Nosotras y la familia

Nosotras y la familia
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Muchas mujeres probablemente nos hemos planteado varias veces cuál es el momento adecuado para introducir a nuestra pareja en vuestra familia, cuál es la mejor ocasión para dar a conocer a nuestro novio y si el dar ese paso tiene consecuencias y cuáles son.

Para muchas será algo de lo más natural, quizá vivamos con nuestros padres y sea algo sencillo presentar a nuestra pareja de una manera ocasional, sin formalismos, que le vean esporádicamente por casa, sepan que está con nosotras y no darle mayor importancia. Quizá otras seamos más tímidas y no nos guste la idea de presentar a novio y padres, prefiramos preservar nuestra intimidad y dejarlo para otra ocasión cuando la relación este más formalizada… luego está el caso de mujeres que viven de forma independiente, en este caso acudir a casa de los padres y en compañía de un hombre ya dará lugar a pensar que tu relación con esta chico es cosa seria.

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Actualmente no se da tanta trascendencia como antes a este tipo de acontecimientos, normalmente se acude a la vivienda familiar, se presenta al chico y tampoco se dan más explicaciones, pero aunque parezca en principio algo sin importancia este acto siempre trae consecuencias ya que tarde o temprano empezarán a llegar las fechas, invitaciones a bodas, acontecimientos… que te harán plantearte que es lo adecuado, si ir acompañado o ir por libre y si prefieres o no meter a tu pareja ‘oficialmente’ en tu familia.

Las mujeres somos menos reacias que los hombres para estas cosas. Por regla general preferimos ser presentadas y reconocidas ante la familia de él. Probablemente algunos hombres os habéis sentido presionados en más de una ocasión por vuestra chica si llevabais ya un tiempo de relación y aun así no os habíais decidido a dar el paso. Quizá muchos hayáis dado largas durante un tiempo pero ha habido un momento en el que no os ha sido posible postergar más la situación o en medio de una discusión ella os haya recriminado porque todavía no conoce a tus padres… porque pones esa cara tan rara cada vez que te propone ir a cenar un día a su casa o porque te hiciste el loco cuando te pidió que la acompañes a la boda de su prima la del pueblo, que todo el mundo fue con pareja y que su familia quería conocerte…

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Volvemos a un tema recurrente, a las mujeres nos gusta sentirnos especiales en todo momento, queremos sentirnos importantes y cuando nos enfadamos solemos recriminar a nuestras parejas que no nos valoran lo suficiente, por lo tanto muchas veces cuando una mujer lleva un tiempo con su novio y siente que éste no la introduce en su círculo empiezan las pataletas y las recriminaciones. Queremos un cierto reconocimiento, mientras que los hombres es algo que no se plantean y pasan más de este tipo de acontecimientos las mujeres podemos acabar preguntándonos o preguntándole si no son algo serio para él ya que todavía no nos ha dado a conocer.

Hay que considerar que no es lo mismo la actuación de una mujer de veinte años que una de treinta, una mujer de más edad ya quiere otro tipo de relación, llega un punto en el que quiere formalizar y ve a cualquier pretendiente como una pareja seria con posibilidad de formalizar o un futuro matrimonio; por lo tanto, un primer paso para ella será conocer a la gente de él y sentirse integrada.

Digamos que lo vas a hacer, lleváis ya un tiempo juntos y ahora te toca pasar por dos tragos, presentarle a tu gente y conocer a la suya, las familias muchas veces acarrean muchos problemas que en un principio no se esperan, por eso hay que saber qué actitud tomar desde un principio para que luego no tengas que tirarte de los pelos.

Si vas a conocer a su familia ya sabes lo que te espera, nosotras en el fondo vamos a intentar que él esté muy integrado, a las mujeres nos encanta presumir, en este caso presumir de novio, igual que con las amigas vamos a pretender que todos le encuentren guapísimo, encantador y que les gustes… eso está muy bien pero a la vez es una trampa, podemos acabar convirtiéndole en el típico pelele que dice a todo que sí para agradar a nuestra madre, anuestro papá o a nuestras hermanas, si él acude a todos los acontecimientos y hace las cosas por agradar aunque no le apetezca, será un novio ‘buenísimo’ y servicial, tú como novia encantada, pero tu novio en el fondo, amargado.

