Nunca sabré si me quiso… insoportable vacío

Nunca sabré si me quiso… insoportable vacío
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Una de las situaciones tras la ruptura de una historia que nos da la sensación de que el vacío se abre bajo nuestros pies es la de NO SABER QUÉ HEMOS SIGNIFICADO EN LA VIDA DEL OTRO. “¿Habré sido sólo un capricho satisfecho?” “¿Por qué no me ha expresado claramente sus sentimientos?” El eterno problema de la comunicación; mejor dicho de la NO-COMUNICACIÓN.

Centrándonos en una situación que puede darse en las mujeres. En ocasiones nos dejamos llevar por la atracción y la influencia en nuestro ánimo de un hombre. Él nos gusta, nos cautiva, nos hace sentir especiales, nos sentimos atendidas (en todos los sentidos) y así, sin proponérnoslo nos encontrarnos metidas en algo que va más allá de la atracción-calentón; comenzamos a ver a ese hombre como alguien que puede llegar a ser lo que recurrentemente buscamos: UN COMPAÑERO.

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El tiempo transcurre así en una historia, ligue, relación, o como queramos calificarlo; y las mujeres más predispuestas a la implicación emocional que los hombres, comenzamos a expresarles nuestras inquietudes. Les hacemos partícipes de nuestras cosas, de nuestros problemas. Pensamos erróneamente que ellos son tan receptivos como lo son nuestras amigas, cuando en realidad ellos no tienen esa capacidad innata de escuchar y compartir problemas en la misma medida que nosotras. Ellos ante los problemas se conducen de otro modo, suelen recluirse en su mundo y no tienen las vías de expresión que tenemos las mujeres.

Las historias no están siempre completamente equilibradas en la entrega y sentimientos de cada miembro de una pareja; cada persona (tanto hombre como mujer), tiene una forma distinta de sentir y una manera distinta de expresar lo que sienten. Mientras un miembro de la pareja se muestra abierto y confía al otro todos sus problemas (suele ser la mujer), el otro (normalmente el hombre) se muestra más reservado; a ellos les cuesta exteriorizar sus sentimientos y problemas y guardan un halo de misterio que, si bien, puede ser atractivo en principio, deben romper si quieren que lleguemos a entenderles. Si no nos expresamos con completa libertad y honestidad, cómo vamos a conocernos unos a otros.

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¿Y si al final se acabó porque sólo hemos sido un capricho?

No caeremos en la necedad de decir que los hombres son unos insensibles que piensan sólo de cintura para abajo, no es algo tan vano como eso, es sólo que se conducen en terrenos sexuales de un modo distinto al nuestro. Muchos de los hombres no le dan a las relaciones sexuales el mismo valor que nosotras, no se piensan tanto con quién se acuestan, ni en cómo es esa mujer que se llevan al huerto. Ejercen algo que tiene su parangón con el método de marketing AIDA (Atracción, Interés, Deseo, Actuación); esto es, primero les Atraemos (y ellos a nosotras), les Interesamos (a nosotras también nos interesan ellos), nos Desean (tanto o más, nosotras a ellos), y ACTÚAN en consecuencia (ellos SIEMPRE, si nosotras lo hacemos… LES ASUSTAMOS como mínimo)… y si después de haber llevado a cabo “el acecho y derribo” hasta el catre esa mujer les llena para algo más que para compartir cama, pues se llegarán a pensar si la quieren volver a ver para conocerla en mayor profundidad…, si ven en ella una novia, una pareja, una compañera, alguien con quien compartir.

Lo demás es querer satisfacer un capricho, y desde niños ya sabemos lo que ocurría con los caprichos. Cuando nos empeñábamos en algo, lo conseguíamos y después… el juguete se quedaba abandonado en un rincón, y a otra cosa… El daño que nos causa a las mujeres (como puede llegar a ocurrirle a un hombre si una mujer actúa igual) sentirnos como un capricho o un mero objeto de deseo, es algo que nos envuelve en una espiral de sentimientos negativos; no debemos quedarnos girando sobre ella. No nos conduce más que a un sufrimiento y desgaste emocional que nos frustra y nos hace sentirnos peor de lo probablemente, y dándoles, por qué no, el beneficio de la duda, han querido hacernos sentir.

¿Qué hacer entonces cuándo no sabemos qué hemos supuesto para la otra persona?

Cuando una historia concluye con el sinsabor de no saber qué hemos significado para la otra persona, nos devanamos los sesos con la idea de querer averiguar ¿qué ha fallado?, ¿cómo no he sido capaz de ver lo que estaba ocurriendo y he cortado antes? ¿Por qué la situación se me ha ido de las manos y ahora me siento como el mismo culo? Todos, mujeres y hombres, DEBEMOS MANTENER EL RESPETO HACIA LA PERSONA CON LA QUE NOS RELACIONAMOS, la honestidad e escrupulosidad debe prevalecer en las relaciones como lo hace en cualquier orden de nuestra vida. Si no queremos que nos hagan daño, no debemos actuar con desdén hacia nadie… No demos a nadie el trato que no queremos para nosotros mismos.

NO HAY QUE TRATAR DE AVERIGUAR QUÉ HEMOS SIGNIFICADO EN LA VIDA DEL OTRO. Si no se ha quedado a nuestro lado ES PORQUE NO NOS QUIERE. Hay que aceptarlo sin titubeos y no quedarnos atrapadas/os en un bucle de acciones y pensamientos recurrentes. Hay que cerrar el círculo cuanto antes y sin rencores, guardarnos dentro lo bueno que haya tenido esa relación… y volver a ocuparnos de nosotros y del entorno que teníamos antes o del que podemos crear nuevo. No hay que quedarse atrapado en esa historia, no conduce más que a hundirnos en la ciénaga de la frustración, y a levantar barreras de desconfianza hacia cualquier otra persona que nos dé la oportunidad de conocerle… Pensemos en que hemos actuado de modo consecuente con nuestros sentimientos, nos hemos dado a alguien como quisiéramos que el otro lo hubiera hecho, y no hemos sido correspondidos, ESA ES LA ÚNICA VERDAD, qué más da por qué…

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Hemos obrado conforme a nuestros sentimientos, con integridad y honestidad; eso es lo fundamental. Hay que mirar siempre hacia delante con la cabeza alta (no mirando por encima del hombro a nadie), sentirnos en paz con nosotros mismos/as, NO DEBEMOS SENTIRNOS VACÍOS/AS, nuestra vida debe estar plena, no se acaba todo cuando una historia termina, ese es sólo un capítulo o episodio de ella. Hay que pensar que el tiempo todo lo relativiza, mantener nuestra actitud positiva, nuestro estado de ánimo arriba y con la suficiente capacidad de evolución.

PARA ATRÁS… NI PARA COGER CARRERILLA, o como dice Bebe en su canción bandera ‘Ella’: “Hoy vas a mirar pa’lante / que pa’trás ya te dolió bastante/ Una mujé valiente, una mujé sonriente (…) Hoy a calzado ‘tacone’ para hacer sonar sus pasos / Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso”.

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