Me gusta sólo una persona, y no me hace caso. ¿Qué pasa cuando en tu entorno solo hay una persona que te llama la atención (no ex) y no te presta la más mínima atención?

Me gusta sólo una persona, y no me hace caso. ¿Qué pasa cuando en tu entorno solo hay una persona que te llama la atención (no ex) y no te presta la más mínima atención?
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La mayoría de las veces y la mayoría de la gente, suele valorarse en tanto en cuanto sea valorado por las personas de su entorno.

“Si en el trabajo me han dado la palmada en la espalda, valgo”
“Si el profesor de la autoescuela me dice que he mejorado, valgo”
“Si gusto a ese grupo de amigas, VALGO”

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La superación ha sido siempre un factor puramente personal, en el que se ven implícitas muchísimas circunstancias y casuísticas. Para ser directos: en mayor o menor medida, todos queremos lo que no tenemos.

Así pues, si una persona no nos hace caso es posible que personas con poca autoestima se sientan algo turbados por esa ignorancia. ¿Ignorarme? ¿A mi? ¿Una persona que debería arrastrarse detrás de cualquier otro porque no es para tirar cohetes precisamente? Y una persona así puede conseguir a alguien poco a poco, mezclando interés e indiferencia. Confundiendo. Hoy sí, mañana no… hoy juego con tu autoestima y te doy un SÍ rotundo, mañana prácticamente te desprecio…

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Y esa persona con baja autoestima empieza a desvivirse por alguien así, a la que antes apenas apreciaba físicamente. Y sus ojos comienzan a transformarla en alguien perfecto. Como se suele decir “la belleza está en los ojos del observador”.

En tu caso, pareces querer valorarte en tanto en cuanto ella tire de su rasero. Si pasas por su ojo crítico, ¡uau, habrás conseguido puntos! “Ese alguien tan difícil me ha escogido”, pensarás. Y si esa persona pasado mañana te ignora, tu autoestima volverá a tener un pinchazo, y volverás a intentar que el grifo suelte agua. Y en una semana vuelven las bondades… y te relajas y confías… y en dos, las maldades, y te picas y te maldices… y piensas “normal, yo no soy un hombre válido para ella”.

Y como ves, todo son juegos de autoestima. Juegos en los que no hay que caer, ni en sufrirlos ni en aplicarlos a otras personas. ¿Que funcionan? No lo dudamos. De hecho, muchos manipuladores y maltratadores comienzan con estos juegos persuasivos y horadadores de la personalidad, para que al cabo de unos años una persona esté a merced de otra.

No te decimos que tú vayas a caer en algo así, pero sí que evitéis estar encima de una persona que os ignora. Como decía Casanova: “sé la llama, no la polilla”. A las personas nos atraen aquellos que parecen de difícil acceso, porque su vida es plena.

Y sufrir por una persona que no te hace caso, y cayendo en cuanto ella dijera “sí quiero”, NO ES QUE TE HAGA PRECISAMENTE DIFÍCIL.

Concédete valor y cambiarán las cosas.

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