Los portales para encontrar pareja

Los portales para encontrar pareja
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Las carencias afectivas han promovido, desde siempre, fórmulas supuestamente infalibles para encontrar el amor definitivo. Lo fueron los contactos por carta desde tiempos remotos, las citas a ciegas a mediados del siglo pasado, los party line telefónicos casi a finales, los foros de Internet a finales de la pasada década, los sistemas Bluetooth avisadores de alguien compatible con el perfil designado rondando en las cercanías y, en estos últimos años, los portales para encontrar pareja, los cuales sostienen fórmulas que no suelen dar los resultados esperados, al menos no en número superior a las parejas que puedan resultar de un contacto amistoso o laboral.

En empareja2.es hemos creado R2m, que solventa la gran carencia de estos portales: la ayuda personalizada. Hacer que contacten personas no es suficiente: hay que ayudarlas a relacionarse… y eso es lo que hacemos en empareja2. Además, hemos tratado algunos problemas de estos medios de contacto, ya que hemos comprobado que los usuarios SON SIEMPRE LOS CULPABLES de la dinámica de los mismos.

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¿Culpables los usuarios? Sí. Veamos, a través de diferentes ejemplos, cómo estos portales pueden resultar negativos a la hora de conocer a las personas:

1. Portales que fomentan el contacto a través de una foto, descripción de la persona y receptor de votos de terceros
Este tipo de portales se dibujan como inmensos y patéticos escaparates donde la frivolidad está a la orden del día. Con la excusa de ‘vota al más sexy’ se suceden decenas de fotografías, por lo general semidesnudos, donde sólo los tíos más cachas y mujeres en bikini, o en posiciones sugerentes y cuasi eróticas sobre una cama, tienen posibilidad para contactar con terceros.

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En los comentarios de estas personas suele aparecer, en la mayoría de los casos, argumentos del tipo: ‘Soy amable y simpático, no me gusta la gente que miente, y lo único que busco es sinceridad, ya que yo soy una persona con un gran corazón, que siempre dice la verdad y no esconde nada’. Uno tras otro, todos los perfiles hablan de su gran sinceridad, su gran corazón, y la búsqueda de un ser de inmaculadas características. Estas características están, por supuesto, muy alejadas de la realidad.

2. Portales que exponen un perfil junto a un blog, accesibles únicamente si el propietario posee al tercero en su lista de admitidos
Se trata de un sistema que promete privacidad entre sus usuarios, gracias a la posibilidad de admitir a ciertas personas en su círculo de visitantes. Este tipo de blogs multimedia, más frecuentemente actualizados por mujeres, suelen estar llenos de poesías, de ilustraciones con guerreras místicas, unicornios o vampiresas, entremezcladas con absurdas reflexiones propias de adolescentes sin mucha perspectiva. A estas ilustraciones se les suman las típicas fotos de móvil realizadas frente al espejo de un cuarto de baño, donde los tíos aparecen con el torso desnudo enseñando algún tatuaje, o las chicas se muestran saturadas de maquillaje y marcando un pronunciadísimo escote, entre los ejemplos más discretos.

Este tipo de personas únicamente busca ser leídos, valorados y admirados, por lo que les encanta coleccionar comentarios sobre sus últimas adquisiciones de ropa, sus nuevos piercing, o sobre las fotos que exponen acerca del último concierto o espectáculo de coches tuneados al que han asistido.

Una vez más, un ejemplo de que el medio NO ES MÁS QUE UN MEDIO, pero no el uso que sus usuarios acaban dándole.

3. Los portales en los que se ‘compra’ el contactar con otras fichas de personas almacenadas en el sistema
En los portales más enfocados a la búsqueda de pareja, se asegura que el contacto se realizará y, si no, se prorroga gratuitamente el contrato al que el usuario se suscribe, con el fin de que el anhelado contacto se materialice.

Este tipo de páginas se perfilan como una perfecta máquina de hacer dinero, compuesta de diversos módulos como el envío de besos, guiños y comentarios, todos ellos costeados mediante el crédito que previamente se ha debido adquirir.

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Lo más destacable es la estudiada mecánica de censura, que impide que los usuarios se ofrezcan datos que les permita comunicarse de forma gratuita. Móviles, programas de mensajería, direcciones… todo está mediado y controlado. El fin es que consuman primeramente un crédito. Después, podrán contactar de forma privada cuando y cuanto quieran.

De aquí lo que realmente tenemos que criticar es el cobro de un servicio que, pese a lo estudiado de sus sistemas de afinidad, no logran dar con la fórmula que consiga emparejar a personas de forma sistemática.

4. Portales de contactos desarrollados en base a perfiles psicológicos
En último lugar se encuentran los portales en los que la espontaneidad, las casualidades y el toque humano que necesita una relación personal, se constriñe a números y estadísticas, almacenados en perfiles creados a través de amplios cuestionarios.

