silla en la que tu chica va a sentarse, y empújala suavemente mientras se sienta. Después siéntate en tu silla.
Pedir la carta: Aunque pedir en un restaurante los platos que se quieren comer plantea a veces una situación un poco desconcertante, sigue unas directrices sencillas que te facilitarán las cosas:

• Eres tú el que debe pedir el menú en tu propio nombre y en el de tu chica: No eliges los platos de ella, sino que simplemente los solicitas dirigiéndote al camarero. La forma adecuada de conducirse en tal caso es preguntarle a tu chica que quiere comer. Y cuando el camarero se acerque y diga: ¿Ha elegido ya el menú? , respondes: ‘sí, tráiganos tal y tal…’. Sin embargo, si posteriormente es necesario que os lleven aderezos para la ensalada, o pan, puede ser ella la que se dirija directamente al camarero.

• Con el menú, el camarero os preguntará. ‘¿Y para beber?’. Entonces has de pedir el vino- que suele venir al final de la carta del menú- , que analizaremos a continuación, y agua. Ambas cosas.

• Puede ocurrir que la carta de vinos no esté incluida en la del menú, y sea una específica. En este caso, suele hacerse a la inversa: Pides el vino, das la carta al camarero, y después la comida.
Vino

En una cita romántica, el vino siempre da un toque de elegancia a la mesa, y a la propia cita. Hay varias clases de vinos:

– Blanco
– Rosado
– Tinto

El vino blanco tiene como variedades el seco, semidulce o semiseco y dulce. Debes descartar tanto la segunda como la tercera opción, ya que cuando son acompañados de comida fuera de los pescados, llegan a resultar empalagosos. El vino blanco se aconseja tomar frío, entre 7º y 10º.

El vino rosado, a caballo entre el vino blanco y el tinto, tradicionalmente se le ha venido considerando como ‘una bebida’ fresca, ligera y de verano, con un consumo que abarcaba de junio a septiembre para comidas más o menos informales entre amigos. Y decimos ‘bebida’ porque no se le ha conferido, muchas veces, la dignidad de ‘vino’ como sus parientes blancos o tintos. A cambio, ofrece un sabor suave y de fácil beber. Las mejores denominaciones van desde Cigales y Toro, al Penedeés, la Conca de Barberá, Navarra, La Rioja, el Bierzo, Madrid, La Mancha y Alicante.

El tinto suele ser el vino por excelencia. Proceden mayoritariamente de mosto de uvas tintas. Está compuesto de variedades según su elaboración y proceso de maduración. No ha de servirse a más de 18º.

– Joven
– Crianza
– Reserva
– Gran Reserva

A grandes rasgos, el vino joven es un vino suave, amable,, ya que pasan como mucho 6 meses en barrica de roble, pero que no obstante carece de ese toque de distinción del resto. Suele beberse en comidas familiares o de empresa, por lo que posee un cierto carácter de informalidad. Por su suavidad, sin duda, los provenientes de tierras catalanas, es especial cosechas del 2002 y 2004.
En el otro extremo tenemos los Reservas y los Gran Reservas: Vinos de 36 a 60 meses, de los cuales un mínimo de 12 meses han pasado en barrica. Esto supone que su sabor sea concentrado, fuerte, poco apropiado para alguien no demasiado aficionado a su degustación, y mucho menos para acompañar con comida inapropiada ( se recomienda carnes rojas).

O bien tu elección puede ser vino de crianza, con un período mínimo de envejecimiento de 24 meses, de los cuales de 6 a 12 han transcurrido en barrica. Recomendamos bodegas de zonas como Castilla- León, La Rioja o Extremadura, más suaves y vacuos que los provenientes de Navarra o La Mancha, sin perder un ápice de su sabor y señorío característico.

Como ves, hay muchas variedades, aunque la carta de vinos de los restaurantes suelen estar copadas por éstos últimos.

Normas de cortesía (II)
Una vez acomodado en tu sitio, coge la servilleta y extiéndela sobre tus piernas, te permitirá evitar que te manches la ropa en un descuido.
Hay que saber sentarse a la mesa y por supuesto utilizar los brazos para comer, no para descansarlos sobre la mesa. Los codos no se ponen encima de la mesa y tampoco han de esconderse las manos debajo de la misma.

Si tienes que ir al servicio, límpiate previamente con la servilleta y añade mientras te levantas ‘Perdona un momento’. No hace falta que detalles que vas al servicio, y mucho menos lo que vas a hacer.

Si es ella la que se levanta para ir al servicio, un gesto de galantería básico es, previamente haberte limpiado con la servilleta, hacer el gesto de levantarse acompañando al de la chica, pero sin necesidad de completarlo en su totalidad.

La cuenta por favor
El tema que mayor controversia genera, sin lugar a dudas es a la hora de pagar. Veamos:
si eres tú el que invita a la chica a cenar, entonces debes asumir que existe una amplia posibilidad de que tengas que pagar por ella. Así pues, cuando te dispongas a pagar la cuenta, o incluso antes, pueden ocurrir diversas reacciones:

– Que vayas a pagar la cuenta, y la chica no diga nada: Bueno, ella ha asumido que como la invitación la has hecho tú, pagar la cuenta también es responsabilidad tuya. Esto no debe suponer ningún problema salvo si se prolonga a otras situaciones.

– Que vayas a pagar, la chica intervenga alegando que quiere hacerse cargo de la cuenta, tu insistes y accede: En este caso, debes responder dando a entender que no se preocupe, que dejarás que ella te invite a una copa después. Con ello, estamos lanzando un órdago para otra actividad posterior a la cena.

– Que vayas a pagar, la cuenta, la chica intervenga alegando que quiere hacerse cargo de la cuenta, insistes y ella no accede: En tal caso, has de preguntarle el porqué de esa actitud, pero de forma solapada: Ej.: ‘Qué pasa… ¿que no quieres contraer deuda conmigo?’ Y esperar reacciones.
Si accede finalmente a que seas tú el que pagues, utiliza la misma respuesta que en punto anterior.
Si no accede, puedes añadir un comentario del tipo: ‘De acuerdo, pero las copas corren por mi cuenta’. Nuevamente, estás proponiendo otra actividad aprovechando el contexto de la situación.

Algunas recomendaciones
Si tienes pensando invitar a la chica a un restaurante elegante o concurrido, en un día señalado (festivo, fin de semana) te recomendamos que hagas una reserva previa por teléfono. En primer lugar, te evitas una posible situación engorrosa, como en la de veros de pie plantados como abetos esperando que algún comensal termine su cena. Y en segundo lugar, que supone un plus de valoración positivo hacia ti.

Ten mano izquierda con el vino. Alterna sorbos de vino con agua, para evitar que pueda aparecer somnolencia.

Si durante la cena, ella picotea de tu plato, es un claro indicio de complicidad, que nada tiene que ver con el gorroneo. Es buena señal.

En la primera cita formal que implique comer, las mujeres no suelen probar apenas bocado alguno. Calibra este factor de forma que no resulte una gran descompensación entre uno y otro (tú no pidas 3 platos si ella pide una ensalada)

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