Saber combatir

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Ante una mujer, más de una vez habrás reprimido tus actos por miedo a perderla; en esos casos en los que la balanza de la pareja se descompensa, bien porque estés más enamorado que ella, porque ella sencillamente no te quiera, o bien porque en la seducción es conveniente aportar en su justa medida.

Hay hombres más fuertes que otros, y a varios, les costará trabajo redimir ese deseo que les conduce a entregarse demasiado a su pareja, a asediarla completamente, hasta que la mujer pierda totalmente los hilos amorosos que la guían. Ser amada por el hombre que le gusta es lo que anhela, pero una vez culminado ese deseo, el hombre ya no le aporta la misma emoción. ¿Por qué ocurre esto?

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El dominio del placer

Hay algo que debes de comprender muy bien cuando entables relaciones con las mujeres. Un hombre busca la satisfacción del deseo en la pareja para llegar a la estabilidad amorosa. Será la culminación y forjado de uno de los pilares que forman su vida. A partir de ahí, habrá conseguido el dominio y control del placer, habrá consolidado uno de sus principios, el amor. Entonces querrá explorar otros campos ajenos al amor. Para él, el trabajo y su progreso personal serán sus objetivos después de forjar un amor en la pareja.

Sin embargo, en la mujer, tras pasar el clímax del enamoramiento, éste empiece a decaer, surja el exceso de confianza y se consiga esa estabilidad amorosa que ella anhelaba, se llegará a un punto en el cual, ella se planteará tu valor, como hombre y como pareja. No te valorará como antes al escasear sus emociones.

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El amor que las atrae, se asemeja a la persecución de un tren sin llegar a subirse, ir enganchadas en el vagón trasero. Ellas querrán avanzar hasta la máquina locomotora para tener controlado todo el mecanismo del tren, pero cuando esto ocurra, ella sentirá que ya no dominas el tren, que es ella quien lo conduce. A partir de ahí, sólo serás una ‘chatarra’ de hombre.

Esto no quiere decir que una fusión en la pareja no sea lo correcto para mantener a tu chica. Quiere decir que ellas nunca deben de sentir el domino sobre ti y sobre la relación. Mientras permanezca la incertidumbre y miedo a soltarse de ese tren, ella nunca lo cambiará por otro, ya que un reto es lo que más les atrae. Las emociones que dirigen su amor, provienen de un deseo que sólo debe ser alimentado, nunca completado. Por eso es importante no darle siempre lo que busca, para que sus deseos y sueños nunca desaparezcan.

Puedes pensar que al estar enamorado, sufrirías demasiado al no dar lo que querrías o dar incluso menos que ella, algo que algunos, recomendamos; ya que no siempre el equilibrio en la pareja es la clave para mantener a una mujer.

Hombre débil, hombre fuerte

Para seducir, enamorar o librarse de un amor decepcionado, hace falta fuerza y en ocasiones frialdad. Y esto nos hace definir dos tipos de hombres. Pero, ¿dónde está la frontera que define a ambos? ¿Es más fuerte el impasible que no siente, o al contrario el que es más sensitivo deja de ser fuerte?

No pongamos ese tipo de fronteras… Un 40% de nuestra predisposición emocional se estima que es hereditaria, se transmite a través de los genes. Esto quiere decir, que si alguno de tus progenitores era o es muy sensible, es posible que tú también lo seas en cierto grado. Pero piensa que, es más feliz la persona sensitiva que el frío e insensible; porque una persona carente de sensaciones, lejos de ser inmune al dolor emocional, no podrá disfrutar de las emociones positivas. Así que, si te consideras una persona sensible, no lo achaques como problema de debilidad, porque no es así.

Un débil, es aquel que no es capaz a vencer los deseos que la razón rechaza y se guía por sus sentimientos. Un débil es quien se regocija en su dolor y no tiene la fuerza ni el impulso vital para salir hacia delante. El débil no es capaz de controlar sus actos por la anteposición de los sentimientos y emociones. Quien llora para dar pena, es débil. Quien llama a una ex novia para recuperarla, es débil, además de ser un buen ignorante…

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Mejor definamos la fortaleza de un hombre por sus actos, no por su propia naturaleza. Porque bien es cierto, que la madurez y fortaleza emocional se inculca con el tiempo y las experiencias, aunque siempre exista esa posible sensibilidad a lo externo.

¿Cómo ganar fuerza, o bien evitar actos que sabes que podrían perjudicar la relación con una mujer? Antes, veamos una diferencia importante entre hombres y mujeres.

Enamoramiento precoz

Hay quien se envuelve en estados de ansiedad cuando esa chica que le atrae no da lo que él espera recibir. Y esto es algo normal. Porque normalmente una mujer tarda más tiempo en enamorarse que un hombre. Ambos se enamoran con la misma intensidad, pero la mujer lo hace más tarde, debido a sus instintos seleccionador y sexual, que la hacen ser más meticulosa en su elecciones y expectativas.