Tras rellenar numerosas plantillas sobre gustos, preferencias, perfiles físicos y otra serie de requerimientos, el sistema se encarga de buscar perfiles afines. Recurrir a patrones puede resultar en una infructuosa forma de conocerse, ya que el cara a cara puede dejar entrever muchísimas otras características de la persona que, quizás debido a una exacerbada confianza en las estadísticas, pasemos por alto.

Creemos que el amor no puede cerrarse a ‘esquemas’ y formularios. Y, en el caso de utilizar una vía como ésta, desde luego es más que necesario abrirse otros caminos como salir de noche, hacer excursiones, apuntarse a actividades, practicar ejercicio con regularidad, asistir a pequeñas competiciones y eventos… Es necesario hacer mucha más vida que la que ofrece un portal de contactos.

Me he afiliado a uno de estos portales y estoy enganchadísimo
Éste es el problema que comentamos, constantemente. No es tan negativo el medio, sino el uso que se haga de él. Es bueno afiliarse a un portal y hacer amigos, pero no pasar día y noche contemplando la evolución del perfil: los portales tienen bearcrumbs (o rastros de migas) muy bien estudiados. Comentarios, guiños, besos, calificaciones… Tienta mucho el hacer login en la cuenta y ver cómo evoluciona el perfil. ¿Habremos recibido algún beso? ¿Me habrá dicho alguna chica ‘vaya cuerpo que tienes’? ¿Tendré algún plan para este fin de semana? No sería tan negativo el hecho de tener un perfil y actualizarlo, pues esto ocurre con otros sistemas como facebook; sin embargo, en los portales de pago se suele perder tiempo y, además, dinero.

Mantengamos un pensamiento objetivo: pueden pasar días… semanas… y allí no ocurre nada, más que contactos que únicamente llevan a calentarse la cabeza… y otras cosas. No hay contacto, la persona que parecía explosiva en la foto no se conecta. Miramos una y otra vez su perfil, pero nunca aparece conectada. Comenzamos a idealizar: ‘¿Cómo será? ¡Qué suerte tiene, viendo sus fotos su vida está plagada de increíbles momentos! ¿Cuántos pretendientes tendrá en la recámara? Los comentarios de otros son mejores que los míos… ¿estarán esas personas más cerca que yo?’

Día tras día hacemos gigantesca su imagen… y la persona en realidad no es más que alguien sin mucha experiencia, que suele haber caído del guindo recientemente; las miles de fotos de su perfil demuestran que ESTÁ DESCUBRIENDO COSAS QUE NO ERA ANTES. Su gran cantidad de amigos, ligues y viajes responden a un descubrimiento de su madurez.

En definitiva, una herramienta para incrementar su ego, su máquina de autobesado y exponenciación social.

Sin embargo, tal es el enganche que producen ese estereotipo de personas, que el usuario decide mejorar su perfil, emulando todo lo que ve: tatuajes, inflados musculares, pechos de silicona, depilación láser, asistencia a fiestas nocturnas… ‘hay que parecerse a esas personas de la jet’. Trastocar, frivolizar y romper con la personalidad, ésa es la única realidad que existe en todo este movimiento.

Me ha contactado y parece muy interesado/a
Hay personas atractivas, o que resultan llamativas en las fotos, y que consiguen atraer a otros igualmente atractivos en sus fotos o books. El escaparate ha funcionado, los dos cuerpos se han gustado y compatibilizado. Todo parece perfecto, empieza el intercambio de mensajes. Por correo o por mensajería instantánea.

Y aquello es como un ritual de apareamiento narrado por Félix Rodríguez de la Fuente. La tensión es evidente, se miden las palabras… pero al rato, debido a la ausencia de barreras, los hombres se muestran demasiado lanzados y las mujeres disfrutan de librarse de sus apósitos sociales. En estos entornos ellas casi siempre van de mujeres maduras e inteligentes, que lo saben todo, que conocen las intenciones de con quien hablan, que juzgan al más mínimo contacto. Desean mostrarse como desean ser: solícitas, compasivas y admiradas por su ayuda emocional. Buscan que un hombre les diga ‘gracias, me has liberado de mis errores, ahora entiendo mi vida, te lo debo todo a ti’. Quieren enseñar todo aquello de lo que ellas carecen.

Los hombres, por su parte, y quizás guiados por algún tipo de consejo de ‘machotes’ van con el ‘orgullo masculino’ por las nubes, yendo de arrogantes-divertidos, exactamente la fórmula que más tarde les delatará, por ser una pose totalmente artificial, y hacerles flotar en una nube de irrealidad de la que caerán, tarde o temprano.

Tras una primera charla enseguida ha salido el tema del cibersexo
Primera charla: de qué vivies, qué te gusta, vaya doble sentido que me has lanzado, se va que te va la marcha, pues anda que a ti, pues yo me estoy poniendo cachondo, pues no sabes yo, tienes webcam, yo también, ponla, madre mía cómo te tocas, pues yo quiero verte en acción.

