¿Problemas de comunicación?

¿Problemas de comunicación?
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La falta de comunicación puede ser uno de los indicadores de problemas más importante en las parejas. Para que una pareja funcione es necesaria la comunicación de todo tipo, verbal y afectiva. Hay quien no se comunica porque no quiere (por timidez o por miedo) pero mucha gente no llega a comunicarse porque no puede. Quién no se ha sentido en alguna ocasión incomprendido por su pareja tras intentar explicarle algo que le preocupa. A quién no le ha dicho su pareja alguna vez en alguna discusión ‘es que no me entiendes’.

Que esto ocurre es un hecho pero ¿de quién es la culpa? ¿Soy yo que no me entero/a? ¿Es el/ella no se explica? Vamos a analizar en qué consiste la comunicación porque existen muchos motivos para ésta no llegue a producirse entre dos personas.

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En el proceso de comunicación intervienen muchas partes y en cada una de ellas se puede ir perdiendo algo del mensaje. Todos estos factores influyen en que el mensaje llegue de una determinada manera. Tradicionalmente se distinguen en el proceso comunicativo los siguientes elementos:

– Emisor. La persona que quiere trasmitir el mensaje
– Receptor. la persona que va a recibirlo o interpretarlo
– Mensaje. la información que se quiere comunicar
– Código. Idioma elegido para trasmitir el mensaje
– Canal. Medio físico por el que circula la información
– Contexto. Situación en la que se produce la comunicación
– Ruido. interferencias en la transmisión que dificultan la recepción del mensaje

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Todas y cada una de las partes de la comunicación influyen contribuyen a su éxito o fracaso así que vamos a analizarlas una a una.

El emisor se ha considerado a menudo el responsable de la comunicación y el culpable si ésta no se produce. Es el que tiene que poner el máximo interés y esfuerzo para que el mensaje sea comprendido. Se dice que el que quiere comunicar ha de ir con una predisposición a escuchar además de a ser escuchado, también dispuesto a reformular los conceptos que se quiere trasmitir si éstos no se entienden y comprometido a conseguir que la interpretación de ese mensaje sea la que se desea.

Para ello es esencial ayudarse de la comunicación no verbal. Se considera comunicación no verbal todo lo que acompaña a las palabras que sirve para enfatizar o matizar aquello que queremos decir. Es lo que se conoce como el lenguaje corporal. A veces el lenguaje corporal es más importante que el verbal, dice o trasmite más que el oral, tanto es así que puede llegar al 80% el contenido expresado el que es trasmitido a través de los gestos, posturas, entonación, miradas, etc. Si estamos negando algo con una amplia sonrisa nuestra credibilidad bajará a cero. Igualmente si la persona se muestra nerviosa o intranquila. Mientras, una persona en postura relajada, tranquila y que nos mira directamente a los ojos, puede estar negando algo que en realidad es cierto, pero consigue en nosotros un efecto muy distinto. Y no hay que olvidar que, al igual que la dialéctica, la comunicación no verbal es un arte y que muchas personas lo dominan. Los seres humanos tienen una tendencia natural al sí. Esto significa que ante situaciones comprometidas nos resulta mucho más fácil y más cómodo dar una respuesta afirmativa que negarnos, sobre todo si sabemos de antemano que esa negación puede traernos consecuencias desagradables. Un poco de persuasión puede conseguir en nosotros dar respuestas que no deseamos. Éste es el poder de los buenos comunicadores.

El receptor tiene su parte de responsabilidad en el proceso de comunicación. Cuando se va a tratar un tema importante en una pareja, es fundamental nuestra receptividad. No hay que permanecer fijo en unas ideas porque esto no nos va a permitir abrir nuestras miras hacia otro posible punto de vista que pueda plantearse y la comunicación entra en un callejón de discusión sin salida. Una vez llegados a este punto, el acercamiento es imposible y cada uno se distancia aún más del otro y de su postura que antes de intentar hablar del tema.

El mensaje, aquello que queremos comunicar, tiene que ser lo más claro y objetivo posible. Nuestra exposición de los hechos ha de estar razonada en base a unos principios para que resulte comprensible. Tendemos a teñir de subjetividad todo aquello que queremos decir y en muchas ocasiones los mensajes van cargados de sentimientos. Si el mensaje denota rencor o resentimiento, tenemos la batalla perdida. Lo que la otra persona va a percibir es nuestro enojo, independientemente de lo que contenga nuestro mensaje. Igualmente ocurre si tratamos un tema serio en tono de burla, vamos a conseguir un efecto contrario.

El código o idioma elegido para comunicar el mensaje, suele ser el mismo. Imaginad añadir a todos los problemas que la comunicación encuentra, la dificultad de intentar expresarse en una lengua que no es la propia.

