Problemas con mi madre: ¿debo emanciparme?

Problemas con mi madre: ¿debo emanciparme?
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El mayor problema del 99% de la gente que entra aquí es la dependencia. Y para resolver esa dependencia escogen dos formas de vida:

a) Seguir junto a sus padres.
b) Sustituir a sus padres por una pareja.

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Creo que no hay nadie en empareja2 que viva solo y sin pareja que tenga problemas para encontrar trabajo, entrarle a una persona que le gusta o conseguir lo que quiere. ¿A qué se debe esto? A que en el proceso de independizarse, de hacer las maletas e irse de casa de sus padres (y no porque ya ha encontrado al amor de su vida y acabe yéndose a vivir a 500 metros para que su mamá les haga la comida cada día), en ese proceso de desarrollo personal su mente ha trabajado en patrones mentales, en herramientas, que le permiten salir de cualquier atolladero con relativa facilidad.

En definitiva, se ha acostumbrado a vivir sin nadie que le saque las castañas del fuego, configurándose como una persona AUTODEPENDIENTE y la mayoría de los problemas vienen por su crecimiento personal, no por el crecimiento emocional que tiene más que asegurado al quererse a sí misma. Porque eso es lo que, inevitablemente, tiene que sentir una persona que vive consigo misma: quererse, y dejar de apoyarse en terceros que le resuelvan esa papeleta.

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En este sentido, todas las personas que hablan de problemas emocionales están, SIEMPRE, ancladas o a una vida con sus padres o a una vida con una pareja intermitente que va y viene y que jamás acaba de satisfacer esas carencias que, por supuesto, nadie puede solventarlas si no es la persona que las sufre.

Y es lo que a ti te ocurre. Y que le ocurre a mucha gente que lee esto, que vive aún con sus padres y que tiene ese tipo de problemas de convivencia con personas a las que debe abandonar cuanto antes.

Ya se lo comenté a otra persona en este enlace, el por qué no debía hacer esfuerzos en cambiar las ideologías políticas de su familia, y por qué el movimiento más sensato era alejarse de un núcleo familiar que la estaba absorbiendo por completo. De la misma forma, hace unos meses tuve ocasión de charlar con una persona con un panorama aún más crudo, y que no entendía que su mayor anclaje era su familia, a la que decía querer mucho pero que la estaban protegiendo en exceso. ¿Sobreproteger a alguien es negativo? ¡Sí! Cuando una persona se siente sobreprotegida y tiene un problema, ¿qué hace? Apoyarse en sus padres. ¿Qué ocurre cuando sus padres dejan de ser el refugio emocional porque ellos no tienen, por ejemplo, respuestas para problemas sentimentales? Que llegan los pensamientos negativos, la ingesta de ansiolíticos y otras actitudes depresivas.

Sin embargo, la gente que llega aquí no entiende eso, y piensan que quieren mucho a sus padres y no pueden dejarlos “tirados”. Y así siguen, sin salir adelante, paseándose por la vida con un vacío que les es imposible llenar porque siempre lo hicieron otros, y es entonces cuando se revelan sus vacíos, ese sentimiento de “no sé qué me pasa, me siento deprimido y no sé cuál es la causa”.

La causa es, obviamente, el apoyarse excesivamente en otras personas, lo que hace que MANTENGAS TUS PATRONES MENTALES INCONSCIENTES, no desarrolles herramientas para crecer y, por tanto, no te quieras COMO DEBES QUERERTE.

En tu casa ocurre lo mismo: una persona absorbe por completo la energía de los demás, dependiendo del resto para sacar adelante su vida. La Vida es inteligente: mira cómo los pájaros lanzan a sus crías al vacío para que aprendan a volar, o cómo el resto de animales abandonan a sus hijos a su suerte, para que hagan su vida y no dependan de ellos. La Vida NO quiere personas que descuiden su Centro y, ¿qué obtiene esa persona anclada como un parásito a la vida de otros? UN VACÍO. Un vacío existencial que no sabe llenar, y entonces comienza su postura victimista.

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¿Crees que eso es amor de una hija a su madre? ¿Una situación en la que tú DESPRECIAS los sinsentidos de una víctima emocional? Si dijéramos que te ocupas de ella de mil amores y no te afecta, perfecto, sigue con ella toda la Vida pero, ¿crees que callar algo que te duele va a hacerte feliz? ¿Crees que no quejarte significa que estás siendo buena persona con ella y, aún más importante, contigo misma?

TE EQUIVOCAS.

Te equivocas en la peor cosa que podrías equivocarte, que es hacer de tu vida un nudo constante de dolor y resignación. Machacándote a ti misma es como consigues que tu Vida sólo tenga un camino, el de tu infelicidad.

Para esas personas que dependen de un triste aliento externo y no saben salir adelante por sus propios medios, generando autoestima y desarrollo personal para que todo funcione, escribí la fábula de la vaca hace un par de años y la dejé en este enlace. Te la cuento por aquí:

Un día, un maestro y su discípulo decidieron marchar a una provincia vecina, y salieron caminando con sus fardos para pasar algunos días de duro camino.

A la mitad de esa mañana, pasaron por una aldea donde se respiraba pobreza. El discípulo se paró, dejó su fardo en el suelo y se quedó mirando a la gente que había por allí. El maestro se giró, vio que su discípulo se había quedado algo más atrás, anduvo hacia él y ambos se quedaron mirando la escena.

Una escena paupérrima: había poca gente por el lugar, los niños estaban sucios y harapientos; algunos grupos de personas charlaban desanimadas sentadas en las calles, todos parecían tener poco o nada que hacer.