En cuestión de veinte minutos, una persona a la que no se conoce de absolutamente nada se ha desnudado frente a una cámara de su ordenador, se ha masturbado delante de su interlocutor y éste ha hecho lo propio, desarrollando un tórrido y mórbido encuentro. ¿Qué tipo de personas hacen esto? Cualquiera. No tiene por qué ser ni alguien obsesionado con el sexo. A todos nos gusta el sexo. Sin embargo, ¿es la primera vez que esa persona hace algo así? No, en absoluto.

Muchas veces dicen, para dar privilegio a su contacto, cosas como: ‘joder… me has hecho sentir cosas… y me he lanzado, no sabes lo que he sentido, la verdad nunca he hecho algo así’. Por supuesto, ya lo he hecho con otros y, obviamente, quizás sea la segunda o tercera vez que lo hace ese día.

¿Significa eso que no es de fiar? Bueno… ¿es uno mismo de fiar por masturbarse frente a otra persona a través de Internet? Puede que sí, por qué no. Sólo hay que tener en cuenta que es el deseo de sentirse querido/a es lo que empuja a una persona a contactar por Internet en busca de ‘amor rápido’. Salvar las necesidades cuanto antes, en esos veinte minutos citados… como si del Burger King de las relaciones se tratase.

¿Pueden llegar dos personas a conocerse y cuajar tras encuentros de este tipo? Pues sí… pero las posibilidades de que sus carencias afectivas no se manifiesten, e incluso desaparezcan, y la relación marche bien, son excesivamente remotas.

Por eso, los portales de Internet son una mera vía, UNA MÁS: si no tenemos una vida mucho más rica ‘ahí fuera’, será habitual encontrarnos con las barreras insalvables del miedo, las apariencias y, más tarde, la frustración-

Y al final… ¿cuántas parejas acaban con éxito?
Pues, básicamente, las mismas que en un entorno de trabajo, de la Universidad, de conocerse en un pub o en un curso. En todos estos entornos hay gente que se conoce, que se gusta, que discute, que sale y, en última instancia, que congenia y hace su relación duradera. El que un portal de Internet tenga varias parejas de éxito (y nunca hemos tenido ocasión de ver muchísimos casos de esta índole), se basa única y exclusivamente en la masiva afluencia de personas que pasan por ellos. Es decir, de 150.000 personas que pasan por un portal de relaciones, únicamente diez parejas al año son las destacadas (y, presumiblemente, las únicas). Es un ratio realmente bajo, que coincide plenamente con la sensación que se obtiene al salir de noche y volver a casa con las manos vacías, o el fantasear con la idea de que un día en la calle aparecerá el amor de nuestra vida… o cualquier otra aventura similar.

Por tanto, es evidente que se creen las mismas parejas que en cualquier otro entorno. ¿Que haya éxitos le otorga alguna ventaja? No. El gasto económico, de tiempo y los pasos previos para conocerse vuelven a basarse en los estándares. Aquí nada se acelera, y si realmente las dos personas se gustan, por muy avanzado y fantástico que sea el portal, la relación deberá pasar por ajustes naturales que llevarán a cabo ellos dos, de manera íntima, y sin nadie más de por medio. Y ahí, amigos, está el verdadero filtro por el que ninguna pareja de chichinabo sobrevive.

En empareja2.es pensamos que un portal de relaciones no es más que un complemento a la intensa vida social que llevamos. No es más que otro formato para conocer pareja, pero con ratios de éxito muy bajos. Jamás prohibiremos nada a los usuarios, básicamente porque es bueno conocer todos los medios que tenemos a nuestra disposición, así como conocer los posibles malentendidos, disputas, olvidos, preferencias no correspondidas, etc.

Al apartado de ‘¿eres single?: seduce a esa persona que te gusta’ llegan muchos usuarios y usuarias que han comenzado a conocer a una persona a través de estos portales. Nuestras estadísticas son determinantes: sólo el 2 por ciento de los usuarios que expusieron su caso en este apartado llegaron a algo con su pareja. El resto, más del 98 por ciento, no llegó a absolutamente nada, más que un par de contactos por e-mail y compartir algunas fotos. Por ello, en este apartado pedimos que los casos en los que se haya producido un primer contacto virtual, se convierta en físico, ya que la seducción a través de Internet es inviable y únicamente hace perder el tiempo a dos personas.

Una vez más: empareja2.es considera el portal para encontrar pareja una mera vía, como otra cualquiera, en absoluto desdeñable como complemento pero que puede, si nosotros no tenemos la suficiente vida y sentido común, eclipar nuestro tiempo libre y constreñir nuestra vida a clics, chats y envío de fotos, hasta que la relación quede desnaturalizada por completo.

Está en nuestra mano.

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