Los demás dicen que soy feo

Los demás dicen que soy feo
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Si tú no estás a gusto con lo que eres, sino que vives la opinión de los demás, te aseguro que la verdad que asoma en sus palabras será la tuya.

Durante un tiempo me sentí feo. Los 14-16-18 años fueron de asumir que esos defectos que la gente sacaba me acompañarían siempre. Que si tenía la nariz grande, que si tenía mucha cabeza, que si tenía la voz nasal, que si andaba de una forma, que si bebía de otra…

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Todo lo que viví es lo mismo que vives tú: PROYECCIONES DEL RESTO DE LA GENTE. Es decir, ellos piensan que con tu físico, en base a los esquemas ellos mismos han aprehendido a lo largo de su vida, no es posible tener éxito al relacionarse. Es lo mismo que piensas tú, de hecho. ‘Soy así, soy asao, me espera sequía emocional’.

Pues bien, esta gente lo que hace es proyectar lo que ellos piensan de tu físico aplicado a CÓMO ELLOS ACTUARÍAN TENIENDO TU FÍSICO. Y, entonces, broma: ‘joder, macho, vaya piños que tienes’, o ‘ese culito que casi no se te ve, a ver si comes unos pocos bocadillos’.

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El caso es que TODO lo que otra persona diga es lo que ella piensa de un físico en base a los esquemas que le ha metido la sociedad en el cerebro. Pero no deja de ser una opinión, fundamentada en valores, en imágenes, pero UNA OPINIÓN. No es otra cosa, no hay ningún baremo por el que tu físico sea denostable.

Las tres gracias de Rubens hoy día serían obesas con ojos de huevo a las que nadie querría tocar ni con un palo, pero hace trescientos años partían el bacalao cosa mala… supongo que era como llevar a Shakira a una fiesta, para causar sensación.

Como ves, la sociedad manda, y hoy hay cánones de belleza en los que tú no cuadras, pero podrías hacerlo perfectamente en otro tiempo, en otra civilización. Eso te da un punto muy importante en toda esta historia, que es que LA BELLEZA ESTÁ EN LOS OJOS DEL OBSERVADOR. Del que mira. No hay cosas buenas o malas, sino opiniones sobre esas cosas. No hay feos o guapos, sino opiniones sobre esas personas. Puede que las opiniones sean unánimes pero, una vez más, lo son en base a estereotipos que nos hemos creado, y que nada tienen que ver CONTIGO.

Con tu personalidad. Con tu Yo.

Ahí es donde realmente debes llegar. Si has leído mi libro, es una parte fundamental que abordo para que entiendas que lo más importante no es algo tan efímero como el cuerpo, o la nariz o la forma de tus manos, sino lo que tú eres en esencia, que pervivirá eternamente en el recuerdo de las personas, si en lugar de estar preocupado por algo perecedero lo estás por tu Yo. Es decir, puedes pasar toda la vida preocupado por estirarte la piel, aumentar tu culo, estar cachas e ir de moreno, pero una vez palmes, todo tu trabajo se irá con tu cuerpo, dejando por aquí poco más que una impresión de ‘pobre, vivió para agradar a los demás’, a lo cual sumaré yo: ‘cuando debía saber que los demás proyectan sus frustraciones y miedos en otros, en base a esquemas guarros de lo que piensan que es ‘belleza’, un patrón subjetivo que no habla de lo que es una persona’.

Todo esto puede parecerte políticamente correcto, pensar que ‘oh, sí, Carlos está hablando de la belleza del interior’, y todas esas chorradas Disney que nos vienen a la cabeza, pero es que en realidad no hay otra cosa, y aquí lo enfocamos para que te sientas lleno de orgullo, de autoestima, de un sentido para hacer las cosas, muy ajeno a lo que pueda pensar la gente que eres físicamente.

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Te hablo desde la experiencia de sentir que las palabras del resto eran válidas, cuando supongo que lo que a mí me ocurrió fue la ya clásica envidia proyectando mierda y atacando a esa persona que me parece x o y y que ‘tengo que echarla abajo como sea’.

Con los años, mi superación personal estuvo muy desligada de mi físico, y mi trabajo comenzó desde dentro y salió hacia afuera. También en el libro hablo de esto, y de cómo las personas con una personalidad fuerte, como el marido de Fridah Kalo, pueden tener un atractivo brutal a pesar de no ser muy agraciados físicamente. ¿A cuántas personas conocen que están con alguien que no es agraciado, pero ellos están enamorados hasta las trancas? ¿De dónde te crees que viene eso de ‘el amor es ciego’? Si tú te ves de una forma, ellos te verán de esa forma.

Cuando trabajes tu interior, te conocerás. Cuando te conozcas, te aceptarás. Si te aceptas, te quieres. Si te quieres, te quieren. Si te quieren, no habrá desprecios, y si los hay y dado que te quieres, no les darás valor. Tu trabajo, por tanto, empieza en ti, no en ellos ni en sus críticas, o en eso que está fuera y ves todos los días frente al espejo.

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