El maestro arrancó el paso en dirección al pueblo y le pidió al discípulo que le siguiera. Al llegar cerca de estas gentes, les preguntó sobre su vida. Y ellos respondieron.

– Vivimos al día
– ¿Al día?
– Sí… vivimos con lo justo, nos reunimos aquí para charlar… tenemos lo que necesitamos, nada más.
– ¿Y cómo viven? ¿Con qué se ganan la vida?
– Ah… ehh… ¿ve usted esa vaca que hay allí? – El maestro y el alumno se giraron hacia una pequeña pradera que había a la afuera del pueblecito.- Pues bien… esa vaca nos da mucha leche, así que hacemos quesos y yogures y los vendemos en un poblado que hay cerca del nuestro. Los cambiamos por pan, verduras y huevos, y cada semana traemos esa comida para el pueblo. Junto lo que sobra de la leche de nuestra vaca, nos da para comer casi a diario.
– Así que viven gracias a esa vaca.
– Sí, así es.
– Bien… gracias por su charla y que pasen un feliz día.

El maestro se giró sobre sus talones y reanudó rápidamente la marcha. El discípulo cogió su fardo y le siguió como pudo. Cuando el discípulo estuvo junto al maestro, éste le dijo:

– ¿Ves la vaca de la que nos ha hablado el aldeano?
– Sí, allí arriba, en la pradera.
– Bien… – aminoró el paso y se paró frente al discípulo.- Ve allí y empuja a la vaca barranco abajo.
– Pero… ¿pero cómo voy a hacer eso?
– Ve y hazlo. Ya.
– ¡Pero si es su única forma de subsistencia! ¡Cómo voy a tirar a la vaca!
– He dicho que lo hagas.

Así que el discípulo subió colina arriba, se acercó a la vaca. Miró a su maestro que lo escrutaba fijamente desde abajo y, tomando algo de aire, empujó con todas sus fuerzas a la vaca. La vaca cayó por el barranco, dio cientos de tumbos y murió al llegar al suelo. El discípulo observó horrorizado la escena y corrió hacia su maestro. Los aldeanos seguían con su vida, y no se habían dado cuenta de nada.

Pasaron los años. El discípulo se había hecho mayor, pero no había dejado de pensar ni un solo día en aquella pobre vaca y aquella pobre gente. No podía dejar de pensar en el daño que había causado a esos aldeanos que nada le habían hecho a él, y quería librarse de aquella culpa. Así que decidió visitar aquel sitio, para hablar con quien fuera oportuno y pedirles perdón.

Llegó a la aldea… pero donde hacía años había casas destartaladas, hoy había bonitas casas de todos los tamaños. Había coches aparcados en cuidados jardines, tiendas y niños por todos lados… era un pueblo lleno de vida.

Se acercó a la zona donde, hace años, hablaron con aquella persona que les explicó su vida. Se asustó porque no vio a nadie conocido y pensó que aquella pobre gente se mudaría, o moriría de hambre, y que en su lugar había venido otra gente más rica a ocupar el pueblo.

– ¿Muertos de hambre? ¡No, no! ¡Ja ja! Debe usted estar hablando de mis tíos, o mis padres… Están trabajando ahora mismo, en la ciudad. Vendrán después.
– ¿Sus padres siguen viviendo aquí?
– Sí, claro. Todas las familias que vivieron aquí, siguen aquí…
– Pero… cuando yo conocí este pueblo era muy pobre y…
– ¡Sí! ¡Sí que éramos pobres! ¿Sabe qué pasó? Un buen día apareció muerta una vaca con la que vivía nuestra pequeña aldea. Cayó por el barranco y…
– Ah, la vaca… sí, es lo que quería comentarle…
– Sí, pobre vaca… Pero cuando nos vimos con tantos problemas de subsistencia al faltarnos alimento, nuestros padres buscaron nuevos trabajos, movilizamos a la aldea y acordamos con otros pueblos nuevos y mejores negocios.

¡Fue lo mejor que pudo pasarnos!

¿Te das cuenta del asunto? Esta fábula viene a demostrarnos cómo la gente débil se agarra a la solución más fácil, a la que están acostumbradas y de la cual quieren seguir dependiendo para no tener que hacer esfuerzos por mejorar en lo personal. Así, tal y como dependía el poblado de esa vaca, así está tu madre dependiendo de recursos externos que le impiden desarrollarse. Tu madre es el poblado… ¿sabes quién es la vaca? TÚ. Y no, no tienes que tirarte barranco abajo sino INDEPENDIZARTE y hacer que tu madre prospere en lo personal. Y tú buscar tu felicidad.

Nada de lo que hagas a partir de ahora, ninguna solución que busques, nadie con quien hables que te ofrezca soluciones intermedias va a dar con esta clave tan precisa, rotunda y eficaz como desaparecer de la vida de alguien con quien no deseas estar, al menos en esas condiciones, provocando que tenga que salir adelante sin absorber la energía de los demás y estar siempre en el mismo bucle.

Sé que me dirás que es algo muy duro, que no puedes tomar esa decisión (imagina si al poblado le hubieran dicho que iban a perder a su vaca). Sé que me dirás que no es la solución, que no puedes hacer eso, que es algo muy drástico, que yo no comprendo lo que ocurre en tu casa, que debe haber soluciones intermedias, que tú en el fondo quieres estar en casa pero bien… Pero la cuestión es que únicamente tu emancipación fuera de tu hogar y la autodependencia forzada a la que se vería abocada tu madre permitiría que ambas fuerais felices.

Juntas, desde luego, jamás lo vais a ser. Espero, por tanto, que haya un “barranco” muy cerca, para lanzar hacia abajo todas esas circunstancias que te afligen y empieces de nuevo en esta vida tan maravillosa que te ha tocado vivir.

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