La violencia de género

La violencia de género
Puntúa este post

La violencia de género es uno de los males endémicos de la sociedad actual. Conforma el más triste desenlace del desequilibrio de una relación, propiciado, por encima de todo, por la debilidad del agresor. Y esta es la mayor verdad: una persona violenta es una persona débil. Que quiera parecer otra cosa, nada tiene que ver con lo que es en realidad.

¿Y por qué es débil? Porque una persona que agrede, en este caso físicamente, es una persona que siente más fuertes las palabras negativas de la persona por quien se siente agredido, que las positivas que es capaz de decirse a sí mismo. Si una persona dice a otra ‘qué inútil eres’, y la persona que recibe el insulto se siente insegura, asumirá ese mensaje y lo hará suyo. Se sentirá inútil. Podrán más las palabras de otra persona que las suyas propias…

Producto disponible en Amazon.es

Este es el origen de un agresor: la ira que siente por dentro le hará defenderse de una manera rápida y contundente, fomentando la agresión verbal y desgraciadamente y de forma general, la agresión física. Después, y esto es lo más importante a tener en cuenta, la línea de pensamiento de un maltratador genera una vibración energética que conecta, indefectiblemente, con la de una persona que se dejará maltratar.

La neurosis de la persona maltratada conectará con la psicosis de la persona que maltrata. Yin y yang, unidos. Por ello, tiene tanta culpa el maltratador como la persona maltratada.

loading...

Lo triste de la violencia de género, a grandes rasgos, es que (contrariamente a lo que mucha gente aún cree), es imposible combatirla con violencia. Sin caer en religiones y sí en formas de pensar, Jesús dijo: ‘si un enemigo te da una bofetada, pon la otra mejilla’. Obviamente, esta fantástica forma de actuar permite que la violencia no se propague. De forma contraria, si el que recibe la bofetada da otra bofetada, perpetuará ese ‘mensaje’: el mensaje de la sangre, la herida y el llanto. Con el tiempo, estas personas se volverán más ‘eficientes’ agrediendo, lo que hará que muchos de ellos se adelanten a sus circunstancias y digan, de forma envalentonada, ‘yo piso antes de que me pisen’.

Esa es la triste realidad de personas que ven inconmensurable e inabarcable el daño que reciben (un golpe, un insulto, una querella, un robo), marcándoles tantísimo este hito, que se transforman en la persona que les hizo daño. Y golpearán, humillarán, escupirán o robarán. Ellos dirán ‘lo hago para defenderme’ o ‘yo sólo hago daño si la persona es mala y me ataca’.

Al final, lo único que queda, es una persona que hace mal a otras personas. Que se habrá convertido en esa persona que odió por el daño que le hizo. Una monstruosa transformación, claro reflejo de esa violencia, clonada, perpetuada y llevada a otras personas. Dañando su imagen y generando infelicidad a su alrededor.

En cuanto a los maltratadores físicos, se descubre su origen en la misma raíz: el miedo. Por ejemplo, una persona que fue agredida en su infancia, normalmente tenderá a sentirse humillada e inferior. Esa inseguridad le provocará una necesidad de control proporcional a la falta de control sobre si mismo y su propia vida, (un control que no puede ejercer sobre sí mismo) porque una persona que no se siente segura de sí misma, carece absolutamente de control.

Así que esa persona carente de control, se empeñará en controlar a sus compañeros de trabajo, a su familia, a su perro. Si tiene un negocio o tiene un alto cargo tratará mal a sus empleados, (que sentirá como súbditos), si tiene pareja vivirá en conflicto constante con ella, controlando en gran medida lo que hace, dice e incluso cómo se viste o con quién sale.

Aún así, gestionando de esta forma tan negativa su vida, jamás una persona controladora, insegura y celosa sentirá control sobre su propia vida. En el peor de los casos, este tipo de personas controladoras, humilladoras y débiles llegarán al maltrato físico de su pareja. Y esta es la triste manera en que una persona débil se hará notar en una relación en la que se siente inferior.

Producto disponible en Amazon.es

Muchos agresores o potenciales agresores argumentarán que ‘alguien que es maltratado nunca se marcha del lado de su pareja’, autoengañándose con algo tan patético como ‘debe gustarle que le traten así’. Para estas personas, ignorantes a todas luces, deberían informarse sobre ciertos trastornos psicológicos, como el síndrome de Estocolmo, en el cual la mente de una persona subyugada por otra (por ejemplo, en la relación que se da entre un secuestrador y el secuestrado), asumirá su culpabilidad en la relación, atribuirá la razón al secuestrador y pensará que merece ser secuestrado, confinado y dominado. Incluso amará a su secuestrador.

Una triste situación que puede sufrir cualquier persona, comenzando el maltrato de forma sutil y calando profundamente y de por vida en la víctima. Por supuesto, la víctima puede ser tanto el hombre como la mujer, aunque la sociedad ha hecho efectivas sus medidas cuando es la mujer la que sufre estos tratos vejatorios; sin embargo, es notable, casi alarmante, la cifra de hombres maltratados que no denuncian a sus mujeres. Incluso cómo ciertos sectores industriales o el mundo de la publicidad generan imágenes de desigualdad, casi siempre en contra del hombre otorgando superioridad a la mujer, en un claro intento por reestablecer un equilibrio que, de esta forma, se desequilibra y se artificializa aún más.

Si das con una persona que te maltrata, deberás entender que tu energía vibra en una frecuencia de carencia. No te quieres, no te aprecias, no te conoces, no te Amas, y conectas con una persona que responde a lo que piensas de ti. Que responde a lo que tu energía cree necesitar: el maltrato. Recuerda lo que dice mi filosofía: no atraes lo que quieres sino lo que eres. En este sentido, no atraes una pareja estable emocionalmente, sino una pareja que responde a tu desequilibrio emocional.

Si no te quieres, ¿qué puedes esperar de la Vida? ¿Una persona que sí lo haga?

Si has sufrido algún problema de violencia de género, no tienes más que evaluar cuál es tu nivel de Amor propio. Si sabes estar en soledad, sin necesitar a nadie más, ése es el primer paso para identificar tus carencias sin que sean resueltas mediante la relación con otras personas. Nadie debe arreglar tus problemas, sino hacerlo tú mismo. Sólo tú.

Cuando lo consigas, cuando seas feliz sin estar con nadie, la conexión cuántica con las personas que te maltratan, que te hacen daño, que te insultan, que te menosprecian, desaparecerá, básicamente porque vibración se habrá elevado al Amarte a ti mismo, al quererte y estar en paz contigo y con todos.

Compruébalo.

Producto disponible en Amazon.es

Deja un comentario