¿Qué nos pasa tras una separación?

¿Qué nos pasa tras una separación?
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Tras una ruptura, sobreviene un período de desintoxicación y adaptación.

¿Desintoxicación? Si, así es. Es uno de los más duros períodos psicológicos por los que debe pasar una persona. Mientras la intoxicación (enamoramiento) se va produciendo lenta y dulcemente, adaptarse a la falta de dicha toxina es algo muy doloroso. En ocasiones, extremadamente duro.

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Por fortuna, nadie se ha muerto del llamado ‘mal de amores’. Si, es lógico experimentar ansiedad y todas sus secuelas: sudores fríos, imposibilidad de conciliar el sueño o despertarse en mitad de la noche, frecuentes accesos de tristeza y llanto, falta de apetito, imposibilidad de concentrarse en otra cosa que no sea la persona amada, sentimiento de culpa (todo es problema mío, yo lo hice mal), negación (me ama, pero es que no se da cuenta, seguro que ahora rectifica), autocompasión (¿por qué, por qué me pasa esto a mí, por qué tengo que sufrir tanto?) Y un largo etcétera de síntomas que apenas varían de un sujeto a otro.

Después de los momentos críticos que genera la ansiedad, período de desintoxicación (que puede oscilar entre dos semanas y dos meses), comienza la etapa de adaptación, la cual puede alargarse durante varios meses y, si no ponemos de nuestra parte, años.

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¿Qué es un período de adaptación?
Es un período en el que una persona debe acostumbrarse a vivir una vida antes ocupada en todas sus franjas horarias por otra persona, sin que esta última esté ahora presente. Es decir, las horas en las que solía tener su compañía, una llamada de teléfono, apoyo, diversión, sexo… tendrá que vivirlas SOLO. Es posible y bastante frecuente entre los que sufren esta dura etapa buscar consuelos anímicos: estar con otra persona puede solucionar momentáneamente el problema, pero nos devolverá a la realidad más rápidamente de lo que parece. ¿Cuál es la razón?

¿Por qué todo parece tan negativo?
Las separaciones son tan traumáticas por la dependencia desarrollada en la relación. Pongamos un ejemplo. Cogemos un libro y lo ponemos sobre una mesa con mantel. Ahora cogemos el libro. ¡Bien! Tenemos el libro y tenemos la mesa. Han estado un tiempo juntos, pero los hemos separado y no ha habido problemas.

Bien, ponemos de nuevo el libro sobre la mesa, pero esta vez le ponemos un poco de pegamento de barra. Cogemos el libro… y el mantel se levanta un poco, hay muchísimos filamentos de pegamento y toda la tapa se ha ensuciado. Tiramos un poco del mantel para separarlo.

Bueno… pues volvemos a colocar el libro. Esta vez le ponemos superglue, dejamos que se seque y levantamos. El mantel está muy pegado, tanto que hay partes de la tapa que, al pegar el tirón, se quedan pegadas al mantel, y partes de la tela del mantel que se quedan pegadas al libro.

Sigamos… volvemos a poner el libro en la mesa. Pero antes pegamos el mantel a la mesa. Esta vez le volvemos a poner superglue, lo abrimos por la última página y le soltamos una grapa. Imaginemos… tirar de este libro hace que se rasgue el mantel, que se parta el contrachapado de la mesa y que se desprenda la tapa del libro.

Pero vamos aún más allá: pegamos mantel y libro, grapamos la tapa, atravesamos el libro con clavos y fijamos la mesa atornillándola al suelo. Tiramos del libro. Aquello no se levanta. Seguimos tirando, fuerte. Nos cargamos la tapa. Arrancamos las páginas, se rompen todas. Seguimos tirando fuerte, nos cargamos la mesa al romper los clavos que la atravesaban y una de las patas se parte.

