¿Puede convertirse una amistad en una relación de amor?

¿Puede convertirse una amistad en una relación de amor?
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Según la filosofía de empareja2, SÍ, absolutamente, puede darse una relación sexual/erótica/conyugal con el tiempo entre dos amigos, porque lleguen al mismo punto, porque converjan sus historias tras haber dado varios tumbos y se encuentren en el mismo punto, cuando antes uno o ambos no sentían nada, y se encuentren o crezcan hasta el punto de sentir algo.

Aunque sea una película, y más bien de momentos de postal, El curioso caso de Benjamin Button posee un trasfondo transpersonal que va más allá del romanticismo que pueda destilar la película. Habla de sentimientos que no están ligados a las personas físicas, sino a la Vida en sí. Y una de las muchas lecciones de esa película habla de esa “convergencia” que te cito: cómo una persona no se siente atraída por otra y que, pasado el tiempo y cuando ambas personas han evolucionado, una de las dos siente algo más por la otra, o son las dos las que desarrollan esa atracción.

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Como siempre, están condicionadas por lo que os comento en ¿Sabes por qué te han dejado?: la energía, el fortalecimiento de vuestro Centro, el desarrollo del amor hacia uno mismo. Porque, si os dais cuenta, en una pareja de amigos siempre surge el amor CUANDO NO HAY PÉRDIDA DE CENTRO, es decir, cuando no tenemos a uno de los dos agobiando al otro, insistiendo, intentando recrear oportunidades para que surja la relación. Es cuando ambos tienen su vida y se quieren a sí mismos, cuando descubren que esa amistad puede, efectivamente ir más allá, porque su compañero no es un coñazo de persona que no tiene vida propia y necesita vampirizar la energía del otro para sobrevivir sentimentalmente.

Por otro lado, mucha gente que se ha separado piensa que si siguen de “amigos” llegarán otra vez a este punto, pero a este punto se llega POR LA RECUPERACIÓN DEL CENTRO, POR EL FORTALECIMIENTO DE LA PERSONALIDAD, DEL INDIVIDUO, y eso está muy distante del comportamiento de algunos que basan toda su vida, su órbita y su desarrollo personal en estar cerca de la pareja que se ha convertido en amiga, anulándose a sí mismos.

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Ahí no hay unión “por amistad” que valga. Asimismo, otro clavo ardiendo al que se acogen muchos en esta situación es el de las relaciones de conveniencia: “nadie nos quiere, tendremos que querernos tú y yo”. ¿Cuántos rotos para descosidos habéis visto que acaban juntos porque no les quiere a quien quieren, no se quieren ellos mismos, y buscan el calor de la persona que, por conveniencia y estar en la misma situación, acaban apreciando a esa persona para ser, asimismo, apreciadas?

Lo de tras mucha amistad y poco éxito por ahí y, al final, quedarse con el amigo que no te gusta mucho, pero es “majo”, es algo más frecuente de lo que deberíamos ver. Pero así está el percal.

Así que si tienes en cuenta estas casuísticas, espero que quede claro por qué SÍ puede funcionar una relación de amistad, derivando en una sentimental, y por qué ciertas relaciones de amistad no acabarán jamás en una relación sentimental o, al menos, una relación sentimental feliz.

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