La pérdida

La pérdida
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Uno de los mayores daños que puede sufrir la autoestima es el mecanismo de la pérdida. Tras ella, nos enfrentamos a verdaderos retos, donde uno se pone ‘a prueba’. Es un mecanismo innato, revelador y creador de dependencia. Desde siempre, se ha visto como una potencia negativa. Sin embargo, ha contribuido desde nuestra existencia a evolucionar nuestra especie. Ocurre en el reino animal; la apreciamos sobretodo, en el instinto maternal, cuando una madre teme perder a su cría.

Pero el mecanismo de la pérdida es transitorio. El enamoramiento y la experiencia de la pérdida son fuerzas que desaparecen con el tiempo, ya que nuestra mente posee un sistema inmunológico para regresar siempre a un ‘estado convencional’.

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Es una experiencia que debe tomarse como un proceso que tendrá un fin, produciendo un efecto que no será irreversible para nosotros, ya que volveremos a sentirnos bien. Comprender lo que ocurre en este proceso es vital para no afligirse y sufrir en exceso.

Asumir y comprender el suceso
En ocasiones ocurre que, una persona que es dejada, cree haber cometido el error de no percatarse de lo indispensable que era su pareja para él, de lo mucho que la quería. Pero una vez más, es una idea equivocada.

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La pérdida es una especie de brutal y dramática confirmación de la importancia que era esa persona para nosotros. Pero en realidad, esta experiencia no sólo revela el amor existente, añade algo más. Nos liga más al objeto amado reforzando el vínculo amoroso. Es decir, la pérdida no sólo nos revela el amor que ya existe, contribuye a crearlo. Y ese es el problema de los que pocos son conscientes.

La pérdida nos hace pensar que esa pareja era indispensable para nosotros, porque conforme transcurre el tiempo del mecanismo de la pérdida, se va creando dependencia. Pero este amor que aumenta tras la pérdida, está creado en un campo de frustración y dolor, estamos generando la dependencia a partir de nuestras debilidades. Sentimos que la deseamos mucho más, por la dependencia que se está creando, no porque ella sea buena e indicada para nosotros. Se provoca un vacío y golpe emocional donde no existe la solución en la pareja, sino en nosotros mismos.

La aflicción es mucho mayor con la ignorancia del proceso, y sobretodo, por haber creado unas falsas expectativas que se alejan mucho de lo que realmente nos conviene.

Todo esto es engañoso, y lo más importante es evitar la negación. Si esa persona se ha ido de tu lado, ha sido por una simple razón, no quiere estar contigo ni te ama, a pesar de las argumentaciones que pueda usar ella. Y el primer paso que debe hacerse es respetar su decisión y comenzar esta ‘lucha’ para seguir tu vida sin ella. Hay que aprender a ser realistas.

No enmendar lo ocurrido
Es común, que muchos se autoinculpen de lo sucedido. Y esto suele conllevar al error de enmendar lo ocurrido. Lo que hace que nos acerquemos a la pareja con el fin de arreglar el problema. Ella, en esos momentos, está explorando nuevos caminos, donde su ex le ‘estorbaba’. Y eso es lo que se consigue si te acercas a él o ella, estorbarle, y con el tiempo, generar sentimientos negativos hacia ti.

Invertir la perspectiva
Al principio de esta experiencia, la mente sólo piensa de una forma inexorable, en volver a su anterior estado, porque el cambio al que ha sido expuesta no puede adaptarse a él en pocos días, sobre todo, cuando el enamoramiento es muy pronunciado.

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Sin embargo, una vez que comprendemos la situación y se es consciente de lo que se debe de hacer, cometemos errores. Nuestro pensamiento, a veces dista mucho de nuestro comportamiento. Aunque pensemos de la forma correcta, nuestros impulsos junto a la dependencia, nos hacen actuar de una manera casi masoca, debido a nuestro subconsciente.