El hombre podría enamorarse tan sólo con un buen físico, sin reparar mucho en las cualidades intelectuales de la mujer. Su instinto sexual influye demasiado al enamorarse más rápido que la mujer, con unas reacciones viscerales muy intensas. Tras un sábado noche, con tan sólo una pequeña conversación con la chica, éste podría irse a su casa creyendo que esa chica podría ser la ‘mujer de su vida’, comenzando a idealizarla. Y si surgiese una relación con la chica, esta idealización pasaría a ser una transfiguración provocada por su enamoramiento.

Toda esta divergencia amorosa provoca que el hombre sea rechazado con mayor frecuencia. Pero esto no debería suceder si nos inculcamos una serie de valores personales que no le hagan perder nunca su identidad, llena de tablas de valores con buenas capacidades de elección. Por eso existe empareja2.es, entre otras cosas, para evitar esas malas elecciones o intentos precipitados de consolidar una relación.

Pero a esto hay que sumarle un problema: una falsa imagen que podría dar ella. Debes de saber muy bien dilucidar sus sentimientos e intenciones. Ellas a veces viven pseudoenamoramientos. Se entregan dando mucho a la relación, aportando seguridad. Es entonces, cuando uno se despreocupa mucho al ver lo ‘enamorada’ que está ella. Se olvida de seguir seduciéndola. Será demasiado tarde cuando uno descubra que ella ‘ya no está enamorada’. Lo peor es que, él dirá: ‘no entiendo nada, estaba muy enamorada, y me ha dejado, me ha pedido un tiempo…’, ‘sé que me quiere, la esperaré’. Y lo que hay que comprender es que, ella no estuvo nunca enamorada realmente, tan sólo se dejaba lleva por sus necesidades afectivas y carencias emocionales.

Por eso es conveniente alimentar la relación provocando un juego en el que ella sea la que persiga normalmente. No hablamos de dar menos que ella, sino de crear misterio, mantener nuestra individualidad, nuestros hobbies, aficiones… nuestro tiempo en definitiva, sin centrarnos en ella. Ella es algo más que nos complementa.

Tal vez alguna mujer que lea esto pensará que es una injusticia, pero sin duda a cualquiera le atrae alguien con personalidad y centrado en si mismo. El buen amante deja sus frutos y huye, nunca persigue.

Exorcismo emocional

¿Cómo mitigar esos deseos precipitados que provocan el acercamiento erróneo hacia tu chica? Ella no da lo suficiente, pero tú quieres verla, besarla, contarle lo mucho que la quieres… Necesitamos hacer uso de la inteligencia emocional. Está bien mostrar los sentimientos, pero no hacerlo sin medida ni como moneda de cambio para recibir cariño de la otra persona.

Vamos a explicar una manera de evitar esos errores con un ejemplo: el suicidio. Muchos son los que en su día intentaron suicidarse, pero no lo hicieron… Ellos, imaginado y fantaseando un suicidio, evitaron cometerlo. Es el exorcismo que vamos a explicar.

En el caso del suicida, en su mente se produce una satisfacción alucinatoria de un deseo. Pero en nuestro caso, habrá una diferencia.

Bien porque sea una mujer que no te quiere, o una chica a la cual no te puedes acercar, para mantener el equilibrio y ritmo seductor, debes de proyectar en tu mente unas consecuencias garrafales para ti.

Tú podrías estar enamorado de ella, pero faltarte fuerzas para no acercarte a ella. ¿Qué debes hacer? Proyectar la escena que deseas que ocurra con el final más predecible. ¿Qué es tan predecible? QUE ELLA TERMINE RECHAZÁNDOTE. No hace falta que te digan tales consecuencias, mejor vívelas en tu mente, experimenta como sería tu frustración. Es lo que va a pasar, autoconvéncete de que eso ocurrirá. Y entonces, te aseguro que te sentirás mucho mejor sin hacer nada, dejando que sea ella quien venga a ti, siendo el mejor seductor, una persona con suficiente fuerza, con muchos sentimientos, pero que sirvan para quererse a sí mismo.

Es fácil, mantén tu posición imperturbable con la proyección en tu mente de los daños que provocarían esos acercamientos. Sobretodo, piensa que reprimir esos deseos no sólo te ayudarán a seducirla, sino a generar más fuerza en ti mismo. Y ante esos deseos, piensa y practica en otras actividades para que resulte más fácil evadirse de esas situaciones que denotan tanta debilidad.

Lo más importante: nunca temas perder a esa mujer por no acercarte demasiado.

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