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El canal elegido para trasmitir el mensaje puede ser uno de los elementos clave. Podemos comunicarnos hablando cara a cara, por teléfono, por carta, e-mail, Messenger, sms, etc. Cada día son más los medios que podemos elegir para comunicarnos. Pero la comunicación cara a cara es la única que cuenta con algo que puede ser una enorme ventaja: la comunicación no verbal. Y que lo sea depende de nosotros ya que a veces puede ser un arma de doble filo. El estar viendo a la persona que nos está diciendo algo y ver cómo nos lo está diciendo nos va a llevar a una interpretación mucho más acertada del mensaje que unas frases sueltas por e-mail cuya entonación no percibimos. Muchas veces sobran las palabras y mirando a los ojos puedes comunicar mucho. Con cualquiera de los otros canales, todo esto se pierde y la comunicación se dificulta.

El contexto en el cual se realiza la comunicación también es elemento clave. Para comunicar cosas delicadas conviene buscar el momento adecuado y un entorno agradable. Las cosas verdaderamente importantes que queramos tratar han de abordarse con calma, en un ambiente sin distracciones y en un momento en el que ambas personas puedan disponer del tiempo suficiente para que el otro perciba lo que queremos hacerle comprender, nunca después de un hecho desagradable o en un momento en el que nos invade la ira. Si estamos de mal humor antes de intentar comunicarnos, nuestro mensaje así lo denotará y la interpretación que la otra persona haga puede no ser la esperada. No así sucede con las situaciones agradables que queremos comunicar a nuestra pareja y hacerla partícipe. Todos estamos dispuestos en cualquier momento para recibir buenas noticias.

El ruido son las interferencias que se producen en el proceso de comunicación que dificultan la correcta recepción del mensaje. Se habla de ruido porque entorpece y desvirtúa la naturaleza del contenido original. Las interferencias pueden ser de todo tipo: un ruido inesperado en una conversación telefónica que hace que se pierda la parte más importante del mensaje, un disgusto reciente que repercute en nuestro estado de ánimo, un retraso en la recepción de un e-mail que hace pensar en la ausencia de respuesta, un mal día en el trabajo, un dolor de muelas que no nos deja abrir bien la boca, y como estas infinitas posibilidades. Pero si algunas de estas interferencias son previsibles y sabemos de antemano que existe la posibilidad de que se produzcan, lo más aconsejable es buscar otro momento para intentar comunicarnos.

Todo esto nos hace darnos cuenta de lo difícil que es la comunicación y de la cantidad de factores que influyen en nuestra contra para ser comprendidos. De esta manera, aquello que queremos comunicar cuenta, en primer lugar, con el conocimiento del emisor de aquello que quiere decir (en ocasiones ni nosotros mismos tenemos los conceptos claros), en segundo lugar con la capacidad que tenga el emisor de expresar lo que quiere decir (es importante contar con un conocimiento adecuado de nuestra lengua y con un vocabulario extenso), en tercer lugar con la parte del mensaje que el receptor escucha (si no permanece atento, mucha de la información trasmitida se pierde), en cuarto lugar con la parte del mensaje que el receptor comprende (que no siempre es tanta como nos gustaría), en quinto lugar con la parte del mensaje con la que el receptor está de acuerdo (que será la parte que retenga con más facilidad) y en sexto y último lugar con la parte que el receptor retiene de ese mensaje. De esta manera nos damos cuenta de que del mensaje original que el emisor quería trasmitir en el paso primero a lo que finalmente el receptor ha retenido de lo que se quería expresarle, puede ir un abismo. Recordad el juego infantil del ‘teléfono estropeado’ en el que un corro de niños se iba trasmitiendo uno a uno un mensaje y al terminar la vuelta completa se observaba que el mensaje inicial no tenía nada que ver con el final porque cada uno le había puesto algo de su cosecha.

Y eso ocurre en la comunicación diaria y en todos los aspectos de nuestra vida. La mente tiende a rellenar los conceptos de los que no dispone. Igual que cuando estamos mirando la línea discontinua de una carretera nuestra mente la asocia con una recta, rellenamos con nuestra mente las partes de información de las que no disponemos porque el mensaje no las contiene (leer entre líneas), o que no las tenemos porque las hemos olvidado. Damos por hecho cosas que en realidad no nos son comunicadas como si se derivaran de la información que se nos da cuando en realidad no hay ninguna razón para presuponer tales afirmaciones. Nos sorprendería comprobar la cantidad de interpretación y de complemento nuestro que hay en cada mensaje que nos llega, sobre todo en la comunicación en la pareja. Tenemos que ser fieles a los datos y huir de las suposiciones.

A continuación os planteo un caso práctico que nos va a hacer darnos cuenta de esto último de una manera sorprendente: el caso de la máquina registradora. Se trata de leer el texto que se muestra una sola vez y en base a la información que este texto nos da, contestar si cada una de las 15 preguntas siguientes son verdaderas (V), falsas (F), o si el texto no nos da información suficiente para contestar (¿).