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Miremos la escena desde lejos. Ése es el efecto de DEPENDER al máximo en una relación. Podríamos haber estado en la vida de nuestra pareja igual que lo está una línea paralela a otra, sin cruzarse. Podríamos habernos posado como ese libro en el mantel… pero no… Nos empeñamos en clavarnos a ella, condenándonos a su vida y a su espacio. ¿Y qué conseguimos? Que la separación sea un auténtico desastre, y que nuestro ánimo se parezca a ese libro, roto, agujereado y sin tapas, de nuestra metáfora.

¿Cuáles son los síntomas de un período de adaptación?
Por lo general, cuando una persona sufre una desintoxicación y posterior readaptación se encuentra con frecuentes llamadas mentales a la otra persona. Es decir, suele verla en la mayoría de las personas que encuentra a diario (casi todas se le parecen en el pelo, los gestos o la forma de andar, e incluso es posible que se equivoque y camine hacia ella si la ve en la calle). También sucede que todo le recuerda a ese ser amado: las películas que vea, los viajes que haga, cualquier trabajo que desarrolle, siempre habrá referencias a la ex pareja, por todos lados.

En un caso de empareja2.es, un forista hablaba de que su ex era una enamorada de Australia y, durante el tiempo que duró su proceso de duelo, vio Australia por todos lados: folletos de viajes, películas rodadas allá (Matrix, El señor de los anillos), ofertas de trabajo… Y, cuanto más lo escuchaba, peor se sentía. No quería saber nada de Australia, odiaba a la gente que viajaba a Australia. Pero, sin embargo, sentía que quería viajar allá…

Y… ¿ahí está la clave?
La otra persona miró por sí misma. Y el forista sufría de dependencia afectiva. Acababa de salir de otra ruptura y la relación volvía a romperse por el mismo sitio. Él no estaba preparado para estar con alguien, sólo quería tener esa pareja que ahora le faltaba. Y cuanto antes. Si por él fuese, se hubiera casado al medio año. Su excesiva entrega y dependencia de todo lo que ella hacía y decía consiguió romper la relación. ¿Después de eso? Se tomó todo con mucha más tranquilidad. Pero durante ese período, Australia retumbaba en su cabeza. Gracias al foro comprendió algo muy importante: él observaba con recelo cómo Australia era más importante para su ex que él mismo. Y él no lo respetó. Tenía ‘celos’ de Australia. Pero claro que a él le gustaba viajar, aunque indirectamente, intentó que ella no tuviera ese apego por aquel país ‘al que algún día viajará’ o ‘en el que le gustaría vivir’.

En cuanto a los restantes efectos secundarios que sufren las personas que son dejadas: escuchar las canciones de amor que a la otra persona le gustaban, ver sus fotos una y otra vez, intentar que sus dos o tres parejas posteriores se conviertan en compañeros/as sentimentales de la noche a la mañana, colmar de regalos a una ‘posible’ pareja, caer en el error (voluntario o involuntario) de contactar por diversos medios con su ex…

La película ‘No sos vos, soy yo’ (película que ejemplifica a la perfección la sección Problemas Inminentes de empareja2.es, protagonizada por Diego Peretti), se observa cómo tras la ruptura el protagonista cae en el error de hacer cosas para atraer a las mujeres. Se compra un perro para ligar con otras chicas con perro. ¿Qué ocurre? Que las chicas se interesarán por esa afición que a él no le gusta y las cosas no le saldrán bien. Se compra ropa cara, se da rayos UVA. ¿Conclusión? Sólo atraerá a mujeres interesadas en el físico en lugar de en su persona. Y, lo peor, es que casi todas verían a un patético hombre intentando ser alguien diferente a quien realmente es. Cometerá el error de intimar con una mujer y llamarla después repetidamente (muy repetidamente). Una mujer con la que sólo tuvo un rollo de una noche y se mostró entregado, como si llevaran meses de novios. Hablará a otras mujeres (y a sus amigos) demasiado de su ex.

En definitiva, toda una serie de errores que sólo se solucionan con el tiempo, determinación, aprendiendo a convivir con la soledad y, por supuesto, siguiendo nuestros consejos.

Ahora es más fácil que nunca.

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