Obligado a estar junto a un familiar terminal

Obligado a estar junto a un familiar terminal
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Se trata de una cuestión muy profunda, que afecta a los sentimientos y emociones del individuo por sus vínculos afectivos a un familiar que, en el caso que nos planteas, está en fase terminal. Nos comentas que tu madre, enferma de cáncer, no quiere que el resto de la familia haga su vida, y quiere a las personas cerca, sin que éstas se desarrollen libremente, y que cada vez tiendes a hacer más cosas, pero las exigencias siguen creciendo.

Tú no puedes dejar de hacer tu vida, ya que cuando das dos, te piden cuatro. Das cuatro y pide seis. Y si tú PIERDES TU CENTRO por una persona que quiere manejar y manipular tu vida, al final te desgastas para que alguien no valore absolutamente nada de lo que das, porque el vacío de tu madre no se debe a que tú te tomes una copa con unos amigos, sino a que ella misma tras la enfermedad ha pronunciado una merma de su autoestima, y busca su Yo en la aprobación, cercanía y control de los demás.

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Sí, lo sé, es tu madre y no una pareja pero, a fin de cuentas esa falta de control puede acabar repercutiéndote muy negativamente. Mi, digamos, ‘trabajo’ en este escrito eres tú, no tu madre, y me ciño a lo que tú me dices y eres tú quien me interesa, y podría decir que ojalá que tu madre viva muchísimos años cosa que, quien sabe, puede ser posible pero, a este respecto, ¿qué pasaría si tu madre viviera en la misma situación 40 años más? ¿Qué vas a hacer? ¿Vas dejar de hacer tu vida? ¿Vas a dejar tus amistades, trabajos y proyectos se queden parados, por siempre jamás?

Relájate: alguien que te quiere no te va a ignorar por mantener tu centro. Un jefe no te va a echar del trabajo por imponer tus derechos con educación y firmeza. Una pareja no te va a dejar por no sucumbir a una necesidad de control. Y una madre no va a retirarte el cariño y el afecto madre-hijo porque tú sigas haciendo tu vida, cuidándola en la medida de lo posible y siempre que guardes tiempo y energías para tu propia felicidad (qué mínimo).

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Como te decía al comienzo, si das dos pide cuatro. Si das ocho, pedirá dieciséis. Mi consejo: mantente en dos, siempre. Si incrementas y su absorción se mantiene en ascenso, estás perdido. Insisto, sí, es tu madre, está enferma, pero como tú bien dices el que tú estés en casa no va a hacer que se cure. Es más, es posible que el saber que puede contar con vosotros pero ver cómo cada uno hacéis vuestra vida, hará que ella reflexione y deje de depredar energía de los demás, proveyéndose de su propia energía, y eso será lo que le haga más feliz, le permita encontrar su centro, su tranquilidad, su estabilidad, en lugar de una falsa y efímera felicidad basada en acomodarse en la energía del resto.

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