EL CASO DE LA MÁQUINA REGISTRADORA
Un industrial acababa de apagar las luces del establecimiento cuando apareció un hombre y le exigió el dinero. El propietario abrió la caja registradora. El contenido de la caja registradora fue vaciado y el hombre se fue a toda velocidad. Un miembro de la policía fue avisado inmediatamente.

1. Un hombre apareció después que el propietario había apagado las luces de su establecimiento (V) (¿) (F)

2. El ladrón era un hombre (V) (¿) (F)

3. El hombre que apareció no exigió dinero (V) (¿) (F)

4. El ladrón no se llevó el dinero consigo (V) (¿) (F)

5. El propietario del establecimiento volcó el contenido de la caja registradora y salió corriendo (V) (¿) (F)

6. Alguien abrió una caja registradora (V) (¿) (F)

7. Después que el hombre que exigía dinero volcó el contenido de la caja registradora, salió rápidamente fuera (V) (¿) (F)

8. La caja registradora contenía dinero, pero el relato no nos dice cuánto (V) (¿) (F)

9. El ladrón exigió dinero al propietario (V) (¿) (F)

10. Un industrial acababa de apagar las luces cuando apareció un hombre en el almacén (V) (¿) (F)

11. Era plena luz del día cuando apareció el hombre (V) (¿) (F)

12. El hombre que apareció fue quien abrió la caja registradora (V) (¿) (F)

13. Nadie exigió dinero (V) (¿) (F)

14. El relato comprende una serie de hechos en los cuáles sólo hay referencias a 3 personas: el propietario del establecimiento, un hombre que exigía dinero y un miembro de la policía (V) (¿) (F)

15. Los siguientes sucesos están incluidos en el relato: alguien exigía dinero, una caja registradora fue abierta, su contenido fue volcado y un hombre salió corriendo (V) (¿) (F)

RESPUESTAS

1. (¿) El texto no dice si el industrial que apagó las luces y el propietario son la misma persona y podría darse el caso.

2.(¿) El texto no indica si el hombre que exigió el dinero era un ladrón.

3. (F) El texto indica que apareció un hombre y exigió el dinero.

4. (¿) El texto no indica si el hombre que exigió el dinero era un ladrón. El texto no indica si alguien se llevó el dinero o si había dinero en la caja.

5. (¿) El texto no indica si el propietario volcó el contenido de la caja, sólo que la abrió y tampoco indica si el contenido de la caja fue volcado, sólo vaciado.

6. (V) El texto indica que la caja registradora fue abierta por el propietario y el propietario es alguien.

7. (¿) El texto no indica si el hombre que exigía el dinero fue el que volcó el contenido de la caja y tampoco indica si el contenido de la caja fue volcado.

8. (¿) El texto no indica si la caja contenía dinero o no.

9. (¿) El texto no indica si el hombre que exigió el dinero era un ladrón ni tampoco a quién le exigió el dinero.

10. (¿) El texto no indica que el establecimiento fuese un almacén.

11. (¿) El texto no indica el momento del día en el que se produjeron los hechos.

12. (¿) El texto no indica si el hombre que apareció y exigió el dinero era el mismo propietario que luego abrió la caja.

13. (F) El texto indica que un hombre exigió dinero.

14. (¿) El texto hace referencia también a un industrial, que puede ser uno de los nombrados o no.

15. (¿) El texto no indica si el contenido de la caja fue volcado ni si el hombre que se fue a toda velocidad lo hizo corriendo.

Como veis, la mente tiene a crear una historia completa basada en lo que hemos leído en el texto y lo que nos dicen las preguntas posteriores. Las preguntas que se hacen después contribuyen a corroborar nuestras suposiciones y hemos contestado (V) o (F) cuando en realidad la mayoría de las respuestas son (¿).

Creemos que un industrial se encontraba en un almacén al final de la jornada cerrando y apagó las luces. En ese momento apareció un ladrón que le exigió el dinero, vino el propietario del local, abrió la caja, el ladrón volcó su contenido y se fue corriendo. Acto seguido el propietario y el industrial avisaron a la policía.
Pues todo esto son suposiciones. En realidad, con la poca información que tenemos, podría darse que el industrial y el propietario fueran la misma persona, que el propietario fuera quién exigió el dinero al industrial, que el que exigió el dinero fuera un socio o un recaudador, que la caja estuviera vacía y el propietario llamase por eso a al policía, que fuese el industrial quién se fue a toda velocidad por haberse llevado el dinero… Y así mil combinaciones.

La conclusión a todo esto es que la comunicación no es fácil y como este, hay muchos ejemplos que lo demuestran. Con todas esas dificultades contamos y hemos de intentar salvarlas. En ello los dos miembros de la pareja tienen su parte de responsabilidad ya que han de mostrar tanto audacia para trasmitir como disposición para escuchar, a partes iguales. Y es que dos no se comunican si uno no quiere…

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