No me trates de usted

No me trates de usted
Puntúa este post

Llevo trabajando durante muchos años el mundo de lo espiritual y lo filosófico. Lo astrológico y casi teológico. Un trabajo de ayuda a los demás con un entusiasta objetivo: acabar con los dogmas, y desarrollar la ciencia del Amor para que todos reflexionemos sobre nuestra espiritualidad de forma consciente.

Hoy puedo sentirme orgulloso de estar rodeado de miles de personas, lectores habituales, afines al objetivo que me marqué hace tantos años: ser conscientes de nuestra espiritualidad, conocer nuestra grandeza y hacernos responsables de nuestras propias vidas sin culpar a la Vida.

Producto disponible en Amazon.es

Sin embargo, esto no siempre fue así.

Hace años era consciente de que mi trabajo podía ser ridiculizado. Y cuando digo que era CONSCIENTE quiero decir que era CREADOR de esa realidad, de esa línea mental.

loading...

De esa energía.

Los pensamientos son, como todos sabemos, energía, y mi energía de por aquel entonces vibraba en una frecuencia peculiar. Una frecuencia de miedo que RECREABA la burla y el rechazo, conectándome con energías que vibraban en esa misma frecuencia. Una frecuencia proveniente de personas capaces de burlarse del trabajo de alguien que ayuda a los demás. ¿Hemos entendido esto? Alguien capaz de rechazar a una persona que ayuda al resto. ¿Puedes imaginar el tipo de personas con el que conecté durante años? ¿Te imaginas qué tipo de situaciones he vivido, sorteando todo tipo de ataques, difamación y descrédito?

Aquel período me cambió la vida: me encerré en mí mismo, dando mi tiempo a personas que no me querían, sintiéndome un esclavo. Llegué a cerrarme tanto, que comencé a vestir colores oscuros que pudieran ocultarme de los demás. Y ese “vosotros” que utilicé de joven de forma ingenua y amigable cuando aún no sentía miedos, acabó convirtiéndose en un “ustedes” cuando llegaron aquellos que conectaron con mi rechazo y debía protegerme de ellos.

Hola. Adiós. Pasen ustedes. Buenas noches.
Una dolorosa confinación que me hizo evitar la emoción del cine, la música, el arte, la poesía… Una prisión que me convirtió en piedra. Con alguna grieta… pero una dura y enorme piedra.

¿Comprendes cómo eran mis sentimientos? ¿Conoces el dolor que pude llegar a sentir por pensar que la culpa de mi infelicidad la tenían los demás? ¿Al ser consciente de que había poquísima gente en el mundo capaz de valorar mi trabajo y sí de menospreciarlo?

… supongo que te lo puedes imaginar porque tú también has vivido la lucha contra la crítica y el menosprecio de los demás.

Producto disponible en Amazon.es

Como te digo, al vivir esos sentimientos me cerré. Hablaba poco, reía menos y sonreía nada. ¿Qué conseguía al vibrar en esa frecuencia de rechazo hacia los demás? Conectar con personas que me rechazaran al atisbar mi distancia, que no entendían que yo pudiera tener miedo. Personas incapaces de ponerse en mi piel, incapaces de sentir lo que yo sentía. Y, por lo tanto, incapaces de dar importancia a mi trabajo, ridiculizándolo sin sentir ningún dolor.

Se trataba de personas que jamás sintieron nada. Que jamás se emocionaron, que no fueron verdaderamente felices, ¡eso es lo importante!

Llegué a darme cuenta de que los demás eran capaces de menospreciarme porque sufrían la misma falta de Amor que yo. Una actitud que les hacía buscar el Amor fuera de ellos cuando siempre lo tuvieron dentro. Una búsqueda que les mantuvo detrás de otras personas, mendigando el Amor que les faltaba, viviendo fuera de ellos mismos.
Y cuando vives fuera de ti mismo ya sabemos lo que ocurre: no tienes ni la más remota idea de qué es lo que te hace sufrir.

