La vida no ha sido complaciente conmigo

La vida no ha sido complaciente conmigo
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De ahí parte todo. Esa es la clave de todo el asunto: pensar que la vida no te ha dado lo que mereces. Perdona, majo, pero hasta donde yo sé no somos como esos muñequitos verdes de una máquina de peluches que echas una moneda de un euro, manejas unas pinzas, coges a uno del gaznate y lo llevas a la zona de recolección para, después, regalárselo al sobrino.

Tú no eres un peluche, ni la vida es un gancho que se va moviendo y tú, desde abajo, contemplas desesperanzado, anodino y sin ánima tu remotísima posibilidad de ser escogido. Sin embargo, es mucho más fácil pensar que tú no tienes responsabilidad en absolutamente nada de lo que te toca ni te rodea, y que eres como una puta ficha de parchís que te mueven de casilla en casilla, y no haces más que mirar de lado, angustiado y temeroso, a que ese dado caiga, por favor, con un buen número, porque si no los de detrás van a avanzar más que tú.

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Si sigues pensando de esa forma no es que tengas caos, crisis y desesperación, sino que vas a seguir siendo un cero a la izquierda, incapaz de tomar las riendas de nada, y pensando que vas, y ahí tienes la tercera metáfora, montadito en el tren de la bruja, ese que te lleva por un camino marcado que tú no eliges, con sustos, confetti y bolsas de caramelos todo ello prefabricado para asaltarte en partes concretas del camino.

Créeme, es PATÉTICO pensar así.

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De hecho, no es que la Vida no te haya dado lo que quieres sino que, y esto es lo más importante, TÚ HAS DADO A LA VIDA LO QUE ELLA NO QUIERE. Te has encargado de insuflarle, inyectarle y dinamitarla con todo tipo de mierda, basura y escombro. Haciéndolo con todo lo que te rodea: malmetes, envidias, te celas, criticas, destruyes… Te has pasado los últimos años de tu vida virtiendo en ese caldero que es tu vida, esa gran olla donde metes todos los ingredientes, echando veneno. Ingredientes más o menos comestibles y, después, veneno. Y otra vez. Y otra. Y otra.

Lo que no parece que te hayas dado cuenta es que cuando termines de hacer de ESTÚPIDO E INCOMPRENSIBLE CHEF DE MALA MUERTE, cuando termines esa actividad llena de ignorancia vas a tener que comerte el puto guiso que te estás currando. Sí, te lo vuelvo a repetir: todo eso que cocinas no queda ‘fuera de ti’. Toda esa gente, esas situaciones, esos desencuentros, ese veneno que viertes en la Vida no quedan fuera y tú te limpias las manos.

Todo lo que viertes, te tocará comerlo. Cocinas para ti. Te vuelve.

Esto no es como algunos conciben el funcionamiento de la taza del báter, que tiran de la cadena y todo desaparece mágicamente. No, no. Lo llevas a otro sitio, contaminas y al final te tocará sufrir esas consecuencias. Con tus actitudes igual: todo lo que hagas, te será hecho.

Me importa un cojón tu instituto, tus estudios, tu condición sexual, tu pueblo, tu madre, tu primo y el alcalde del pueblo. Me importa una puta mierda todo lo que tú crees estar mal, cuando eres tú el que está desarrollando una actividad negativa con todo lo que le rodea, y todo en base al miedo irracional, patético y autodestructivo, basado en una falta de autoestima, una absoluta autodesconfianza basada en la no-aceptación de ti, de tu sexualidad, de tu personalidad.

No me importa y a ti tampoco debería importarte absolutamente nada de lo que tú crees que es importante, porque si fuera preocupante el ser feo o guapo, todos los feos serían mendigos; si fuera preocupante ser gay, todos los gays serían pobres o estarían encarcelados; si fuera preocupante vivir en un pueblo, todos los pueblos estarían vacíos. En realidad, lo preocupante es que te preocupes por todo lo que está a tu alrededor, en lugar de lo que está dentro de ti.

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Eso es lo verdaderamente importante: no eres capaz de pasar un día, una semana, un mes solo. Por eso te da por hablar, por cantar, por chismorrear de forma constante, irritando y autoirritándote. Porque aquí lo importante no es lo que yo piense de ti, lo importante no es lo que los demás piensen de ti. Lo importante es LO QUE TÚ PIENSAS DE TI MISMO, pero es algo que tú no quieres ni escuchar, y por eso no haces más que llenar de ruido tu cabeza, te empeñas en salir más noches que el camión de la basura, te enzarzas en relaciones que no te satisfacen y te crean una versión del sexo que empiezas a despreciar, te metes en la cama de gente que no te llena, y cuando te llena te vacías tanto QUE NO ERES ATRACTIVO y te dicen ‘lo siento, era un experimento’.

