Me da miedo tener un bajón

Me da miedo tener un bajón
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Es normal. Todos buscamos salir del pozo, de la negrura que no queremos reconocer en nosotros mismos. Debes imaginar ese pozo del cual quieres salir como una zona en la que debes pasar más tiempo para iluminarlo por completo.

Muchas veces queremos salir de ese pozo con ahínco, con fuerza desproporcionada, huyendo de lo que somos. Sin querer estar ahí abajo ni un solo minuto. Y cuando sales trepando rápidamente de ese espacio tan lúgubre y oscuro y comienzas a agarrarte a todos los salientes del pozo, embarrados y resbaladizos, a veces vuelves a caer.

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¿Sabes qué significa cada resbalón, cada caída, cada vuelta a la negrura? Significa algo así como: “no puedes subir porque no has acondicionado tu interior, no es transitable, no lo has cuidado como debes. Cuídalo y vuelve a intentarlo”.

Entonces vuelves a tener un bajón, una depresión que duele tanto como la anterior pero que dura menos tiempo porque, por alguna razón que consideras casi mágica, un alivio para lo que estás sufriendo, te encuentras con que los salientes del pozo son más visibles y puedes apoyarte mejor en ellos. Quizás vuelvas a resbalar, pero ya sabes dónde están esos salientes. Volverás, entonces, a caer nuevamente en esa negrura, pero no será tal: estará poco a poco más iluminada con cada una de tus visitas, te dedicarás incluso a limpiar esos recovecos y salientes, y cada vez te será más fácil salir de ahí, al haberte responsabilizado de lo que eres, de tu propia vida.

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El pozo empezará a dejar de ser un pozo para ser un lugar iluminado, limpio y confortable, y muchas veces querrás quedarte allí, que no es más que contigo mismo sin nadie más a tu alrededor, porque ese espesor, ese abismo se ha convertido, LO HAS CONVERTIDO en un espacio en el que sientes una plena conexión con tu Centro, con tu alma.

Muchos pensáis que hay que salir de una depresión, que hay que salir de ese pozo rápidamente, cuanto antes mejor, pero en realidad lo que hay que hacer es llorar y ACEPTAR la pérdida, romper con los patrones mentales que te hacen vibrar a una bajísima frecuencia, tan baja como todas esas cosas que estuvieron en tu vida… pero ya no están. Esas personas, situaciones y cosas que te han hecho huir de ti para construir tu vida en torno a ellas. Cuando aceptes la pérdida de todas esas cosas de fuera y estés contigo cada vez más tiempo, conectarás con esa parte tuya, ese yin tan sepultado como las raíces de un árbol que viven bajo un gran yang, bajo una gran copa de hojas y ramas.

Conocer esa parte tan oscura de ti te llevará hasta tus raíces, hasta tu conocimiento interior, paso ineludible hacia tu felicidad. Por eso no importa lo mucho que caigas, una y otra vez, porque significa que algo no has adecuado para subir de una forma sana y firme. No te importa seguir cayendo, sabes que siempre saldrás hacia delante y te seguirás haciendo fuerte.

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