Esto me hizo reflexionar: si ni ellos mismos saben por qué sufren…
…¿cómo van a apreciarme, a mí y a mi trabajo, si ignoran que mi sufrimiento es el mismo que el suyo?

Y en ese instante tuve un momento de iluminación, de lágrimas, de vivencia interior.
Sentí compasión por las personas.
Sentí que me inundaba el Amor por la Vida, por los demás.

Fue un día inolvidable.

A partir de entonces comencé a sonreír, a ayudar por ayudar, a no tener miedo de que pudieran hacerme daño. Entendí que sólo una persona desorientada y llena de dolor, incapaz de estar en su Centro, de no entender que el origen de su sufrimiento es el mismo que el de los demás, puede llegar a ser capaz de hacer daño a otros.

Cuando reflexioné sobre esto, el mundo dejó de lanzarme personas agresivas que pudieran reírse de mí o de mi trabajo. Descubrí, entonces, que no era el mundo sino mi consciencia la que CREABA personas a rechazar: yo mismo creaba mi dolor con mi actitud. Tras aquello, tras cambiar yo, cambió el mundo y aparecieron en mi vida personas necesitadas de Amor, necesitadas de saber cómo Amarse a sí mismas. Llegó entonces el concierto de sonrisas, las suyas agradeciendo las mías, llenando de felicidad mi trabajo y ayudándome, entre muchas otras cosas, a eliminar de mi vida la exclusividad del negro y el gris al vestir.

Me abrí de nuevo al mundo, después de tantos años.

Lo sensacional de esto es que, tal y como hablo en mi nueva conferencia Conéctate a la Felicidad, cuando tu ADN experimenta felicidad crea más energía, lo que hace que te sientas más unido a la Vida. Un sentimiento que hace que ese sueño que siempre llevaste contigo, ese sueño de Steve Jobs de cambiar el mundo… sea un sueño mucho más fácil de lograr.

Hoy soy alguien más conectado a la Felicidad: sonrío a las personas, las trato de tú, de vosotros. Y sé reconocer a esos que se cierran al mundo dotándose de seriedad para infundir respeto. Sé reconocer esa falta de Amor en las personas que visten colores oscuros, que hacen continuos ademanes de cierre con su chaqueta, o que tratan de “ustedes” a los que, sintiéndonos jóvenes y buscando Amor en nuestras vidas, necesitamos un “vosotros”.

Creo que vivimos un nuevo paradigma, el menos dogmático pero más espiritual de nuestra historia, en el que los seres humanos deseamos que nos Amen para echar abajo nuestros blindajes, nuestras corazas.

Para romper el escudo de piedra que nos recubre.

Por eso, mi más sincero deseo de que liberes tu Amor y cambies la frecuencia de las personas que te rodean. Perpetuar esa coraza, esa recia diplomacia que sostienes, te deshumaniza y, lo que es peor, genera la idea de que la seriedad, el misterio, la oscuridad, la distancia y la falta de emoción es propio de personas admirables y fuertes a las que necesitar. De las que depender. A las que idealizar e incluso adorar.

¿Crees de verdad que necesitas a gente que te idealice? ¿Entiendes qué tipo de frecuencia de dependencia generas en las personas, cuál es la razón por la que conectas con ellas y qué obtienes de tus conexiones?

El mundo está cambiando, nuestro sistema solar está acercándose a una nueva confluencia vibracional. Sin embargo, nuestra frecuencia individual sólo aumentará si eliminamos los patrones mentales basados en el miedo. Sólo evolucionaremos si nos dejamos llevar resonando con esa inmensa vibración.

Olvidar los miedos. Abrirnos al Amor.
Estar PLENOS de Amor.

Te animo a que reflexiones sobre la energía que ofreces al mundo, y espero que poco a poco sintamos más humana y cercana tu existencia. Que esa sea la clave para que podamos conectar con lo que sientes y el mundo entero apoye tu realización personal, sin fisuras, distancias ni barreras.

Producto disponible en Amazon.es

Deja un comentario