Las drogas

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A nadie se le escapa que, a día de hoy, las drogas son un problema social de gran magnitud. Éstas se encuentran en cada esquina del barrio, en los ambientes de fiesta e incluso en los centros educativos, siendo extremadamente fácil adquirirlas a precios cada vez más reducidos. Este cúmulo de factores, junto con el carácter nocivo, destructivo y adictivo de estas sustancias, han convertido a las drogas en un producto de consumo cada vez más normalizado… con sus nefastas consecuencias. Divinas para unos, diabólicas para otros, legales e ilegales, duras y blandas, está claro que las drogas constituyen un foco de debate sembrado de desconocimiento como consecuencia de haberse erigido en un grave problema.

¿Qué son las drogas?
Las drogas son sustancias de origen mineral, vegetal o animal con efecto estimulante, depresor, narcótico o alucinógeno; es decir, que son sustancias que alteran nuestros procesos biológicos o químicos, sacándonos de un estado de ‘normalidad’ para sumergirnos en otro ‘ficticio’.

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Desde la más antigua de las civilizaciones, el uso de las drogas a manos de los seres humanos ha sido una constante. Los primeros usos fueron de índole religiosa, de tipo ritual o con fines médicos, pero actualmente esa funcionalidad ha derivado al uso lúdico (alcohol, marihuana, LSD, éxtasis, etc.) o a hábitos de vida normalizados (tabaco, café, etc.).

En los últimos años, las drogas de origen natural han sido desplazadas progresivamente por las drogas químicas, más demoledoras que las anteriores, sintetizadas en laboratorios clandestinos, más fácilmente distribuibles y con precios más reducidos. Esto ha supuesto un incremento notorio del consumo que se ha traducido en una enorme lacra social.

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¿Cómo nos afectan las drogas?
El elenco de drogas conocidas es tan extenso como la variedad de efectos que producen, pero si todas tienen algo en común es su carácter adictivo y sus consecuencias nocivas a nivel físico o psicológico, ya sea a corto, medio o largo plazo. Por tanto, el abuso de las drogas puede leerse como una forma de hacerse daño a uno mismo y de supeditar su bienestar al consumo de una determinada sustancia.

El carácter adictivo es de vital importancia, porque una vez hacemos del consumo un hábito, perdemos nuestra independencia para convertirnos en esclavos de la droga. Dejamos de consumir la droga para pasar a ser consumidos por ella. Por tanto, si queremos ser personas íntegras, independientes y con autocontrol, nunca debemos someternos a la tiranía de una sustancia que cambie nuestra actitud y moldee nuestro estado anímico.

Tampoco podemos obviar los múltiples efectos dañinos de las drogas, las cuales son causantes de muchas muertes, atrofias y disfunciones. El uso mayoritariamente lúdico de las drogas ha provocado que se extiendan aquellas capaces de actuar de forma rápida, intensa y eficaz sobre el cerebro, siendo este el mayor perjudicado. No olvidemos que muchas drogas son capaces de causar daños cerebrales irreversibles en un corto espacio de tiempo dependiendo de la dosis ingerida.

¿Porqué las drogas tienen tanta aceptación?
Actualmente, nos da la impresión de que las drogas están por todas partes y que todo el mundo hace uso de ellas. Sobretodo los jóvenes, están tentados continuamente a probarlas, atraídos por el halo de misterio que ofrecen, asociando su consumo a desinhibición, diversión, evasión, etc. En parte, el secreto de su éxito se debe a su prohibición, por el morbo de probar aquello vetado, porque como se suele decir ‘prohibir es despertar el placer’… y eso para un joven rebelde es una tentación difícil de vencer.

Hay personas que toman drogas porque consideran que les ayudará a pensar mejor, otros porque creen que así pueden mejorar su físico o aumentar su rendimiento, otros porque tienen baja autoestima y creen que así ganarán popularidad, otros para integrarse en un determinado grupo de amigos, otros por simple curiosidad, etc… las razones son infinitas.

La vida es un camino largo donde experimentamos continuamente, y las drogas no son ninguna excepción, pero en este caso hay que ir con pies de plomo y armarse de información para poder sortearlas. También hay que diferenciar entre el uso y el abuso, porque no es lo mismo un consumo puntual y esporádico a modo de experiencia, que una adicción. Lo principal es documentarse debidamente sobre el tema y saber perfectamente a qué nos enfrentamos. Una vez hecho esto, cada persona debe elegir por si misma.

