Nadie estamos exentos de tener problemas; hombres y mujeres que vivimos estudiando y/o trabajando, tarde o temprano, nos surgirán complicaciones de toda índole en esos entornos que afectan a la persona que los sufre y por añadidura pueden repercutir en nuestra pareja de ese momento.
La relación con nuestro compañero se puede ver invadida por actitudes y comportamientos nuestros que se ven influenciados por cómo nos sentimos en esos momentos bajos y que sin ser ellos la fuente del problema, no saben cómo actuar.
El cómo afectan los problemas en una relación es distinto si la pareja convive o no. En el primer caso, cuando llegamos a casa con un problema de trabajo, por ejemplo, nuestra tendencia más común es desahogarnos con él; pero ojo, una cosa es desahogarnos exponiéndolos para que nos escuchen y saber su punto de vista y otra muy distinta esperar a llegar a casa donde tenemos un ambiente de confianza para descargar con él la presión que hemos acumulado todo el día… Una buena táctica es establecer un tiempo para hablarlo (una hora por ejemplo), no quedarnos toda la noche, o todo un fin de semana, dando vueltas al mismo tema y sí darnos nuestro tiempo de pareja después de habernos despegado de ese problema… Es una buena táctica, porque así se hace partícipe a la pareja de cómo nos sentimos, éste puede darnos una opinión objetiva desde fuera distinta que nos dé otra perspectiva y aparcar el tema para dedicarnos a la otra persona con la calidad de tiempo que merece. Si el problema no es tan acuciante para nosotros como para comentarlo en ese momento a nuestra pareja, otra opción es no dejar que el problema traspase el felpudo de entrada a la casa.
Si no convivimos con él, debemos buscar el espacio y momento adecuado para comentarle por lo que estamos pasando; puede ser una mala época de estudios, la presión de unos exámenes, un problema con una amiga, con un compañero de trabajo, un mal día con el jefe… etc., todo lo que puede ser apremiante para nosotras debe conocerlo nuestra pareja, pero igualmente dedicándole el tiempo justo, que no se convierta en algo monotemático que ocupe la mayoría de vuestro tiempo. No son problemas comunes a ambos, aunque ellos deben saber que pueden llegar también a ser de ellos si nos afectan sobremanera en nuestro estado de ánimo.
¿CUÁL ES LA ACTITUD QUE ESPERAMOS DE ELLOS?
La actitud que esperamos de él al contarles nuestros problemas es una actitud activa, no sólo de escucha y aguantar el temporal; nuestros problemas pueden ser grandes o pequeños (depende del prisma de cada uno) pero esperamos ser escuchadas; no se trata de ser ñoñas y de hacer de ellos nuestro paño de lágrimas… tampoco pretendemos que nos den solución al problema propiamente dicho, ya que si nos solucionan los problemas nos convertimos en dependientes, algo que no está para nada en la filosofía de empareja2.es. Lo que esperamos de ellos es que nos ayuden y apoyen en la búsqueda de la solución, y la encargada directa de ponerla en práctica va a ser siempre la persona afectada y no él.
METIDAS EN EL POZO
Cuando un problema que nos preocupa no le vemos solución, nos encontramos metidas en un pozo desde el que no vemos la luz; una visión oscura y negativa que nos bloquea y nos impide avanzar en la búsqueda de soluciones. Posiblemente nuestra visión está tan distorsionada que no seamos capaces de ver la salida. Ellos pueden darnos su punto de vista más real desde fuera, quizá hay algo que no es tan grave en el problema como nosotras lo apreciamos, deben darnos aportaciones positivas (como nosotros podemos dárselas a ellos si la situación es la contraria), y ayudarnos a ver salidas para solucionar los problemas. Éstos, insistimos, son externos, pero si no se tratan en común, pueden llegar a enturbiar la relación o incluso a suponer una mala racha en la pareja.
MOSTRAR CLARAMENTE LO QUE SENTIMOS SIN BUSCAR ESCUCHAR LO QUE QUEREMOS QUE NOS DIGAN
Debemos mostrar nuestro punto de vista del problema en cuestión de una manera clara, tratando de ser objetiva, hablando en primera persona, expresando lo qué sentimos y cuáles son nuestras necesidades, es la única forma de que él pueda comprendernos claramente. Teniendo claro que la percepción de él del problema no tiene porque coincidir con la nuestra y que su apoyo no tiene porque ser su complicidad incondicional, ni que nos diga siempre que estamos en posesión de la verdad.
CÓMO DAR SOLUCIÓN CONJUNTA A LOS PROBLEMAS
Ellos pueden ayudarnos como compañeros que son en las épocas de problemas con la propuesta de actividades que nos aporten bienestar conjunto (deporte, ocio, salidas fuera de la ciudad, etc.) que nos den otros alicientes en otras cosas, el problema no se resuelve, pero estas actividades conjuntas supondrán una evasión y vía de escape.
ENFRENTARLOS CON HUMOR
No se trata de que se rían burlando lo que nos afecta pero si él sabe dar un toque de humor a lo que nos pasa nos puede hacer ver que todo es relativo y contribuir a relajar el ambiente. Por ejemplo, decirnos que esa discusión de trabajo puede ser caldo de cultivo para los guionistas del “Camera café”, nos hará reírnos de lo que nos pasa en el trabajo, o que ese problema entre compañeros en la Universidad es una minucia con los líos que se traen entre manos y entre cuerpos en la serie “Física o Química”.
RESOLVERLOS ANTES DE QUE NOS QUEMEN
Ellos deberían animarnos a enfrentar los problemas con arrojo, sin miedo, lo antes posible para no alargar así una situación más de lo necesario. Cuanto antes tomemos cartas en el asunto, antes mejorará la situación, podremos solucionar el problema, antes remitirá el malestar y todo volverá antes a nuestra normalidad de pareja sin ninguna influencia de problemas externos.
COMPARTIR LA RESOLUCIÓN DEL PROBLEMA
Si por ser nuestra pareja le hemos metido en el ajo en un problema externo y él nos ha dado pautas para la resolución, es una muestra de respeto hacia él y tiene derecho a saber si nos ha sido de ayuda. Si las soluciones tomadas con su ayuda no son buenas, él también debe saberlo, y podéis buscar juntos otras distintas; y si su ayuda nos ha llevado a la resolución, debemos hacerle partícipe de nuestra alegría por haber llegado a solucionarlo con su apoyo y felicitarnos mutuamente. Eso llevará a que ambos tengan en mejor estima al compañero/a por su valía y a reforzar la relación de la pareja.