Los polos opuestos, en cuanto al físico, ¿se atraen?

Los polos opuestos, en cuanto al físico, ¿se atraen?
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La mayoría de las veces no somos conscientes de este asunto: resulta que vemos rubias con tíos morenos, morenas que les gustan los rubios, tíos algo feos con tías muy guapas, y tías algo feas con tíos realmente guapos.

Influye, por supuesto, la personalidad de cada uno a la hora de ‘engarzarse’ pero como véis el mundo funciona un poco en plan ‘opuesto’, y en el físico se suele ver a menudo.

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Como bien decimos en empareja2.es, todo lo que vemos no es más que una proyección que crea nuestra mente: el mundo es como nos sale a nosotros de los webs pintarlo, ni más ni menos. Y lo que nos gusta es precisamente porque procede de una forma de pensar positiva de ese mundo, creado en nuestra cabeza. Es decir, si en nuestra cabeza es bonito, en el exterior así lo vemos.

El amor no es que sea ciego, es que la belleza está en los ojos del observador. Más bien en la mente. No hay una belleza ‘ahí fuera’, sino que todo se origina en nuestra cabecita y lo proyectamos fuera.

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Pues bien, teniendo en cuenta esto, miraos al espejo… y de repente veréis que tenéis un poco los ojos de huevo (por poner un ejemplo). Es un rasgo que no os gusta mucho de vosotros… así que lo que hacéis es buscar la antítesis de esos ‘ojos de huevo’. Y llegáis a la conclusión de que los ojos rasgados, almendrados, es lo que más os gusta, porque es totalmente contrario a vuestros ojos. Seguimos con los labios: demasiado gruesos, tanto que parecéis kunta-kinte. Y buscáis unos labios algo finos. Dientes que apenas asoman en una sonrisa: os gustaría que se vieran mucho más. Lóbulos de las orejas pegados a la carne… os gustan más despegados. Clavículas que se marcan… ¿o que las tapa la carne? ¿Ombligo ovalado? ¿Culo respingón? ¿Pies grandes… o pequeños?

Todos hacemos eso con nuestra cara y nuestro cuerpo. Y puede que nos amemos tal y como somos, pero creamos un patrón de belleza, basado en gran medida por nuestros genes, nuestras experiencias y, por supuesto, con la opinión de los patrones de belleza que contrastamos con nuestros rasgos.

Es decir, vamos definiendo, gracias a lo que no nos gusta de nosotros, cómo debería ser el hombre o mujer ideal.

Por eso una mujer que tiene unos ojos grandísimos lo que menos busca son unos iguales, porque es algo que no quiere corregir de ella; al final, buscará otras cosas. Y un hombre con los ojos pequeños… bueno, para otros no será terriblemente guapo o expresivo por esa mirada, pero para esa mujer, que busca ‘corregir’ otras cosas, los ojos pequeños de ese hombre, los cuales no se ha parado a juzgar un sólo minuto, le parecen correctos según su estereotipo.

Fijaos que si algo no os gusta de vosotros será lo que rechacéis en vuestra posible pareja. Habrá cosas más conscientes, otras cosas mucho menos… pero el patrón de belleza será un POLO OPUESTO A CÓMO SOIS VOSOTROS. No es que un hombre con una sonrisa profidén busque a una mujer con los dientes descolocados, pero como ese rasgo de él no busca cambiarlo, se fijará en otras cosas de la mujer a la que busca… y es posible que la chica a la cual conozca no tenga su misma dentadura, o ande con algún diente descolocado… pero será de poca importancia para él.

Sólo nos fijamos y queremos corregir lo que EN NOSOTROS no nos gusta. Esa es la clave.

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Por eso hemos dicho más de una vez que no penséis que por ser, SEGÚN VOSOTROS, físicamente poco agraciados, una persona no se va a fijar. Quizás esa persona busque rasgos con los que vosotros cumpláis… La belleza la ve quien mira (quien opina sobre tu físico, no lo que opines tú).

Quizás eso, junto con muchas otras cosas, por supuesto, os ayude a entenderos y entender a otras personas a la hora de escoger pareja.

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