La psicologí­a de la hipocresía

La psicologí­a de la hipocresía
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Decía Platón que ‘el amante es ciego cuando se trata del objeto de su amor’.

El autoengaño y el miedo.

Cuando la falta de autoestima y la autodecepción aflora en el ser humano, éste reacciona muchas veces como un hipócrita. Es decir, finge ser lo que no es, o dice ser lo que no siente, con tal de crear una imagen que es la que desearía tener y la que pretende que los demás vean. Esta imagen la gran mayoría de veces dista mucho de la realidad.

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Este hecho no es más que un mecanismo de defensa, una estrategia más de supervivencia que la mente produce con el objeto de enterrar recuerdos y hechos que nos han causado dolor. Es el miedo a ser juzgados, al sufrimiento o al fracaso, a la falta de capacidad para aceptar la propia frustración, el temor de afrontar las propias emociones; en definitiva, es el miedo al rechazo por los demás congéneres de nuestra sociedad.

Este desasosiego nos lleva a camuflar la realidad interpretándola a nuestro antojo, haciendo lecturas parciales de la misma o bien ocultándola totalmente. También son llamadas mentiras vitales, traduciéndose en un instinto humano que pretende justificar una actitud con excusas ilusorias y ventajosas a la persona dicente.

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Así pues no es difícil encontrar argumentos ante un fracaso del tipo: ‘tengo gafe’, ‘tengo mala suerte’ o ‘contra el destino no se puede luchar’ entre otros. También es recurrente el efecto contrario cuando justificamos a nuestros contrincantes: ‘si es que tiene una suerte…’ o ‘qué esperabas de esa persona si no da para más’. Estos argumentos no son más que falacias.

Esta conducta de comportamiento puede ser causa y a la vez consecuencia de disfunciones como la arrogancia, la incapacidad de reconocer errores, narcisismo o intolerancia a las críticas, entre otras.

¿Mentira o realidad?

La persona que se autoengaña crea argumentos convincentes y razonados para ocultar las pasiones que realmente siente, también se recurre a la negación con tal de rechazar las cosas tal y como son.

Un ejemplo usual es aquella persona que viene pidiendo ayuda al foro de empareja2.es y se le califica de ‘oído de hormigón’. Seguro que hemos visto varias veces a lo largo de todos los casos algún o alguna forista que intenta minimizar la conducta de su ex pareja o bien niega la evidencia, haciendo oídos sordos a los consejos que se le dan, ‘porque ella/él no es así’.

Para engañar con efectividad a los demás, el/la hipócrita en cuestión debe sufrir el engaño, es decir, que para convencer a los demás tiene que estar convencido él de lo que dice. Por lo tanto el autoengaño no es algo ‘voluntario’, sino que viene producido por su forma de percibir la realidad, por eso algunos foristas se ofenden en el momento que se les advierte de su situación.

Es cierto que también existe el/la hipócrita consciente, pero a diferencia del inconsciente, su pseudorrealidad no es tan efectiva pues son sólo relaciones poco profundas con intereses varios de por medio, imposición, manipulación, etc. Éste tipo de hipócrita es más común en otros ámbitos más superficiales como por ejemplo los negocios, y es lógico pues en los temas que nosotros tratamos, como son las relaciones con el sexo opuesto, los sentimientos son profundos y tienen poco de superficiales.

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La hipocresía puede ayudar a superar malos momentos en un principio, como la frustración, el desengaño o el malestar cuando nuestra ex pareja nos ha dejado. Pero a medio y largo plazo, podemos ver que esos resortes sólo nos han amortiguado efímeramente. Si no salimos de esa espiral, el malestar y la ansiedad aumentan porque somos conscientes de su pseudorrealidad y en nuestro interior crece la sensación de incapacidad y culpabilidad propia.

En un caso típico, una persona se ha propuesto un objetivo con su pareja, la convivencia: pagar una hipoteca, tener hijos, comprar un coche, etc. Pero resulta que esa pareja con la que pensaba compartir su vida le deja de la noche al día. Se producen, por tanto, unos resultados negativos que no coinciden para nada con los objetivos marcados, se ha truncado su propósito. Entonces se toma esta actitud para aparentar de cara a los demás.

Ese tipo de personas son las que no han aprendido a quererse, valorarse y respetarse a si mismas, viven de su imagen para cumplir con las expectativas externas y no se aceptan como son.

Fugarse de la mentira y escapar de nuestros miedos

Para huir de la hipocresía y del autoengaño, conviene actuar de acuerdo con lo que se siente y se piensa, ser sinceros y honestos cada cual con sus ideales y sus sentimientos.

Si evitamos el dolor y no le plantamos cara, sólo conseguiremos mentirnos y distanciarnos de la realidad. El miedo es condición del ser humano, y es natural sentirlo ante aquello que estamos viviendo. Es por ello que después de una relación, cuando se ha truncado nuestro objetivo, es recomendable tomarse un tiempo y reflexionar sobre lo acaecido, buscar soluciones y salidas al ‘problema’ que ahora duele y que parece que no podremos superar nunca.

En el caso que nos atañe, hemos sido dejados por nuestra, ahora, ex pareja. No perdamos energías buscando vanamente el por qué o el cómo, esto es una pérdida de tiempo y un quebradero de cabeza, ya que nunca hallaremos la respuesta porque no existe explicación. Por lo tanto, debemos identificar esa experiencia para integrarla a nuestra vida, como se suele decir: todo lo que en el amor sucede, conviene. Así que vive la vida, de la que tu ‘experiencia negativa’ forma parte, y no intentes desencriptar todo lo que te ocurre en ella. Sin embargo, sí que es momento para hacer autoanálisis, tratando de identificar las causas (por nuestra parte) que han ayudado a que la relación finalice. Porque, como todos sabemos, una pareja es cuestión de dos, y no se rompe sólo porque uno de ellos da motivos. Generalmente, ambos ponen “de su parte” para que la relación acabe. Por ello es importante detectar nuestros puntos débiles (por así decirlo), para aprender de ellos y no arrastrar los mismos fallos de una relación a otra, evolucionando así por el camino de nuestra vida sentimental.

Como ya se ha dicho muchas veces en el foro de empareja2.es y así lo podemos ver en una lectura exclusiva para este término, “la inteligencia emocional es una capacidad donde las mujeres ganan por goleada”. En el caso del hombre, va siendo hora de que sepan identificar esos momentos producidos por sus más profundos sentimientos y puedan actuar cuando se encuentren con los mismos. Nuestro cerebro tiene unas pautas aprendidas con la experiencia que nos permiten pensar, es decir, un guión de conducta que dependiendo de la situación en que nos encontremos, el cerebro asociará ese caso a uno que hayamos tenido anteriormente y que sea parecido con tal de buscar una solución rápida. Por eso no debemos dejar que el cerebro ‘piense’ por hábito o inercia y reaccionar sin más. Procuraremos meditar la acción que nos impulsa a cometer ciertas actitudes (como el autoengaño) y si es posible, practicaremos algún deporte, pintaremos cuadros, cantaremos o haremos cualquier otra cosa que nos evada temporalmente de ese sentimiento, y con reposo veremos las cosas más claras y desde un punto más objetivo y adecuado a la nueva situación.

Por otro lado, debemos evitar pensar en lo que puede ocurrir, porque la inmensa mayoría de los temores que sentimos nunca llegan a suceder. Aunque la realidad de un problema parezca superarnos, piensa que lo vas a solventar y que en el camino de la solución encontraremos la manera de resolverlo.

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