Es bueno que dejes las cosas claras desde el principio, que él sea fiel a su manera de ser y que diga abiertamente lo que quiere y lo que no, está bien que intente llevarse bien y en alguna ocasión le va a tocar tragar y ser diplomático pero si él es un hombre poco familiar no permitirá que su novia o su familia le arrastren a actividades o a un estilo de vida que no quiere vivir. Si a ellos les encanta reunirse mucho y él no es de esos acudirá esporádicamente y si tiene otras actividades que le interesan más no dejará de hacerlas por agradar a nadie, es bueno ceder en alguna ocasión pero no lo hará de forma habitual ya que eso se volverá contra ti, le acostumbrarás a ello y luego exigirán de ti el mismo comportamiento que tenías al principio. Actúa de forma agradable que él no pueda recriminarte nada pero manteniendo ambos la independencia. Además ten en cuenta que estar muy involucrado en la familia trae consigo rutinas que pueden hacer mucho daño a tu relación de pareja y paradójicamente aunque queramos que conozcas a los nuestros, ya se sabe que una mujer que se siente aburrida de la relación puede decidir abandonarla.

Otro momento que se dará es que sea él el que nos presente a los suyos, nosotras vamos a estar deseando gustar, querremos que todos nos encuentren guapísima, fantástica, ser la envidia de las mujeres de su familia y que nos traten como una reina. Queremos que todos sepan que para él somos una mujer muy especial, ya se sabe que a las mujeres nos encanta quedar bien, si todo marcha y las relaciones son buenas perfecto, pero aquí puede entrar a relucir un gran problema… LA SUEGRA. Puede ser que la relación entre ellas sea perfecta o una fuente de conflictos que te pueda dar a ti más de un dolor de cabeza.

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Las mujeres somos más competitivas entre sí que los hombres, y esta forma de ‘competir’ ya sea por el afecto también se traduce en el ámbito familiar en posibles confrontaciones entre la madre de él y nosotras. En principio desearemos llevarnos fantásticamente con la madre de él, las mujeres no somos tontas y sabemos que agradar a la suegra es un punto a nuestro favor, a todas nos conviene tenerlas de nuestro lado, que nos vean con buenos ojos pero eso sí… que se mantengan en su lugar, cuando una mujer siente que la madre de él está empezando a meter las narices donde no le llaman, que opina demasiado en vuestros asuntos y peor, siente que el novio tiene muy en cuenta esas opiniones pueden empezar a darse los problemas.

¿Por qué?
Desde siempre las mujeres hemos sido muy competitivas entre sí, no nos gusta que nos pisen el terreno, si él está muy unido a su madre y le gusta participar en tus asuntos tu pareja puede ver en ella a una persona controladora, que quiere meterse en vuestras vidas y pisarnos terreno, si además tu eres una mujer con iniciativa y carácter la madre de él puede ver en ti a una posible lagarta, que quiere dominar la vida la vida de su novio y ‘arrebatarle’ el cariño de su niño.

Te habrás dado cuenta de que a nosotras si él tiene una relación fantástica con su padre nunca nos parecerá mal, pero si la tiene con su madre, la cosa cambia, nos va a escocer más… siempre el eterno conflicto entre mujeres, por ver quién es más importante en la vida de él y pueden salir a relucir los celos por una de las dos partes.

A muchas mujeres no nos gusta que otra mujer nos haga sombra, nos gusta ser el centro de atención en la vida de un hombre, la más importante. Si nuestro chico es un hombre muy unido a su progenitora y fundamentalmente si él le da mucho crédito a sus opiniones y consejos, eso puede irritarnos en exceso y podemos recriminarle que no nos dá el lugar que merecemos, que él tiene que hacer valer nuestro criterio delante de su familia y esperamos que nuestras opiniones sean más importantes para él que las de su mamá. En el fondo esperamos y deseamos que siempre nos defienda, que nos dé la razón a nosotras antes que a nadie. Eso será un triunfo para nosotras, si la cosa llegan demasiado lejos y hay muchas disputas habrá alguna mujer que puede llegar incluso a amenazarle, decirle que no nos sentimos valoradas e insinuar una posible ruptura, si ellos son inteligentes no no caerán en chantajes de este tipo y no tomarán partido por ninguna de las dos partes. No debemos permitir que la madre de él se involucre en nuestras vidas, ni tampoco él dejará de lado por pataletas nuestra, él y nosotras intentaremos ser imparciales y no dejarnos arrastrar ni ser una marioneta en las manos de una, de la otra o de ambas.

Recuerda que ya seas tú la que entre en su casa o él en la tuya, siempre debes sentar las pautas desde el principio, decidir qué quieres hacer qué no quieres hacer, en qué puntos estás dispuesto a ceder y qué cosas estás dispuesta a tolerar. No permitas que nadie maneje tu vida, algunos no lo intentarán pero otros sí, de ti depende.

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