Como todo camino en la vida, la seducción es un aprendizaje. Es un aprendizaje sobre ti mismo, tus cualidades, tus defectos, tus potencialidades, tu forma de ser. Saber seducir significa conocerse a si mismo y, para ello, se requieren muchos contactos con mujeres.
Indudablemente, si pasan muchas mujeres por tu vida es que ninguna te satisface plenamente, o no lo haces tú. En cualquier caso, las relaciones efímeras pueden ser consideradas (de forma amable) pequeños fracasos sentimentales que te ayudarán a ser un mejor seductor.
Lo que debes tener claro es que nadie se convierte en experto en conducción por coger un coche un día, ni crea un best seller en la primera cosa que escribe en unas cuantas hojas. Es necesario un largo camino de adaptación y conocimiento y, en este sentido, es necesario que muchos ríos lleguen a tu vida porque, aunque te parezcan menos importantes que el mar, son los que le dan vida a éste. Sin ríos es imposible conocer el mar, así que no reniegues de las relaciones esporádicas o te lamentes terriblemente de un fracaso sentimental, haya durado un mes, cuatro o año y medio.
Todo te enseña para la siguiente mujer, con la que comprobarás que ha sido especialmente favorable el haber fracasado con la anterior mujer para estar en el momento en que te encuentras.