Con el mecanismo de la pérdida, surge una brutal secreción de una hormona en nuestro cerebro, la dopamina, que nos provoca un deseo muy fuerte de acercarnos a la persona amada. Es la misma hormona que actúa sobre un drogodependiente. Cuando se supera el ‘mono’, la dopamina baja hasta niveles mínimos. Con tan poca cantidad, se produce un letargo, tristeza, depresión… Pero esta decaída, es evitable si después de la pérdida hemos comenzado un proyecto que requiera mucha energía.

Para motivarte hay que pensar qué, si necesitas a una persona para sentirte bien, significa que vales muy poco como persona. Eres como un verdadero parásito que necesita ‘chupar’ felicidad de otra persona. Así pues, tienes un problema, y es un buen momento para solucionarlo.
Siempre se considera la experiencia, en un comienzo, como una desgracia. Pero no es así, tan sólo es una prueba que nos brinda la vida y da paso a más elecciones, más experiencias. Invierte tu perspectiva y revela la verdadera realidad, esa persona te ha hecho un favor. Primero por irse de tu lado, ya que no era la persona indicada para ti; y segundo, por ayudarte a descubrir tu problema y a solucionarlo. Gracias a esa persona podrás empezar a conocerte a ti mismo como nunca lo has hecho, y demostrarte a ti mismo, que eres lo suficientemente fuerte para estar bien sin depender de una persona a tu lado. Debes cambiar la forma de percibir el suceso, y nunca sobrestimar el impacto. Sólo el cambio de mentalidad puede transformar un infierno en un paraíso.

La pregunta es, ¿has perdido a esa persona realmente, o ha sido ella quien te ha perdido? La respuesta es muy obvia después de la recuperación, y al comienzo debes de hacerte a la idea, de que ella ha decidido perderte, sólo ella debe sufrir las consecuencias de tal decisión. Tú ganas amor propio, fuerza, madurez y con el tiempo mejores mujeres, ella pierde a un tipo magnífico.

No hacer predicciones
Nuestras predicciones emocionales casi nunca son las esperadas. Cuando a alguien le toca la lotería, cree que será inmensamente feliz, sin embargo, suele serlo mucho menos de lo que se imagina. Después de una ruptura, creemos que nos sentiremos mal durante mucho tiempo, pero no ocurre así. Cuando pronosticamos el futuro de nuestro estado emocional tras un impacto, casi nunca acertamos. Pero aquí, sí podemos decir con certeza, que después de un desamor, si cortamos el vínculo con la persona amada, uno se siente mucho mejor al cabo de unas semanas, para más tarde ser más feliz de lo era con su antigua pareja.

Sólo valoraremos el presente sin fiarse de lo que ocurrirá mañana. Si hacemos predicciones de lo que pasará en un futuro, nos hará mucho más daño una posible ruptura. Con nuestra pareja o sin ella, no es aconsejable visualizar el futuro. Mejor creer que esa persona está en su libre derecho de irse de nuestro lado en cualquier momento, porque no hay ninguna ‘cuerda’ que nos una a ella.

Valorar el presente
La frialdad y la paciencia, te ayudarán a alcanzar el bienestar. Suele ocurrir que adelantamos acontecimientos lamentando el pasado, olvidándose de nuestro propio presente. Queremos recuperar nuestra felicidad de cualquier modo buscando muchos caminos para ello. Pero el primer conocimiento que debemos de tener presente, es que, no existe la felicidad eterna, por ello, no se debe de buscar ansiosamente. Todas nuestras emociones son transitorias, y la felicidad plena, no es una emoción excluida de nuestro ‘vaivén emocional’. Ser consciente de esto es un gran paso para empezar a conocerse a sí mismo.

Así que, debemos aprovechar cada instante de nuestra vida de la forma más positiva, empezando por valorar las pequeñas cosas que nos rodean. Disfrutar incluso del placer que te proporciona beber un refresco, darte un baño, ver una puesta de sol, comerte un delicioso pastel, salir a correr respirando aire limpio, etc. Pequeños placeres y actividades que juntos contribuyen a que uno se dé cuenta de que no necesita la existencia de otra persona para ser feliz. Si a todo esto le añadimos el aporte de nuevas actividades a nuestra vida, y el empeño de querer crecer como persona, el resultado sería increíble. La felicidad llegará de nuevo, muy pronto.

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