Pienso que mis rivales son muy poderosos

Pienso que mis rivales son muy poderosos
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Nosotros mismos somos los creadores de nuestros propios fantasmas, y saber esto es lo que ayuda a desmitificarlos. Timothy Gallwey, creador del coaching organizacional, argumentó en su día que ‘el oponente que habita en la cabeza del propio jugador es más formidable que el que está del otro lado de la red’.

Lo cierto es que tú solita eres la que creas todo eso que te oprime, que te relega a un segundo plano. No lo permitas. La dirección en la que debes crear es hacia ti misma, hacia tu interior, nunca proyectar idealizaciones sobre un exterior que será tan poderoso como tu mente desee hacerlas.

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Esto, en el mundo de los negocios, puede ser valioso para construir grandes imperios capitalistas que, en cualquier caso, pueden no dotarte de la felicidad que buscas. Pero habrás visto a fundadores de grandes empresas tener siempre a un rival, sobre el cual proyectan toda su inteligencia y le atribuyen un poder que, realmente, puede no tener. Esto le sucede a las personas más inteligentes, ya que son las que crean gigantes muy poderosos, donde sólo hay molinos. Capacidades titánicas, que son una proyección de su propias capacidades. Y cuanto mayores son sus capacidades, más poder les confieren a sus rivales.

Sin embargo, habrás visto a personas que hacen justo lo contrario, pensar que pueden combatir perfectamente contra su enemigo a nivel empresarial, y que todos sus esfuerzos sean armas perfectas para desbaratar el trabajo de su rival, hasta conseguir superarle. Esto es propio de personas poco inteligentes, sin perspectiva, cuyos complejos de superioridad provienen de un complejo de inferioridad realmente acusado. Así, la baja autoestima se une a la falta de inteligencia y escasa perspectiva, que hacen que esta persona piense que las personas que están a su alrededor tienen limitaciones y carencias que van a permitirles pasar por encima de ellas casi sin esfuerzo.

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A nivel emocional y puesto que en el amor no hay competición, si idealizas siempre date cuenta de que son tus deseos y capacidades, tus fantasías, proyectadas sobre otra persona, que es posible que no se estén produciendo y, aunque así fuera, eso no va a inferir en tu felicidad o tu desgracia, ni debes dejar que eso te oprima ni te condicione de forma alguna.

Te mando mucha fuerza.

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