Ese ‘vaciado’ llega porque, en realidad, llenas tu existencia de ruido de matasuegras, de cotillón y chocolate con churros a las seis de la mañana. Esas microdesgracias que se encadenan, día tras día, semana tras semana, te generan un concepto de la vida amargo, te hace pensar que ‘la vida es difícil’, le sigues devolviendo a la vida la misma amargura que tú siembras y cosechas, y vuelta a empezar.

Y todo, absolutamente todo, por tu incapacidad para serenarte, para interpretar lo que te rodea de otra forma. Tu incapacidad para tomar aire, caminar sin que tus pensamientos negativos te dominen, siendo incapaz de evitar que tus pensamientos superen a tus actitudes. Dejándote llevar por gente, noches de copas, estudios o entornos que ni te van ni te vienen, hacia los cuales viertes toda la mierda del mundo y, encima, seguir envenenando todo aquello para, pasado mañana, volvértelo a comer.

Esto es como decía mi abuelo: ‘a pan y mierda, y al quinto día le quitas el pan’. Pues tú lo mismo: ahora tienes vida y veneno. Llegará un momento que sólo tengas veneno.

Te podría decir dónde vas a estar dentro de 15 años. Ahora mismo podría decirte, con exactitud meridiana, y casi geográfica, dónde vas a estar, qué vas a ser, qué vas a temer y con qué tendrás que enfrentarte. Acabarás con algún tipo de estrés que hará que se te seque la piel, o que te aparezca una diabetes. Irradiarás todo aquello que la gente desprecia, y servirás sólo para algún programa de estos tipo Sálvame donde la mierda está a la orden del día. Por supuesto, como al cultivar lo que cultivas eres tan poca cosa, se te comerán vivo y acabarás en un hospital, con el estómago lleno de pastillas.

Si quieres seguir por ese camino, por un camino donde tú siembras lo que no deseas, donde tu sexualidad es una incógnita, donde las personas son desencuentros y sus actitudes opas hostiles, si quieres favorecer un mundo que te duele y con el que haces doler, SIGUE COMO ESTÁS. Sigue criticando, sigue malmetiendo, sigue pensando que las personas son de tu propiedad.

Cuanto más lo hagas, más puntos Travelclub para llevarte todos los premios que te he dicho. ¡Estás a un paso, ¡ánimo!

Ahora… si lo que quieres es cambiar, empieza por ELIMINAR TODA CONDUCTA QUE YA TIENES IDENTIFICADA. No critiques, no condenes, no juzgues. ¡A nadie! Porque eso es lo positivo de este asunto: sabes perfectamente qué esos son tus errores, lo que falla y lo que tienes que eliminar.
Tengo que darte, eso sí, una mala noticia de reyes: aún te quedará mucha quina que tragar, mucho de ese veneno que has soltado en el caldero de la Vida. Mucha guarrería que tendrás que tragar. Y pensarás ‘joder, si ya estoy haciendo las cosas como debo: no critico, no hablo a las espaldas, no condeno, no juzgo a la gente, no me embarco en una relación donde mi miedo hace que me tome todo como un ataque, no voy pisando a alguien para que no se le ocurra hacerme daño… ¿por qué siguen pasando cosas negativas?’

Y tendrás que seguir a cuestas con eso. Porque te has empeñado en dañarte con tanta actitud de ese pelo, y algo que no soporta la Vida es que tú te hagas daño a ti mismo… Y vas a tener que pagarlo.

No critiques, no condenes, no juzgues. No cargues contra las personas, no te rodees cada dos por tres de gente para dejar de escucharte. Es el momento de estar solo, de pasear solo durante horas, de que tus pensamientos, esos que te hacen criticar POR MIEDO a otras personas, sólo porque son diferentes a ti, desaparezcan. Empieza a sustituir todo eso que piensas, a cada momento, a cada paso, a cada instante de tu vida, por cosas que saben que no hacen daño a otros ni a ti mismo. Porque lo cojonudo de esto es que si haces daño a otros te haces daño a ti. No caigas en ese perfil y, nuevamente, evita que tus pensamientos calen en tus acciones. Si piensas algo sobre alguien no lo manifiestes. Si te sientes superado por una situación no muestres agobio. Si te sientes solo no hagas por salir, como sea, de casa. Aprende de ti y suelta todo ese lastre que cargas.

Ve contándonos por aquí qué tipo de cosas se te resisten, por qué no puedes evitar hacer ciertas cosas, o qué conductas tuyas o de los demás se te antojan negativas. Comprobarás cómo este es el primer paso hacia un cambio radical en tu vida.

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