Las amistades de tu pareja

Las amistades de tu pareja
Puntúa este post

Llevais unas semanas saliendo y parece que la cosa va bien… la relación promete, poco a poco te vas involucrando cada vez más en su vida, en su entorno. Por fin llega el día en que tu pareja se decide: quiere presentarte a sus amistades. Bien, sientes curiosidad, vas a conocer a un nuevo grupo de gente, lo cual no suele ser tarea fácil.

Si tu pareja quiere presentarte a sus amigos es algo bueno. Significa que quiere que formes parte de su vida, que te adentres un poco más en cómo es y en qué entornos se mueve. Significa también que quiere darte a conocer a la gente cuya opinión, probablemente, más influencia le provoca.
Llega el momento: ‘Chicos, os presento a…’ Y ahí estás tú, siendo el centro de atención, protagonista durante unos momentos, objeto de miradas inquisitivas… prepárate para uno de los exámenes más exhaustivos que vas a tener que superar en tu relación. Pero que esto no te influya negativamente. Dejando a un lado que sea una ‘prueba de fuego’, simplemente estás conociendo a gente nueva, con la que podrás mantener mayor o menor grado de amistad, pero a la que debes mostrar la naturalidad que muestras de cara a todo el mundo.

Producto disponible en Amazon.es

Conocer o no conocer… he ahí la cuestión.

En ocasiones, quedar y tratar con el grupo de amigos de nuestra pareja, llega a ser más una cuestión de compromiso que un deseo real de hacerlo. Tu pareja tiene ilusión, quiere ‘presentarte en sociedad’, lleva un tiempo tratando de que coincidas con sus amigos… pero es una idea que no te entusiasma mucho. No obstante, como todo en una relación, se trata de ceder cuando hay que hacerlo. Y si lo piensas fríamente, una tarde tomando café con otras personas no es algo que vaya a traumatizarte. Haz el esfuerzo y date a conocer. Igual, por tus miedos y tus inseguridades, te estás perdiendo un rato agradable con gente nueva.

loading...

Si es al contrario, si tienes ganas de que sus amistades te conozcan, (porque perfectamente puedes tener ilusión en conocer a la gente que se relaciona con tu pareja), no presiones, no intentes precipitarlo. Es mejor que sea tu pareja quien decida cuándo y cómo introducirte en su círculo de amistades.

Una vez los conozcas y se haya roto el hielo, tu pareja asumirá que vas a comprometerte en futuras citas con sus amigos. Recuerda que no estás obligado a hacerlo siempre. Si una tarde, por ejemplo, has quedado con otras personas para, por ejemplo, jugar a la Wii y tu pareja te dice que mejor quedáis con sus amigos para ir al cine, siempre puedes renegociar el encuentro para otra ocasión.

La toma de contacto
Llega el momento. Estás de los nervios (o no). Te ha hablado de sus amigos. Los conoces a todos (de oídas). Conoces las historias, las anécdotas, quién le cae mejor y quién peor. Y ahí entras tú, con tu mejor sonrisa, tratando de causar una buena primera impresión. Presentaciones, un par de besos o apretones de mano. Ya está. ¿Ha sido difícil? No debes preocuparte demasiado en el primer encuentro.

Un consejo que nunca falla: compórtate tal y como eres. No trates de impresionar a nadie mostrando una versión de ti que ni tu pareja conoce. Es más, si nota que no estás comportándote como realmente eres, tal vez te lo reproche cuando estéis a solas. Naturalidad, toda la que te permitan los nervios, que seguro que desaparecen antes de que el camarero os traiga los cafés.
Seguramente todo sean sonrisas y buen rollo en esta primera cita. Es lógico. En una toma de contacto todo el mundo evalúa y trata de dar una buena impresión. Tú lo haces con los demás y los demás contigo. Pero esto no es nada que no se produzca en otro tipo de relaciones sociales.
Hay quien se empeña en considerar a los amigos de su pareja como unos envidiosos que, en definitiva, pretenden el fin de la relación, metiendo baza desde la sombra. Esto es un error. No hay enemigos en estos asuntos. Una relación es cosa de dos. Tal vez la gente influya hasta cierto punto, pero en ningún caso es determinante para el fin de una relación. Es más, probablemente hagas amistad con los amigos de tu pareja. Lo que no vas a estar es sospechando de ellos continuamente, buscando el doble sentido a ciertos comentarios, viendo fantasmas donde no los hay.

Si bien, en un principio, tu pareja tratará de ‘llevarte de la mano’ para guiarte y romper el hielo con sus amistades, es normal que no esté exclusivamente contigo. Querrá relacionarse también con el resto de gente, y, seguramente, dejarte a tu aire para que aprendas a desenvolverte. Lo normal es que haya gestos de complicidad: miradas, caricias, pequeñas charlas y besos entre conversación y conversación. En cualquier caso, procura mostrarte autosuficiente y no demandar constantemente su atención. Y si hay algo que te molesta, espera a que estéis solos para decírselo. Es absurdo hacerlo delante de todo el mundo.

Malos amigos… ¿o inseguridad nuestra?
No es obligatorio caerles bien a las amistades de tu pareja… No hay que forzar nada. A veces la gente congenia y a veces no. Lo que no podemos hacer es obligarnos a soportar a alguien que no aguantamos. Sinceridad total en este aspecto.
Si hay alguna amistad de tu pareja a quién no tragas, procura actuar con diplomacia en todo momento. Si esa ‘persona que no soportas’ se pasa de la raya por cualquier motivo, procura que tu pareja esté al tanto de la situación… Dale margen para que ponga remedio al asunto. Si algo te parece inaceptable y se repite, no cedas… No tienes por qué aguantar a una persona que te incomoda.
Hay ocasiones en las que tienes la creencia (o la certeza) de que algún amigo de tu chica está malmetiendo contra vuestra relación. ¿Hasta qué punto debe preocuparte o irritarte esto? Bueno, ten presente que tu pareja tiene voluntad propia, no es una marioneta manejada por los hilos de sus amigos. Si se deja influir, hasta el punto de que vuestra relación se ve afectada por los comentarios de esa persona, es que mucha personalidad no tiene. Y si desemboca en ruptura, es que mucho no te quiere.
Reaccionar ante esto con odio, con críticas, pregonando a los cuatro vientos lo ‘indeseable que es esa persona’, no es ni sensato ni inteligente. Lo mejor es dejar que se calle sola, en lugar de estar en alerta por los comentarios de una persona envidiosa, que realmente no busca la felicidad de tu pareja, sino la suya propia socavando la de tu pareja. Si te dejas influir por esos comentarios, demostrarás tu inseguridad y tu debilidad. No lo hagas nunca, pues debes estar por encima de lo que opinen los amigos.

Producto disponible en Amazon.es

La actitud a tener ante una ruptura
Si se termina la relación, por mucha amistad que hayas alcanzado con los amigos de tu ahora ex pareja, seguirán siendo SUS amigos. Y en esto no hay vuelta de hoja. Se volcarán en tu ex, y es posible que se preocupen por ti, te consuelen y te den ánimos, pero no será para nada comparable. Además, si atiendes a la regla de la desaparición, te convendrá no contactar con las personas que son una fuente directa a lo que te está provocando dolor.
Pero ¿qué pasa si hay una amistad especial, con la que has alcanzado mayor grado de confianza? Exactamente lo mismo. No inicies una guerra con tu ex para determina quién es amigo de quién. A veces, una ruptura implica renunciar a algo más que a la ex pareja.

Producto disponible en Amazon.es

Deja un comentario