Contacto realizado por una ex pareja para comprobar que su ex sigue destrozado por ella y quedarse así tranquilo/a nuevamente. Generalmente lo llevan a cabo después de unos días de desaparición.
Obviamente, la finalidad del tanteo no es más que asegurarse un posible regreso en el caso de que le vaya mal. El tanteo no es, en ningún caso, un indicador de que la persona quiera volver, ya que para ese tipo de situaciones hacen falta muchas más cosas que coger el teléfono o enviar un e-mail en blanco o en cadena (ver los términos correspondientes).
Por lo general, una persona que es tanteada piensa ciegamente que la otra persona quiere algo, aunque sea ser amigos, y suele ser difícil quitarle esa idea de la cabeza. Por ello, y pese a que él mismo en su interior lo reconozca, cometerá el error de responder una y otra vez a cada tanteo.
Corolario: una persona fuerte simplemente atiende la llamada, no pasa más de medio minuto antes de despacharla con educación y sigue con su vida.
Una persona débil, sin embargo, lanzará algún tipo de ironía hiriente a través de esos tanteos, con el fin de que ella sienta interés por los desprecios, y así conseguir que ella vuelva.
El resultado es que la persona esté con él, a cualquier precio. Incluso aunque la otra persona únicamente reaccione si es despreciada. Sólo la dependencia afectiva, el tener que apoyarse en algo para ser feliz, empuja a una persona a 'tramar estrategias' para que la presona que abandona vuelva una vez comienzan los tanteos.