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De la piel hacía dentro cada uno es dueño absoluto, por eso es libre de consumir aquello que considere oportuno, pero es obvio que las personas responsables, con autoestima e independientes, rechazarán de pleno el consumo de unas sustancias que le restarán salud y acabarán esclavizándolas.

Las drogas como soporte
En la vida, existen momentos buenos y momentos malos. No existe la felicidad constante, porque todo es efímero y debemos ir adaptándonos a los cambios que se van sucediendo. Cada momento malo debe ser leído como la antesala de un momento bueno y ser afrontado con optimismo, ganando día a día nuestras propias batallas. Esa es la esencia de la vida.

Sin embargo, la gente débil, incapaz de encarar sus problemas de frente y propensa a derrumbarse ante las adversidades, suele interpretar la droga como un mecanismo de evasión. Piensan: ¿para qué sufrir afrontando la realidad si puedo evadirme y desconectar de este mundo? Esa es la mentalidad de las personas autodestructivas, que prefieren infligirse daños, a veces irreparables, antes que echarle valor y buscar soluciones reales a sus problemas.

Refugiarse en las drogas con la finalidad de huir de los males que nos aquejan, es un error gravísimo, porque sólo conseguimos desconectar durante un corto período de tiempo, pero luego nos vemos arrojados de nuevo a la realidad en peor estado que antes y, muy posiblemente, con los problemas acrecentados. Entrar en esa dinámica es de cobardes, ya que nos dedicamos a esquivar unos problemas que nos creemos incapaces de superar, mientras la droga va mermándonos poco a poco e incapacitándonos para superarlos. El resultado es una persona debilitada, con miedos, cada vez más propensa a ‘evadirse’ al ser incapaz de sortear por si misma los obstáculos de la vida.

Las drogas en los procesos de ruptura
Estudios recientes de empareja2.es han informado que un alto porcentaje de personas consideran las rupturas como uno de los hechos más traumáticos de su vida, por encima incluso de la muerte de familiares cercanos. Pasar en un lapso de tiempo tan corto de estar feliz con la pareja a ser abandonado, sintiéndote solo, triste, decepcionado, apático, etc. es un cocktail explosivo de elementos que ha abocado a muchas personas al consumo de drogas.

¿Quién no conoce casos de personas que han sido abandonadas y han optado por comenzar a salir continuamente a ‘quemar la noche’, abusando del consumo de alcohol y otras sustancias a fin de desconectar sin darse cuenta de que así no superaban el problema sino que sólo aplazaban el momento de enfrentarse a él?

Las drogas pueden causarnos muchos daños en cualquier momento, pero en situaciones de desequilibrio emocional los riesgos son aún mucho mayores, pudiendo causarnos paranoias, depresiones, ansiedad extrema, etc. Por eso, en situaciones así es una aberración refugiarse en las drogas, porque éstas se convertirán en una telaraña que nos enredará dificultando nuestra liberación.

Imagina que la lucha diaria tras la ruptura es una pelea de gladiadores. Te enfrentas a tus problemas. Tu enemigo parece poderoso y te ves pequeño ante él. Las gradas te insultan y tú, harto de tanta presión, decides recurrir a las drogas para evadirte. De repente notas como se hinchan tus músculos, se te notan hasta las venas en las sienes, aumentas de tamaño, las gradas te aclaman, tú rival está acobardado, te sientes poderoso y pasas por encima de tu enemigo!…

…pero pasado un corto espacio de tiempo, termina la evasión. La dura realidad te golpea en la cara y descubres que sigues ante tu enemigo, el cual te parece aún más fuerte que antes. Miras tus manos y descubres que has perdido la espada y el escudo. También el casco… y la coraza. Te examinas detenidamente y te das cuenta de que estás desnudo ante tus problemas. Sin armas para afrontarlos. ¡Estás perdido!

¡Ese es el efecto de las drogas! ¡Nos alimentan de ilusiones, pero la realidad sigue ahí, inmutable!

Conclusión
Las drogas pueden arruinar todos los aspectos de la vida de una persona: trabajo, amigos, pareja, familia, etc. Lo que se nos presenta como una solución puede convertirse en un enorme problema, así que, tras leer todo esto, pregúntate a ti mismo: ¿en serio crees que arriesgar tu vida simplemente por huir cobardemente de los problemas vale la pena? ¿No es mejor echarle valor, aún a costa de sufrir, y vencer las dificultades, construyéndote nuevamente sobre unos cimientos mucho más sólidos?

¡Quiérete a ti mismo!

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