Cómo mantener a una mujer 10

Cómo mantener a una mujer 10
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Sí… lo has conseguido, has conocido a una chica que realmente te quita el sueño. A través de unos amigos, en una fiesta, en un pub, en la playa o tropezando en la puerta del metro. Estás con ella… y parece que la cosa va bien.

Sin embargo, el gran problema en la relación con estas mujeres no es conseguirlas sino mantenerlas. Quizás con una profesión atractiva, o un buen número de amigos o muchas actividades para hacer, la mantengas a tu lado un tiempo… cuatro, cinco, seis meses… pero olvídate de que esto se perpetúe si tu actitud es errónea en dos puntos. Primero, la de haber creado una mentira que redunde en otras mentiras, con el fin de mantenerla. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. La segunda, la actitud la de ENTREGADO. Comportamiento que hará que ella reciba todo lo que pida.

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La única manera de dar soporte a la relación que acaba de surgir es tu verdadera personalidad, sin PRIORIZAR tus deseos. Es decir, si hasta ahora tu gran hobbie ha sido la bici y llega ella y la dejas de lado, estarás cambiando tus prioridades. Y, por lo tanto, perdiendo tu personalidad.

Uno de los factores más evidentes de que eres una persona con atractivo y que domina la situación es comprobar cómo, estando con una chica, tienes a un montón de mujeres revoloteando alrededor. Coqueteando contigo en cuanto tienen ocasión. ¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿Quieres saber por qué ocurre esto?

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Lo primero, se trata de un hábito, una reacción aprendida en los primeros años de vida. Esos años en los que interés surgía cuando veías un juguete en manos de otros niños. Y no era tanto el valor del juguete en sí, sino la imposibilidad de alcanzarlo, de tenerlo en tus manos. Posteriormente te dabas cuenta de que el juguete no era tan válido, genial, divertido, duradero y espectacular como creías, pero la cosa era poseerlo. A cualquier precio.

Esta condición humana, inherente tanto al género femenino como al masculino se complementa con la evaluación del entorno que constantemente realiza una mujer. Y su entorno son sus rivales, es decir, otras mujeres… con otros hombres.

Así, la mujer analiza dos factores que confieren valor a un hombre emparejado con una mujer. El primer factor es que la mujer analiza la belleza del hombre. Si no es pareja a la de la mujer se cuestiona si la atracción de esa mujer es debida a motivos personales y/o económicos, con lo que la atracción es aún más evidente. Las mujeres suelen preferir un hombre con mucha personalidad pero poco gancho físico a otro hombre con estas virtudes cambiadas.
El segundo factor es que las mujeres saben que hay menos hombres disponibles y, entre los pocos que hay, la mayoría no son interesantes pese a ser muy accesibles.

Por ello, confieren más valor a un hombre acompañado por una mujer. Es el modo en que ellas hacen trabajar a su cabeza pensando ‘ella le ha elegido’, ‘él es más válido que un soltero’, ‘si le ha escogido será por algo’, ‘ella lo tiene y yo no’, ‘seguro que es bueno en la cama’, ‘a ella se le ve muy feliz’, ‘¿qué tipo de relación tendrán?’

Piensan… piensan más de lo que imaginamos…

De todos modos, estos hombres tan cotizados por una mujer, suelen mantener celosamente el secreto de su éxito. Y ese éxito no es más que el control sobre sí mismo.

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Un hombre capaz de controlarse sabe que las mujeres suelen sentir desprecio camuflado hacia los hombres débiles. Hombres que compran a las mujeres con regalos, que las agasajan, que les dan todos los caprichos cuando ellas patalean con alguna excusa infantil. Porque eso es exactamente lo que las mujeres hacen condicionadas por el hábito de quejarse a papá cuando se encaprichaban con algo: decepcionarse y actuar de un modo caprichoso y tonto.

Por desgracia, el pensamiento del hombre es el de ‘ufff… está enfadada, tengo que hacer algo o se decepcionará aún más y me dejará’. Entonces proceden a aliviar esa condición. Una condición que sólo demuestra que el hombre se ha rebajado ante la mujer. Y ella, al sentirse por encima, perderá el interés y, poco a poco, irá alejándose de ese hombre que le da todo en cuanto ella chasquea los dedos.

La clave de todo esto es no permitir que ella se comporte como una niña tonta y prepotente, sin ‘regañarle’. Pero claro… hay que regañarle como si no te importara. Con evidente indiferencia, con comentarios del tipo: ‘si sigues por ese camino no vas a llegar a ningún lado conmigo’ y seguidamente: ‘vámonos a otro sitio, aquí hace algo de frío’. ¿Comprendes el efecto? Comentario sin mucha implicación, casi con desgana y, seguidamente, impones algún tipo de orden o sugieres hacer algo, cambiando de tema.

Ten en cuenta que ella, una chica guapísima, la típica cañón, ha tenido muchísimos novios o, al menos, muchísimos rollos que ha ido dejando tirados uno detrás de otro. ¿La razón? Todos se han comportado de la misma manera, yendo de ‘caballeros’ con ella. ¿Con quién se quedan ellas? Con el tío que, aparentemente, es un chulo y un cabrón. ¿Tiene que serlo forzadamente? No, de hecho a la larga esto no dará más que problemas. Sin embargo, una actitud no complaciente, algo desinteresada y nada entregada hará que ella vaya volcándose cada día más en la relación.

Recuerda, tienes que ser diferente al resto de hombres que ha pasado por su vida. Donde todos fallaron, tú vencerás.

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